{"id":11066,"date":"2020-03-28T14:10:12","date_gmt":"2020-03-28T14:10:12","guid":{"rendered":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/?p=11066"},"modified":"2020-03-28T14:23:35","modified_gmt":"2020-03-28T14:23:35","slug":"el-nuevo-libro-de-alberto-g-fritz-lo-que-queda-del-alba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/el-nuevo-libro-de-alberto-g-fritz-lo-que-queda-del-alba\/","title":{"rendered":"Lo que queda del alba, un libro de Alberto Fritz  \u00a0"},"content":{"rendered":"<p><strong>Viedma.- (APP) El escritor Alberto Fritz edit\u00f3 en el 2017 el libro de poemas \u201cLo que queda del alba\u201d. Lo hizo a trav\u00e9s de Vela al Viento Ediciones Patag\u00f3nicasy la obra tiene como ilustraci\u00f3n de tapa una pintura acr\u00edlica intervenida digitalmente del pl\u00e1stico Adri\u00e1n Tubio. Fritz tiene publicados \u201cAnimal sumergido\u201d (1989), \u201cLos juegos menores\u201d (1991), \u201cEcolog\u00eda del amor\u201d (2001) y \u201cEl lugar m\u00e1s iluminado\u201d (2006), entre otros.\u00a0 Reproducimos el pr\u00f3logo del libro escrito por Claudio Garc\u00eda y algunos poemas que contiene. Esta significativa obra del autor puede conseguirse en las librer\u00edas de Viedma y la regi\u00f3n.<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El poder de construir gemas con palabras<\/strong><\/p>\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n<p><strong>El cuerpo abandonado a la voz po\u00e9tica. \u00bfSe necesita disciplina para el encuentro? \u00bfEscuchar el rumor de las palabras? \u00bfQue el cuerpo sea \u201c\u2026el perro\/ tras el hueso de la palabra\u201d? Hay siempre o casi siempre un yo interno que busca con las palabras el mundo. \u00bfLo busca de manera fortuita? Se ingresa en el laberinto para ser Teseo o comida del Minotauro. Ser Teseo y contar con un hilo para volver al cuerpo. El deber del poeta, dir\u00eda Borges, \u201ces imaginar que hay un laberinto y un hilo\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2<\/strong><\/p>\n<p><strong>El poeta dijo a un interlocutor que la madre con pocos elementos hac\u00eda comidas exquisitas y que esa austeridad es aplicable a la escritura. \u201cPor eso poco es siempre mucho\u201d. Ahora en un poema agrega \u201c\u2026el viento sopla\/ hasta en la vaciedad\u201d. Todo es vaciedad. Un mundo de cosas in\u00fatiles nos llena de vaciedad. Al poeta le basta entonces la econom\u00eda del lenguaje. Una pocas palabras que verdaderamente tengan sentido para seguir viviendo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y llega el verdugo. Llega la muerte. Y el poeta escribe \u201c\u2026hace veinte a\u00f1os atr\u00e1s,\/ \u00e9l se decidi\u00f3 por la muerte\u201d y en un tiempo suspendido (quiz\u00e1 porque nunca basta o siempre sobra) \u201c\u2026creamos un falso mito:\/ el del muerto que eligi\u00f3\u201d. En vida, la personalidad es invento de los dem\u00e1s. En la muerte, tambi\u00e9n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 4<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y llega tambi\u00e9n el silencio. \u201cEl hombre amontonando silencios\/ para llev\u00e1rselos a la muerte\u201d. Desechos que el mundo ignora. Tambi\u00e9n el oro y la plata son simples sedimentos, sentenci\u00f3 Marco Aurelio. En este caso, no se exhiben al mundo. No brillan entre los dedos, no suman un reflejo a la sonrisa, pero cu\u00e1nto valor para el hombre que los atesora y los lleva hacia la descomposici\u00f3n de la materia.\u00a0 Cu\u00e1nto valor para el poeta que necesita esos silencios como red de las palabras. Las palabras que lo suceder\u00e1n y que no ser\u00e1n \u201cruido en la escena del mundo\u201d, como tambi\u00e9n pretendi\u00f3 el emperador fil\u00f3sofo. Las palabras \u201c\u2026venciendo bellamente a la aniquilaci\u00f3n\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pocas cosas tienen la fugacidad del rel\u00e1mpago. El poeta utiliza esa palabra en varios poemas. Acoge su fulgor y lo vuelca como met\u00e1fora. As\u00ed se suceden: \u201cY un ni\u00f1o y su lengua hipnotizada:\/all\u00ed fue el rel\u00e1mpago\u201d;\u00a0 \u201c\u2026el silencio es pacto y tesoro,\/y los que van a morir\/-rel\u00e1mpagos de la carne- as\u00ed lo entienden\u201d; \u201c\u2026me veo llevado a esta reducci\u00f3n\/de rel\u00e1mpago del lenguaje\u201d; \u201cEste rostro,\/una y otra vez guarnecido en su disfraz:\/reconoce las palabras,\/el tablero donde \u00e9stas se vuelven rel\u00e1mpagos,\/pero ya no hay asombro\u201d. El rel\u00e1mpago es como un flash de una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica. Con \u00e9sta, el ojo descubre un instante que necesita retratar. El poeta utiliza el lenguaje para revelar el hecho po\u00e9tico. Pareciera que el hecho po\u00e9tico es el rel\u00e1mpago. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Como un rel\u00e1mpago tambi\u00e9n, dicen los creyentes, llega la ira de Dios, entre nubes, para que todos la vean. Shakespeare denomina tambi\u00e9n \u201cel \u00faltimo rel\u00e1mpago\u201d al momento en que algunos hombres al borde de la muerte se sienten felices. Hay cierto hilv\u00e1n con esto cuando el poeta habla de los que van a morir como \u201crel\u00e1mpagos de la carne\u201d. Sin embargo la carne perece y el hecho po\u00e9tico, por obra de la palabra escrita, no, o por lo menos permanece m\u00e1s all\u00e1 del tiempo mortal. \u00bfRel\u00e1mpago entonces como fulgor de la ausencia? Quiz\u00e1s s\u00ed, s\u00f3lo lo capturan algunos poetas y aquellos pr\u00f3ximos a morir.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 6<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cUn cuadro cualquiera de Klee y otro de Magritte\u201d. El yo po\u00e9tico conduce a esas pinturas. Donde moran la \u201cvoz de la sangre\u201d y el \u201cuso de la palabra\u201d. Tambi\u00e9n, alguna vez, un fil\u00f3sofo hizo morar en el lenguaje nada menos que al ser. En el centro de los cuadros de Klee y de Magrite se posa una mosca, dice el poeta. Esto, que parecer\u00eda insignificante, lleva a pensar que un cuadro nunca es un cuadro, un poema nunca es un poema y, en fin, el lenguaje nunca es lenguaje. No est\u00e1n inscriptos en lo f\u00edsico-material. Son medios inmateriales que s\u00f3lo a unos pocos les sirve para descubrirse o manifestarse. Por eso la mosca, que lo ignora, gira y se posa all\u00ed, s\u00f3lo para reposar sus alas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 7<\/strong><\/p>\n<p><strong>Poemas como par\u00e1bolas. \u00bfEl poeta cae en el misticismo?\u00a0 Puede ser que no. Porque tambi\u00e9n Nietzsche, alguien que se ocup\u00f3 de sacar a Dios del medio, utiliz\u00f3 las par\u00e1bolas para su Zaratustra. Y\u00a0 hay creyentes que igualmente se atormentan por el silencio de Dios, como pas\u00f3 con Kafka. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El poeta, de manera objetivista, sentencia que los fieles hace a\u00f1os que se inclinan ante los santos, les dan de comer, \u201c\u2026sin escucharse en el recinto\/ la menor de las protestas\u201d. \u201cHe visto un \u00eddolo, pero soy yo\u201d, escribe el poeta. Se ve al \u00eddolo, al santo, por hipocres\u00eda o por inocencia. \u00bfLa raz\u00f3n pr\u00e1ctica de Kant? El poeta no se guarda la verdad: \u201csoy yo\u201d. Est\u00e1 \u201cla Escritura\u201d, pero ante todo el poeta \u201c\u2026ve caer desnuda, la desnuda pasi\u00f3n\u201d. El hombre y su naturaleza. El hombre comi\u00f3 del \u00e1rbol de la vida y cay\u00f3 a la raz\u00f3n. Sali\u00f3 de la confortabilidad de Dios y, como L\u00e1zaro,\u00a0 recuper\u00f3 \u201c\u2026la mano\/ salida del vac\u00edo\u201d.\u00a0 Dice el poeta en otro poema-par\u00e1bola: \u201cSi una vida bastara,\/ ojos y manos olvidar\u00eda\u201d. Se contesta en otro: S\u00f3lo \u201cel descendido\u201d, que es a la vez el que ascendi\u00f3, \u201c\u2026merece la pasi\u00f3n de su muerte\u201d. El resto en cambio, no puede \u201ciluminarlo todo\u201d, por eso no le basta la vida, por eso no puede olvidar ojos y manos. Aunque, qu\u00e9 hermoso verso, \u201c\u2026todo lo tocado por el coraz\u00f3n,\/ descanse\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hay que establecer un punto donde \u201csostenerse\u201d. Para el poeta, el sost\u00e9n es el poema, como para un carpintero hacer de la madera una puerta o una silla. De lo contrario ahondar\u00eda l\u00edmites \u201ccomo un ahogado\u201d. A veces el poema es una par\u00e1bola, otra una m\u00e1scara, otra la belleza. La pasi\u00f3n puede convertirse en \u201cola serena\u201d que golpea la raz\u00f3n. Y a\u00fan as\u00ed, como cuando el poeta construye un fais\u00e1n, lo natural m\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9poca, m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia, \u201c\u2026pacta algo que s\u00f3lo el cielo parece interpretar\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 8<\/strong><\/p>\n<p><strong>Toda literatura se cierne sobre el poeta. Est\u00e1 expl\u00edcito en toda su obra. Y en \u201cLo que queda del alba\u201d tambi\u00e9n invoca y convoca a otros pares c\u00e9lebres, a\u00fan aquellos que no son poetas en el sentido tradicional. Con la noche y con la compa\u00f1\u00eda tambi\u00e9n de ser ante todo, como todo escritor, lector, se ve en \u201c\u2026la necesidad sonora de ser un boleto\/ en manos de un pasajero\u201d. Necesita caer \u201cen lo verbal\u201d, con la intuici\u00f3n y la raz\u00f3n. Caer en lo verbal sabiendo cumplido su lenguaje, aunque \u201cnada en la existencia cambia m\u00e1s all\u00e1 del cambio\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 9<\/strong><\/p>\n<p><strong>A\u00fan en los d\u00edas pasados, queda la obsesi\u00f3n de la palabra. Lo que muri\u00f3 o lo que se atesora. La excepci\u00f3n, quiz\u00e1s, de Rimbaud, que un d\u00eda enterr\u00f3 la palabra y decidi\u00f3 no volver la vista atr\u00e1s. El poeta lo nombra, decidi\u00f3 llevar flores a su tumba. De all\u00ed que, como ca\u00edda, como centro, como descentro, est\u00e1 \u201cla sombra\u201d. Hay sombra, hay un reflejo de algo iluminado que no vemos. S\u00f3lo vemos la sombra y percibimos que \u201ces producto de\u201d. Antes, versos atr\u00e1s, el silencio era a la palabra, como ahora, la sombra es a la luz. Basta que el poema alcance eso, basta que la quemaz\u00f3n de sus huesos, arda en la noche \u201capenas minutos\u201d. \u00bfQu\u00e9 poeta no querr\u00eda eso?, pregunta el poeta. Y m\u00e1s adelante reafirma la respuesta que ya se sugiere: \u201cparezco brillar, en el recuerdo\u201d.\u00a0 Hacia adelante tambi\u00e9n la obsesi\u00f3n de la palabra, porque: \u201cMentir\u00eda\/ si no digo que a veces pienso\/ que un poema\/ puede mejorar el mundo\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 10<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ahora que hay que llorar, al poeta le surge la risa. Habrase visto. \u00bfFue algo abusivo re\u00edr cuando hab\u00eda que llorar? Justo a un muerto que \u201c\u2026lo entierran sin bienes,\/ sin las usadas mujeres,\/ con todas las arterias encallecidas\/ por el asco y el miedo\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de lo gestual de la risa o el llanto, uno y otro son reconocidos por el sonido. \u00bfEse soporte sensible del sentido va en el poeta en direcci\u00f3n contraria al de los deudos? Ignorantes. Lo irrevocable se impone. Riendo o llorando \u201c\u2026pastamos todos\/ en el oro del fundamento,\/ y un d\u00eda falta la respiraci\u00f3n\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 11<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cNunca s\u00e9 lo que quiero decir\u201d, sentencia el poeta. Le llega el eco del: \u201cS\u00f3lo s\u00e9 que no s\u00e9 nada\u201d, que dijo Plat\u00f3n que dijo S\u00f3crates. No es que nunca se sabe nada, siempre se sabe, aunque no con certeza. La diferencia es esencial. Recuerdo aquello de San Agust\u00edn sobre el tiempo: \u201cSi no me preguntan qu\u00e9 es, lo s\u00e9. Si me preguntan qu\u00e9 es, no lo s\u00e9\u00bb. El poeta le pide a S\u00f3crates que lo prenda en el esculpido brote de la oruga.\u00a0 La oruga es y no es. De su \u201ctorso enflaquecido\u201d, escribi\u00f3 Ponge, explotar\u00e1 su destino de mariposa. Tambi\u00e9n del poeta surgen versos como alas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 12<\/strong><\/p>\n<p><strong>El poeta es un testigo atento al rumor del mundo.\u00a0 El\u00a0 hecho po\u00e9tico surge de una mirada sensible ante la naturaleza y las cosas. Los rayos del sol sobre un ventanal pueden traer as\u00ed un rostro. Un perro adormecido puede con sus orejas marcar el tiempo de una \u00f3pera desconocida. La mujer con un simple transitar puede abrir un abismo, ser arb\u00f3rea si habla, dejarnos sin m\u00fasica si calla. Un gesto y una sonrisa pueden ser un fluir de luz que a\u00fan al irse brilla en la memoria. Del poeta surge un lenguaje aliado del esp\u00edritu. S\u00f3lo as\u00ed pueden surgir versos como \u201cla quietud de la danza\u201d o hacer \u201ctintinear la seda\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>13<\/strong><\/p>\n<p><strong>Glauce, la citarista que enferm\u00f3 de amores a un perro. El poeta es ese perro enamorado. De esa amalgama surgen versos que conmueven. Viajeros ir\u00e1n en b\u00fasqueda de su m\u00fasica, dejar\u00e1n frutos y bocados ex\u00f3ticos, mientras el poeta, que yace en el umbral de oscuridad, alimenta su recuerdo con la imagen de su amada. Que a la vez es ignorancia de la no correspondencia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cDebiera ladrar o callar, pero he aprendido\/ un lenguaje casi humano para nombrarte\u201d.\u00a0 Tal es la desmesura de ese amor. Me detengo una y otra vez en el verso: \u201c\u00bfCu\u00e1l de todas las condiciones del alma\/ sopla como el viento en la verdad?\u201d No hay azar en ese quedar pasmado. Rememoro el verso que atesoro de otra Glauce: \u201cLa sangre se hace agua y los r\u00edos van definitivamente al fondo del alma\u201d. El tiempo no tendr\u00e1 la osad\u00eda de detener la m\u00fasica de Glauce, como mi recuerdo no perder\u00e1 ese azar de dos poes\u00edas de distinto due\u00f1o que se cruzaron en m\u00ed. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El remate alcanza las alturas que seguramente lograba la c\u00edtara en aquellas manos femeninas: \u201cY acaso el infinito, que con la muerte\/ otorga la mitad de un sue\u00f1o,\/ se suceda centauro, y yo, tu cuerpo\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>14<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sergio De Matteo escribi\u00f3 que, a su juicio, en los autores patag\u00f3nicos hay una \u201cinsistente necesidad de escribir sobre el viaje\u201d. Que ese elemento se constituye en un \u00abrecurso discursivo\u00bb. Lo cierto que en \u201cPoema-Prefacio para una Novela\u201d el poeta viaja mil kil\u00f3metros en un micro. \u00a0Probablemente es un recurso discursivo, pero alejado de aquellos pares que quieren evidenciar las enormes distancias del territorio patag\u00f3nico o sentirse heredero de los primeros viajeros-escritores-extranjeros que se sintieron atra\u00eddos por estas tierras de nadie. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El poeta lee una novela en un micro \u201c\u2026dotado de pulm\u00f3n y puertas,\/ antojadizo en su conquista de distancias\u201d, y la esboza en versos admirables. Algo de esa ficci\u00f3n es tambi\u00e9n lo real de su destino. Un viaje en micro de un millar de kil\u00f3metros para ir al encuentro de una mujer. En el viaje lee y\u00a0 fuma (indicio del poema escrito todav\u00eda cuando se era m\u00e1s joven). Un poeta dotado, como el micro, \u201cde pulm\u00f3n y puertas\u201d. Las volutas de humo quiz\u00e1s tomando la forma de la que \u201cconsigue sin saberlo,\/ piernas para no sentir la fuga o manos,\/ para una pr\u00f3xima aparici\u00f3n\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El micro y la novela llegan a destino. Est\u00e1 el protocolo del ba\u00f1o y una ni\u00f1a cerca de unas mesas que improvisa lo invisible hasta que llega el reto de la madre. La novela invoc\u00f3 musas y aparecieron golondrinas. Alguien invoc\u00f3 su encuentro con una mujer que s\u00f3lo aparecer\u00e1 \u201csi el deseo es parte de la trama\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 15<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hay que \u201climpiar una piedra hasta convertirla en diamante\u201d. Parece una tarea tit\u00e1nica la del poeta. Por eso el libro que cierra esa misi\u00f3n le genera \u201cliberaci\u00f3n, pena, terror\u201d. Aunque \u00e9l diga que s\u00ed, no creo que \u201csiente lo que cualquier hombre\u201d. Esta obra hilvana en un sentido existencial muchos a\u00f1os de su historia y su escritura. Pocos como el poeta han dedicado gran parte de su vida a construir gemas como las de esta obra. S\u00f3lo los que no quieren que las palabras floten en el aire sin ning\u00fan tipo de apoyo en el profundo interior del hombre. Recuerdo una frase de Fitche: \u201cEl que diga no puedo es que no quiere\u201d. El poeta debe sentirse satisfecho que tuvo el poder porque quiso.\/Claudio Garc\u00eda<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Selecci\u00f3n de poemas<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El trazo de una l\u00ednea<\/strong><\/p>\n<p>El trazo de una l\u00ednea,<\/p>\n<p>en la noche: un espejo.<\/p>\n<p>Trazo, no relato;<\/p>\n<p>lo continuo: un cuerpo, otro.<\/p>\n<p>La mano ha sido el perro<\/p>\n<p>tras el hueso de la palabra.<\/p>\n<p>Sintaxis, credo, palabra.<\/p>\n<p>Disciplina para el encuentro:<\/p>\n<p>observar, compartir.<\/p>\n<p>\u00bfEscuchas la canci\u00f3n?<\/p>\n<p>Materia y ceniza.<\/p>\n<p><strong>Lenguajes<\/strong><\/p>\n<p>Entregarse a la danza de las algas.<\/p>\n<p>Cambiar as\u00ed movimiento y color<\/p>\n<p>por los privilegios del reflejo.<\/p>\n<p>La ciudad tendr\u00e1 despu\u00e9s<\/p>\n<p>un cuerpo lleno de presagios.<\/p>\n<p>Y un ni\u00f1o y su lengua hipnotizada:<\/p>\n<p>all\u00ed fue el rel\u00e1mpago.<\/p>\n<p><strong>Dos poemas<\/strong><\/p>\n<p>1.<\/p>\n<p>En un d\u00eda como \u00e9ste<\/p>\n<p>pero hace veinte a\u00f1os atr\u00e1s,<\/p>\n<p>\u00e9l se decidi\u00f3 por la muerte.<\/p>\n<p>Todos estos a\u00f1os,<\/p>\n<p>los suyos,<\/p>\n<p>suspendimos el tiempo,<\/p>\n<p>creamos un falso mito:<\/p>\n<p>el del muerto que eligi\u00f3.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>2.<\/strong><\/p>\n<p>La tarde.<\/p>\n<p>El hombre amontonando silencios<\/p>\n<p>para llev\u00e1rselos a la muerte.<\/p>\n<p>Esto aprend\u00ed:<\/p>\n<p>el silencio es pacto y tesoro,<\/p>\n<p>y los que van a morir<\/p>\n<p>-rel\u00e1mpagos de la carne- as\u00ed lo entienden.<\/p>\n<p>Igual deber\u00edamos nosotros<\/p>\n<p>los poetas, los buenos poetas.<\/p>\n<p><strong>Cuadros<\/strong><\/p>\n<p><strong>1.<\/strong><\/p>\n<p>Un cuadro cualquiera de Klee<\/p>\n<p>y otro de Magritte: La voz de la sangre.<\/p>\n<p>Sobre las mesas<\/p>\n<p>olvidar parentesco y trazo<\/p>\n<p>y ver sencillamente que el p\u00e9ndulo es uno<\/p>\n<p>y el demandado otro, siempre otro.<\/p>\n<p><strong>2.<\/strong><\/p>\n<p>Un cuadro cualquiera de Klee<\/p>\n<p>y otro de Magritte: El uso de la palabra.<\/p>\n<p>Despertar esos dos plumajes.<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong><\/p>\n<p>Un cuadro cualquiera de Klee<\/p>\n<p>y otro cualquiera de Magritte.<\/p>\n<p>Acoger<\/p>\n<p>la sensibilidad de la mosca girando<\/p>\n<p>pos\u00e1ndose<\/p>\n<p>en el centro de ese mundo.<\/p>\n<p><strong>Catedral<\/strong><\/p>\n<p>Santos en la yugular de la catedral<\/p>\n<p>pasean su v\u00ednculo de a\u00f1os,<\/p>\n<p>entran en el agua de los arrodillados,<\/p>\n<p>se manifiestan.<\/p>\n<p>Ajenos al acontecimiento<\/p>\n<p>los fieles se inclinan.<\/p>\n<p>A\u00f1os hace que les dan de comer<\/p>\n<p>sin escucharse en el recinto<\/p>\n<p>la menor de las protestas.<\/p>\n<p><strong>L\u00e1zaro<\/strong><\/p>\n<p>Un estigma cerebral<\/p>\n<p>en L\u00e1zaro, descalzo.<\/p>\n<p>Despertado,<\/p>\n<p>sucede todo: la mano<\/p>\n<p>salida del vac\u00edo<\/p>\n<p>aquieta la marea de plenitud<\/p>\n<p>de la muerte,<\/p>\n<p>el hombre (hijo),<\/p>\n<p>entiende por virtud,<\/p>\n<p>no por la suma de par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>Ingresado al caos de fe de la historia.<\/p>\n<p>Llegado.<\/p>\n<p><strong>El descendido<\/strong><\/p>\n<p>El descendido<\/p>\n<p>merece la pasi\u00f3n de su muerte.<\/p>\n<p>Porque el descendido<\/p>\n<p>aun desde su estela a\u00f1ora sangre<\/p>\n<p>y si llora claridad<\/p>\n<p>pretende iluminarlo todo.<\/p>\n<p>Porque en verdad<\/p>\n<p>(y esto no lo sabe el descendido)<\/p>\n<p>nada podemos contener.<\/p>\n<p>Aun la claridad<\/p>\n<p>al proclamar su desnudez<\/p>\n<p>esparce oscuridad.<\/p>\n<p>Por eso el descendido<\/p>\n<p>ve palomas alejadas de toda tensi\u00f3n<\/p>\n<p>y escribe sobre una batalla.<\/p>\n<p>Aunque todo lo tocado por el coraz\u00f3n,<\/p>\n<p>descanse.<\/p>\n<p><strong>La construcci\u00f3n del fais\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p>Hacia un lado de la puerta<\/p>\n<p>(impresi\u00f3n y aburrimiento)<\/p>\n<p>el fais\u00e1n: una m\u00fasica sinf\u00f3nica.<\/p>\n<p>Presto a extensos pasajes de soledad,<\/p>\n<p>como un buda, considera la \u00e9poca,<\/p>\n<p>burla todo s\u00edntoma natural.<\/p>\n<p>Ya en el instante comprende el secreto:<\/p>\n<p>no siendo posible hallar en su cresta<\/p>\n<p>un mech\u00f3n ilustre, obra es ir con precauci\u00f3n<\/p>\n<p>hacia donde el ritmo cojea y lo hace cojear.<\/p>\n<p>Indagaci\u00f3n ancestral lo absorbe,<\/p>\n<p>hunde su dorada pata en la alegr\u00eda<\/p>\n<p>a riesgo personal y aterrado,<\/p>\n<p>habla con su coraz\u00f3n del torrente<\/p>\n<p>de aniquilamiento que es la experiencia.<\/p>\n<p>Objeto milenario, materia demencial,<\/p>\n<p>se aferra a la ciudad prometida,<\/p>\n<p>pacta algo que s\u00f3lo el cielo parece interpretar.<\/p>\n<p>Provocado el asombro, revolotea enloquecido<\/p>\n<p>ante la arquitectura perfecta.<\/p>\n<p><strong>Los boletos del pasajero<\/strong><\/p>\n<p>Es una larga noche<\/p>\n<p>mi querida<\/p>\n<p>toda literatura se cierne sobre m\u00ed:<\/p>\n<p>lo verbal (mi querida), esa bestia<\/p>\n<p>trazando el sentido.<\/p>\n<p>El agua es mi falta profunda,<\/p>\n<p>olvido su silencio abriendo el existir.<\/p>\n<p>La crecida ceniza<\/p>\n<p>en mi tosca envoltura escarba,<\/p>\n<p>desanda para reunirse<\/p>\n<p>con lo que ayer mismo abjur\u00e9.<\/p>\n<p>Y si parezco hablar de p\u00e9rdidas<\/p>\n<p>es la muerte, siempre disponible,<\/p>\n<p>la que lo hace.<\/p>\n<p>Ya ajeno, me veo llevado a esta reducci\u00f3n<\/p>\n<p>de rel\u00e1mpago del lenguaje.<\/p>\n<p>Velozmente a tu alcance<\/p>\n<p>dispongo de un sufrimiento casi artesanal,<\/p>\n<p>caigo en todo lo creado:<\/p>\n<p>en esta casa<\/p>\n<p>espiga y cabellera,<\/p>\n<p>en este desprendimiento<\/p>\n<p>encendido y de la noche,<\/p>\n<p>con esta respiraci\u00f3n de color<\/p>\n<p>ante la presencia del paquete de tabaco.<\/p>\n<p>Desde esta Casa<\/p>\n<p>lanzada al abismo<\/p>\n<p>-y no va a llegar-<\/p>\n<p>me alimento de manzanas<\/p>\n<p>todas de Ad\u00e1n,<\/p>\n<p>sobre olas<\/p>\n<p>-impensables todas-<\/p>\n<p>y no quisiera.<\/p>\n<p>Y hace ya varios d\u00edas<\/p>\n<p>que intento algo imposible:<\/p>\n<p>despertar al sentido carnal de la mano<\/p>\n<p>para escribir una extensa decisi\u00f3n palpable,<\/p>\n<p>pero la voz de considerar lo real<\/p>\n<p>se multiplica hasta el refinamiento<\/p>\n<p>y en chaleco, camino la perplejidad<\/p>\n<p>de no poder retener lo pensado.<\/p>\n<p>Id\u00e9ntico a lo ofrecido<\/p>\n<p>-mi querida-<\/p>\n<p>visto la necesidad sonora de ser un boleto<\/p>\n<p>en manos de un pasajero<\/p>\n<p>que ha concebido una intuici\u00f3n y una raz\u00f3n<\/p>\n<p>-las dos un golpe-<\/p>\n<p>(las dos de un golpe),<\/p>\n<p>y termina nadando<\/p>\n<p>sobre la otra mitad de lo nombrado.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 est\u00f3mago y vac\u00edo<\/p>\n<p>adormecido\/remolino<\/p>\n<p>escribe el que sabe cumplido<\/p>\n<p>su lenguaje:<\/p>\n<p>nada en la existencia cambia m\u00e1s all\u00e1 del cambio<\/p>\n<p>desencarna el que tensa su cuerda<\/p>\n<p>y practica dominio de su costado<\/p>\n<p>acorralado el recogido<\/p>\n<p>soplo de Dios todo estremecimiento<\/p>\n<p>ojo y garra luchan por la inmovilidad<\/p>\n<p>no por desaparecer<\/p>\n<p>dragones y adivinos son los campos: abiertos, p\u00farpuras.<\/p>\n<p>Es una larga noche<\/p>\n<p>mi querida,<\/p>\n<p>lo verbal, esa bestia<\/p>\n<p>(mi querida),<\/p>\n<p>trazando el sentido.<\/p>\n<p><strong>La imagen\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>All\u00ed\u00a0\u00a0 ca\u00edda<\/p>\n<p>centro\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 descentro<\/p>\n<p>la sombra.<\/p>\n<p>Pero detr\u00e1s<\/p>\n<p>de la tupida imagen<\/p>\n<p>nadie.<\/p>\n<p>Se sabe<\/p>\n<p>lo invisible alimenta<\/p>\n<p>destellos y oscuridad<\/p>\n<p>en el cuerpo del hechizo.<\/p>\n<p>Prefiere uno llorar.<\/p>\n<p><strong>Fuegos<\/strong><\/p>\n<p>A los treinta a\u00f1os convertido en algo leve.<\/p>\n<p>Como mejor lo expresan las comisuras<\/p>\n<p>de tus labios: algo tierno.<\/p>\n<p>Un amigo dice que el adelgazamiento que sufres<\/p>\n<p>es propio de los que piensan,<\/p>\n<p>y que si tus huesos fueran quemados,<\/p>\n<p>arder\u00edan en la noche apenas minutos.<\/p>\n<p>Pero qui\u00e9n no quiere as\u00ed su poema,<\/p>\n<p>le\u00eddo ahora o al cabo de los a\u00f1os<\/p>\n<p>por el ojo desconocido.<\/p>\n<p>Eso pienso mientras vuelvo a casa,<\/p>\n<p>si no me he convertido en poema viviente.<\/p>\n<p>Ahora que, al girar la llave en la cerradura,<\/p>\n<p>entrando, parezco brillar, en el recuerdo.<\/p>\n<p><strong>Lo que queda del alba<\/strong><\/p>\n<p>El hombre recobra un sue\u00f1o<\/p>\n<p>de lo que queda del alba.<\/p>\n<p>Sentado, permanece entre los restos<\/p>\n<p>de lo que fue una cena.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos ver en este hecho<\/p>\n<p>alguna consistencia, un gesto<\/p>\n<p>por ejemplo, volver\u00eda grato el silencio,<\/p>\n<p>una luminosidad en el abandono de la frente<\/p>\n<p>har\u00eda cierto lo ignorado.<\/p>\n<p>La posibilidad de existir desborda,<\/p>\n<p>pero es ah\u00ed, en esa zona de permanencia,<\/p>\n<p>donde transcurre todo: desolaci\u00f3n, movimiento,<\/p>\n<p>aroma, desencuentro, inmediatez.<\/p>\n<p>Sucesos que ni siquiera la nada ignora.<\/p>\n<p>Las cosas que vendr\u00e1n y las que est\u00e1n,<\/p>\n<p>por siempre, en la retina de algo eterno.<\/p>\n<p><strong>Escena<\/strong><\/p>\n<p>Justo ahora me da la risa<\/p>\n<p>en medio de toda esta gente.<\/p>\n<p>Ahora que hay que llorar<\/p>\n<p>porque al muerto lo entierran sin bienes,<\/p>\n<p>sin las usadas mujeres,<\/p>\n<p>con todas las arterias encallecidas<\/p>\n<p>por el asco y el miedo.<\/p>\n<p>Lo tir\u00f3 todo \u00e9l,<\/p>\n<p>por eso no hay motivo de disculpa.<\/p>\n<p>La vida es as\u00ed: pastamos todos<\/p>\n<p>en el oro del fundamento,<\/p>\n<p>y un d\u00eda falta la respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero re\u00edr as\u00ed, re\u00edr as\u00ed cuando no sabemos<\/p>\n<p>ad\u00f3nde nos lleva esto, re\u00edr as\u00ed, habrase visto.<\/p>\n<p><strong>S\u00f3crates\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Nunca s\u00e9 lo que quiero decir.<\/p>\n<p>Y bien, mi bienamado S\u00f3crates,<\/p>\n<p>t\u00fa, que ah\u00ed dueles, \u00bfme prendes<\/p>\n<p>en el esculpido brote de la oruga?<\/p>\n<p>A la memoria de Francis Ponge<\/p>\n<p><strong>Glauce<\/strong><\/p>\n<p>Me han referido que un perro estuvo enamorado \u00a0de la citarista Glauce.<\/p>\n<p>Pero hay quienes aseguran \u00a0que el enamorado fue un cordero, y no un perro, y<\/p>\n<p>otros dicen que se trataba de un ganso&#8230;<\/p>\n<p>En Esparta, una graja cay\u00f3 rendida de amor ante los<\/p>\n<p>encantos de otro adolescente.<\/p>\n<p><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Claudio Eliano, Libro I<\/strong><strong>\u00a0 \u00a0<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">Historia de los animales<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Siglos hace ya Glauce<\/p>\n<p>que enamorado de ti,<\/p>\n<p>yazgo en el umbral de oscuridad.<\/p>\n<p>Esta patria se parece a la inmortalidad.<\/p>\n<p>He visto por a\u00f1os a viajeros desplazarse<\/p>\n<p>hacia el pa\u00eds de los sue\u00f1os en busca de tu m\u00fasica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed dejaron frutas y bocados ex\u00f3ticos<\/p>\n<p>que hace d\u00e9cadas ya no pruebo.<\/p>\n<p>Son los a\u00f1os Glauce, el recuerdo que alimenta<\/p>\n<p>la ignorancia, lo que me torna parte del tiempo<\/p>\n<p>y algo parecido a los hombres.<\/p>\n<p>Debiera ladrar o callar, pero he aprendido<\/p>\n<p>un lenguaje casi humano para nombrarte.<\/p>\n<p>Llevo en m\u00ed la dolorosa hybris,<\/p>\n<p>y aunque pueda presagiar el paso de la nube,<\/p>\n<p>duermo en la voracidad de tu vertical figura.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l de todas las condiciones del alma<\/p>\n<p>sopla como el viento en la verdad?<\/p>\n<p>As\u00ed, parezco mover mi cola<\/p>\n<p>pero son nacimientos<\/p>\n<p>de una danza \u00faltima y delicada.<\/p>\n<p>Entro y salgo del deseo y te otorgo,<\/p>\n<p>detenida, la belleza del cristal del aire.<\/p>\n<p>No podr\u00e1\u00a0 el tiempo osar con su vac\u00edo<\/p>\n<p>detener tu c\u00edtara, querida Glauce,<\/p>\n<p>la m\u00fasica de sus cuerdas en tus manos.<\/p>\n<p>Y acaso el infinito, que con la muerte<\/p>\n<p>otorga la mitad de un sue\u00f1o,<\/p>\n<p>se suceda centauro, y yo, tu cuerpo.<\/p>\n<p><strong>Poema-Prefacio para una Novela<\/strong><\/p>\n<p>Te ayudar\u00e9 a venir si vienes<\/p>\n<p>y a no venir si no vienes.<\/p>\n<p><strong>\u00a0Antonio Porchia<\/strong><\/p>\n<p>Metido en una novela<\/p>\n<p>donde lo real forma parte<\/p>\n<p>por una suerte imprecisa,<\/p>\n<p>y ahora ya lejos<\/p>\n<p>(1000 Km.)<\/p>\n<p>sentado en el micro -fumando-,<\/p>\n<p>contesto al recuerdo con un golpe de palmas.<\/p>\n<p>Abismado en un abismo dado por el rostro,<\/p>\n<p>al que tambi\u00e9n accede el cuerpo multiplicando espacio,<\/p>\n<p>buscando tensi\u00f3n para su l\u00ednea<\/p>\n<p>(as\u00ed como el arquero es el blanco<\/p>\n<p>antes de expulsar la flecha;)<\/p>\n<p>y desde lo hondo la voluntad<\/p>\n<p>ilumin\u00e1ndolo todo,<\/p>\n<p>dando a cada objeto su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Simulado como un cero<\/p>\n<p>(hijo de la escritura),<\/p>\n<p>entregado por padres al deseo de vivir,<\/p>\n<p>ya sin divisiones,<\/p>\n<p>escucho el ruido del impecable treinta asientos,<\/p>\n<p>dotado de pulm\u00f3n y puertas,<\/p>\n<p>antojadizo en su conquista de distancias.<\/p>\n<p><em>Y sobre el azul del mar un cielo vencido <\/em><\/p>\n<p><em>Y sobre un cielo vencido el azul del mar<\/em>.<\/p>\n<p>Sentado en el p\u00e1rrafo de una novela<\/p>\n<p>de la que alguien se marcha,<\/p>\n<p>donde palabras dispuestas clasifican o protegen<\/p>\n<p>y se prolongan desde cualquier punto<\/p>\n<p>en un juego desesperado.<\/p>\n<p>Donde lo que ayer sirvi\u00f3 para vivir<\/p>\n<p>enloquece de ser al atravesar vestiduras<\/p>\n<p>y roza lo permanente -cajita musical-.<\/p>\n<p>Fumando<\/p>\n<p>-vuelto hacia atr\u00e1s-<\/p>\n<p>tan l\u00facido como la meseta,<\/p>\n<p>pensando del lado animal,<\/p>\n<p>busco en los bolsillos una menta<\/p>\n<p>para salir de lo perpetuo sin comentarios,<\/p>\n<p>sabiendo que ella, por confraternidad de mundos<\/p>\n<p>(1000 Km. hacia lo opuesto) ahonda en s\u00ed misma.<\/p>\n<p>&#8217;10 minutos&#8217; -dice el chofer- y sangra.<\/p>\n<p>Diez minutos son ahora la forma \u00faltima de la luz<\/p>\n<p>del atardecer, la voz del \u00a0\u00e1rbol en la intemperie,<\/p>\n<p>la palidez del intento m\u00e1s honesto.<\/p>\n<p>Entonces desciendo con los otros veintinueve fantasmas,<\/p>\n<p>voy al ba\u00f1o, lavo mis manos, observo mi rostro<\/p>\n<p>en los espejos y converso con el de al lado<\/p>\n<p>sobre el mal estado del tiempo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, cerca de las mesas,<\/p>\n<p>una ni\u00f1a parecida al entrar de la noche,<\/p>\n<p>improvisa lo invisible hasta que llega<\/p>\n<p>el reto de la madre en su intento desolador.<\/p>\n<p>Metido en una instancia,<\/p>\n<p>donde desde la primera p\u00e1gina<\/p>\n<p>alguien invoc\u00f3 musas y aparecieron golondrinas,<\/p>\n<p>donde hubo tambi\u00e9n una batalla<\/p>\n<p>y luego otras, con sus cargas futuras,<\/p>\n<p>respondo al coraz\u00f3n de la noche<\/p>\n<p>mientras el agua golpea contra los vidrios<\/p>\n<p>y el asfalto desaparece bajo las horas.<\/p>\n<p>Y ella (1000 Km. hacia otro lugar)<\/p>\n<p>consigue sin saberlo,<\/p>\n<p>piernas para no sentir la fuga o manos,<\/p>\n<p>para una pr\u00f3xima aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Metido en una novela<\/p>\n<p>que dicta que al regresar el d\u00eda<\/p>\n<p>la mano despierte al tacto<\/p>\n<p>y responda a la gracia de vivir,<\/p>\n<p>donde es natural la estratagema del viento<\/p>\n<p>sobre \u00e1rboles y piedras y el infinito<\/p>\n<p>insinuado por un personaje<\/p>\n<p>que da de comer a las palomas.<\/p>\n<p>Donde ella y yo<\/p>\n<p>nos encontraremos<\/p>\n<p>si el deseo<\/p>\n<p>del invocador<\/p>\n<p>(que ahora descansa)<\/p>\n<p>lo permite.<\/p>\n<p>Donde\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 ella y yo<\/p>\n<p>(dije)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 nos encontraremos<\/p>\n<p>(ahora desciendo)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 s\u00ed<\/p>\n<p>(vi)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el deseo<\/p>\n<p>(ahora ella desciende)<\/p>\n<p>es parte de<\/p>\n<p>la trama.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Viedma.- (APP) El escritor Alberto Fritz edit\u00f3 en el 2017 el libro de poemas \u201cLo que queda del alba\u201d. 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