{"id":15745,"date":"2023-01-02T12:17:00","date_gmt":"2023-01-02T12:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/?p=15745"},"modified":"2023-01-02T12:22:17","modified_gmt":"2023-01-02T12:22:17","slug":"fatal-desenlace-y-otros-cuentospor-claudio-garcia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/fatal-desenlace-y-otros-cuentospor-claudio-garcia\/","title":{"rendered":"\u201cFatal desenlace\u201d y otros cuentos\/Por Claudio Garc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Viedma.- (APP)\u00a0El marido se dec\u00eda \u00abpuedo prescindir de su amor, porque me basta con el que siento por ella\u00bb. Y ella, que buscaba separarse pero quer\u00eda que \u00e9l planteara el divorcio para\u00a0 tener un arreglo econ\u00f3mico ventajoso, no entend\u00eda que a pesar de su desprecio, del desaire ante cada gesto de cari\u00f1o o deseo de su esposo, \u00e9ste no reaccionara. As\u00ed se suced\u00edan los d\u00edas, con un extra\u00f1o equilibrio entre el amor desmesurado de \u00e9l y la total indiferencia de ella. La mujer decidi\u00f3 finalmente tramar el asesinato de su marido y que\u00a0 pasara por accidente o por un suicidio. Cansada del conformismo de su esposo, concluy\u00f3 que deb\u00eda intentar quedarse con todos los bienes conyugales.\u00a0\u00a0 Pens\u00f3 en venenos, ca\u00eddas al vac\u00edo, el disparo de un arma, el golpe de un autom\u00f3vil. Pero ya que \u00e9l la amaba tanto, se le ocurri\u00f3 que lo mejor era hacer aparentar que su marido mor\u00eda por amor. \u00bfC\u00f3mo se muere por amor?\u00a0 Los libros o los filmes han mostrado muchas veces situaciones en las que uno u otro se mata \u00abpor amor\u00bb, ante la traici\u00f3n, el enga\u00f1o o el desamor del otro. Ella se dio cuenta que su marido tendr\u00eda que morir \u00abpor amor\u00bb pero sin el marco de esas opciones. No quer\u00eda ser una viuda que a la vista de otros se hab\u00eda quedado injustamente con los bienes de su marido. No deber\u00edan quedar dudas de \u00absu amor\u00bb por el muerto. \u00bfEn qu\u00e9 otras ocasiones se muere por amor?, pens\u00f3. Se acord\u00f3 que tambi\u00e9n en algunas historias literarias o cinematogr\u00e1ficas, ante una situaci\u00f3n l\u00edmite, un accidente, un desastre natural o un atentado, que pone en riesgo la vida de los dos, uno se sacrifica por el otro. Y en esas historias generalmente lo hace el marido. Se inmola \u201cpor amor\u201d para que su mujer sobreviva. \u00abEsa es la mejor idea\u00bb, razon\u00f3. Pero s\u00f3lo hab\u00eda recorrido un tramo de la respuesta. Faltaba lo principal. \u00bfC\u00f3mo su marido se \u201csacrificar\u00eda\u201d por ella?<\/p>\n<p>Finalmente un d\u00eda encontr\u00f3 la idea que buscaba. Como un &#8216;click&#8217; en un momento quiz\u00e1s tan poco adecuado para las grandes ideas como el desayuno que estaba compartiendo con su marido. Quiz\u00e1s ver el caf\u00e9 en su taza hizo que su mente lo asociara con l\u00edquido, y el l\u00edquido con el agua y el agua con que ella sab\u00eda nadar medianamente bien\u00a0 y su marido en cambio\u00a0 no. Pod\u00eda entonces ir con su\u00a0 pareja -como sol\u00edan hacer cada tanto- a una playa o a un lago, teatralizar un calambre a metros de la costa, aparentar que se estaba ahogando, de manera de obligar a su marido a que intentara salvarla. Cosa de la que estaba segura que har\u00eda porque lo empujar\u00eda a ese arrojo su amor, en desmedro de una turbia conciencia que le indicar\u00eda que no sab\u00eda nadar.<\/p>\n<p>Por su sugerencia viajaron a Miami, despu\u00e9s de todo ten\u00edan plata, y as\u00ed un s\u00e1bado de sol, en un sector de una playa solitaria se encontraron descansando sobre c\u00f3modas reposeras, leyendo revistas. En un momento la mujer le dijo a su esposo \u00abvoy a nadar un rato\u00bb y, cosa rara en ella, le dio un beso en la mejilla antes de correr hacia el mar. Era el beso de Judas, el de la traici\u00f3n, el del adi\u00f3s. Ella pas\u00f3 las primeras olas y cuando ya no hacia pie nad\u00f3 unos minutos y luego empez\u00f3 a agitar sus brazos y a teatralizar, como lo hab\u00eda planeado, que se estaba ahogando, fruto de un calambre u otra raz\u00f3n. El marido escuch\u00f3 los gritos, mir\u00f3 hacia el mar y horrorizado vio que su mujer levantaba con desesperaci\u00f3n la cabeza y sus brazos del agua, como peleando por no hundirse. Por un segundo pens\u00f3, \u00ab\u00bfc\u00f3mo se puede estar ahogando, si sabe nadar?\u00bb, pero tambi\u00e9n pens\u00f3 inmediatamente \u00abser\u00e1 un calambre\u00bb\u00a0 y luego no pens\u00f3 nada m\u00e1s. El instinto lo hizo correr para salvarla, aunque no supiera nadar. Su amor por esa mujer le dar\u00eda las fuerzas u ocasionar\u00eda el milagro como para salvarla. As\u00ed que se meti\u00f3 en el agua, pas\u00f3 las primeras olas. Su mujer, sin dejar de teatralizar, se acerc\u00f3 un poco a la costa, de manera que \u00e9l pudiera llegar al l\u00edmite de hacer pie y, al ver tan pr\u00f3ximas las manos de quien amara, dar los pasos fatales a la parte en que se hundir\u00eda. Pero de pronto la mujer sinti\u00f3 un tir\u00f3n en una de sus piernas, como si algo la agarrara. Horrorizada vio a un costado la aleta de un tibur\u00f3n, y all\u00ed se dio cuenta que el escualo la hab\u00eda mordido, aunque misteriosamente no sintiera dolor. Se olvid\u00f3 de todo su plan; trat\u00f3 inmediatamente de nadar hacia la costa, salir del agua, pero volvi\u00f3 a sentir una nueva mordida y esta vez s\u00ed sinti\u00f3 dolor, como una especie de tenaza gigante que se cerraba en una de sus piernas, en su muslo derecho, y que esta vez no se soltaba. Por el contrario, la hund\u00eda y la llevaba mar adentro. Su marido se fren\u00f3 cuando ya el agua le llegaba a la altura del cuello. Hab\u00eda visto tambi\u00e9n la aleta, algo del rojo de la sangre de su mujer en el agua y c\u00f3mo el tibur\u00f3n la arrastraba, la alejaba cada vez m\u00e1s y lentamente la hund\u00eda sin retorno al fondo del mar. Tuvo la certeza que en ning\u00fan momento se trat\u00f3 de un calambre ni nada parecido, sino que los gritos y las gesticulaciones de su mujer se originaron desde un primer momento en el ataque de un tibur\u00f3n. Amaba a su mujer como muy pocos hombres llegan a amar a su pareja, pero no pod\u00eda hacer nada. Mir\u00f3 en busca de ayuda a la playa. Ya no estaba solitaria. Algunas personas que de lejos vieron la escena se hab\u00edan acercado corriendo. Uno, con un celular, llam\u00f3 a un n\u00famero de urgencias. Pero \u00e9l y todos sab\u00edan que\u00a0 ya nada se pod\u00eda hacer. Ese verano en Miami no era el primer ataque de tibur\u00f3n que se hab\u00eda producido, y los casos sobrepasaban largamente la historia documentada por este tema en las temporadas veraniegas. Los surfistas especialmente hab\u00edan sufrido de mordeduras y por la psicosis creada\u00a0 la presencia de turistas en la playa cay\u00f3 estrepitosamente. No hab\u00eda sido casual que la mujer encontrara, antes de todo el desenlace dram\u00e1tico de esta historia, un lugar solitario de playa para instalarse con su marido y llevar adelante su plan. El hombre no pudo sobreponerse durante mucho tiempo. Se qued\u00f3 varios d\u00edas en Miami\u00a0 y permaneci\u00f3 horas en el mismo lugar de la playa donde su mujer desapareci\u00f3 atrapada por un escualo. Ni la guardia costera ni una persona contratada para que rastreara el mar encontraron restos de la mujer. Finalmente, el hombre regres\u00f3 a su hogar y a los pocos d\u00edas recibi\u00f3 por correo una caja\u00a0 remitida por uno de los agentes de la guardia costera que m\u00e1s se hab\u00eda preocupado por el drama sufrido. En el interior de la caja hab\u00eda la dentadura de un tibur\u00f3n, prolijamente engarzada sobre una madera, limpia y barnizada, como la que suelen hacerse algunos pescadores como trofeo de las mayores piezas que mordieron el anzuelo y no pudieron zafar de ser capturadas. Al hombre le pareci\u00f3 en principio un regalo de mal gusto, pero\u00a0 en la caja hab\u00eda tambi\u00e9n una carta donde el guardacostas justificaba el env\u00edo para que le sirviera de consuelo: hab\u00eda perdido a la mujer que amaba, pod\u00eda entonces hacerse a la idea que esa dentadura era la del tibur\u00f3n que se llev\u00f3 a su mujer, que se hab\u00eda castigado el culpable y que eso le ayudar\u00eda a recuperar cierta paz interior. El hombre al terminar de leer la carta comprendi\u00f3 la intenci\u00f3n del guardacostas y ya no le pareci\u00f3 un gesto de cierta morbosidad. As\u00ed como am\u00f3 tanto como para soportar el desamor y la falta de correspondencia de su mujer, podr\u00eda seguir viviendo con el recuerdo de ella y en cierta medida la dentadura del escualo, colgada en un lugar visible de la casa, le ayudar\u00eda a traerla seguido a su memoria.<\/p>\n<p>POD\u00cdA NO HABER SIDO CURA<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de mucho tiempo de ahorrar limosnas, el cura pudo comprar por fin una cruz con la imagen de Cristo. Puso un gran clavo en la pared y cuando trat\u00f3 de sujetar la cruz,\u00a0 todo se le vino abajo. El clavo no aguant\u00f3 el peso. Busc\u00f3 entonces un clavo m\u00e1s grande, pero, al sujetar la cruz, nuevamente se le vino abajo. Puso dos ganchos sobre los maderos y los respectivos clavos en la pared, pensando que distribuyendo as\u00ed el peso la cruz quedar\u00eda firme. Pero la esperanza s\u00f3lo duro unos segundos: una vez m\u00e1s\u00a0 cay\u00f3 estrepitosamente al piso. Se hizo entonces de un taladro y unos tornillos. Pens\u00f3 que as\u00ed terminar\u00eda finalmente con su trabajo. Agradec\u00eda que a pesar de las dificultades que se le presentaron, hab\u00eda comprado una cruz lo suficientemente s\u00f3lida como para que no se le da\u00f1ara las veces en que cay\u00f3 al piso. Esta vez no fallar\u00eda. Coloc\u00f3 los tornillos en la pared, y al momento de sujetar la cruz, trepado a una peque\u00f1a escalera, perdi\u00f3 el equilibrio y cay\u00f3 hacia atr\u00e1s, con cruz y todo.<\/p>\n<p>Se le ocurri\u00f3 un pensamiento blasfemo: \u201cSi yo hubiera sido el romano al que encargaron crucificar a Cristo, hoy no ser\u00eda cura\u201d.<\/p>\n<p>EL PROTECTOR<\/p>\n<p>Era doctor en un pueblito muy chico de mi provincia. Al ser la \u00fanica persona instruida, los vecinos no s\u00f3lo le consultaban por alg\u00fan problema f\u00edsico. Sino por cualquier cosa. Lo consideraban una autoridad, la \u00fanica autoridad en kil\u00f3metros a la redonda.<\/p>\n<p>El doctor ya estaba acostumbrado a ese rol que deb\u00eda cumplir en ese peque\u00f1o lugar alejado del mundo.<\/p>\n<p>Un joven que se quer\u00eda casar con la chica con la que noviaba hac\u00eda unos meses lo fue a ver. Quer\u00eda que el m\u00e9dico le confirmara si su novia ten\u00eda las suficientes aptitudes matrimoniales. No se quer\u00eda equivocar.<\/p>\n<p>Era la primera vez que ten\u00eda un pedido de esa naturaleza. Lo hab\u00edan consultado por diferendos entre parientes, por problemas de animales y de cultivos. Por la mejor manera de invertir unos peque\u00f1os ahorros. Por muchas y variadas cosas. Pero esto s\u00ed era raro. Lo pens\u00f3 unos minutos, y le dijo al dubitativo pretendiente: \u201cDecile a tu novia que me venga a ver\u201d.<\/p>\n<p>La novia lo fue a ver, y en verdad era muy linda. El, que ya era un cuarent\u00f3n, y que hab\u00eda sido abandonado hac\u00eda varios a\u00f1os por una mujer que no soport\u00f3 vivir en un lugar tan alejado de las comodidades y atractivos de una gran ciudad, no pudo evitar tomarse en serio el encargo y termin\u00f3 teniendo sexo con la joven.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, cuando el ansioso novio lo fue a ver, el doctor le respondi\u00f3 con una sonrisa: \u201cEs la chica adecuada, as\u00ed que pod\u00e9s casarte tranquilo que las cosas van a andar bien\u201d.<\/p>\n<p>El novio, agradecido, se encarg\u00f3 de difundir en el pueblo que el doctor ten\u00eda tambi\u00e9n la cualidad de aconsejar sobre algo tan dif\u00edcil de predecir como si era adecuado o no tal o cual matrimonio. Fue as\u00ed que ante cada noviazgo serio del pueblo, los novios mandaban a sus parejas al doctor para que \u00e9ste les confirmara si la elecci\u00f3n era acertada. Esta intervenci\u00f3n del doctor se extendi\u00f3 luego a pedidos de otro tipo, aunque no tan dis\u00edmiles: el de maridos que ten\u00edan conflictos con su mujer. \u201cD\u00edgale a su mujer que me venga a ver, que yo la voy a aconsejar bien\u201d, les dec\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cUn profesional como vos podr\u00eda prosperar en cualquier gran ciudad. \u00bfPorqu\u00e9 te gusta vivir en este pueblito\u201d, le pregunt\u00f3 una vez un amigo?<\/p>\n<p>\u201cPorque las mujeres comparten un secreto que los hombres ignoran\u201d, respondi\u00f3 en forma enigm\u00e1tica.<\/p>\n<p>T\u00c1CTICAS PARA SER OTRO<\/p>\n<p>Anhelaba ser otro. Lograr acercarme un poco m\u00e1s a las personas, pero en especial a esa compa\u00f1era de trabajo de la que estaba enamorado. Pero equivoqu\u00e9 los rumbos. Pens\u00e9, en principio, que bastaba con cambiar la apariencia f\u00edsica. Pas\u00e9 del pelo corto al largo. Abandon\u00e9 los trajes, los colores grises, y us\u00e9 ropa m\u00e1s informal, con colores vivos. Me dej\u00e9 la barba y opt\u00e9 por las zapatillas en lugar de los habituales zapatos de cuero. Los resultados de estos cambios no fueron los que esperaba. Me di cuenta que s\u00f3lo hab\u00eda acentuado mi distancia con las personas. La compa\u00f1era de trabajo de la que estaba enamorado, segu\u00eda, como siempre, mostr\u00e1ndose esquiva. No aceptaba conversaciones informales, y la \u00fanica vez que me anim\u00e9 a invitarla a tomar un caf\u00e9, rechaz\u00f3 el ofrecimiento con un marcado desd\u00e9n. Los cambios f\u00edsicos acentuaron su desinter\u00e9s. Una sola vez se detuvo unos segundos ante mi escritorio y me dijo: \u00abest\u00e1s loco\u00bb, sugiriendo, sin dudas, que mi transformaci\u00f3n no le agradaba. En otra oportunidad le dijo con sorna a otro compa\u00f1ero: \u00abNo le saquen la tijera del escritorio, a lo mejor la usa para algo provechoso\u00bb, aludiendo, inequ\u00edvocamente, al crecimiento de mi cabellera. Otra vez nos cruzamos frente al ventanal de la oficina, y dijo, mirando hacia afuera: \u00abQu\u00e9 espl\u00e9ndidos esos colores azules y grises del cielo\u00bb, se\u00f1alando indirectamente que rechazaba las camisas lilas y rojas que hab\u00eda empezado a usar. Yo anhelaba ser otro por ella, pero me convenc\u00ed que los cambios en mi apariencia no eran el camino. Decid\u00ed entonces vestirme como la hac\u00eda antes, y rebajar el corte de mi pelo. Pero ella segu\u00eda sin brindarme una mayor atenci\u00f3n. Deb\u00eda intentar otros cambios. Encontrar ese &#8216;otro&#8217; que a ella le agradara. Intent\u00e9 tener una pose m\u00e1s intelectual. Me dediqu\u00e9 con mayor afici\u00f3n a la lectura. Aparec\u00eda en el trabajo con varios libros bajo el brazo, y los colocaba intencionadamente a la vista de todos arriba de mi escritorio. Aprovechaba cualquier intercambio de palabras con ella para meter un bocadillo que la ilustrara sobre mis nuevos conocimientos. Cuando nos salud\u00e1bamos al empezar la jornada, yo describ\u00eda con algunos versos de conocidos poetas c\u00f3mo se hab\u00eda presentado el d\u00eda. Ante un d\u00eda luminoso\u00a0 dec\u00eda, por ejemplo: \u00abHoy el d\u00eda tiene un resplandor de cobre, como escribi\u00f3 Borges\u00bb. Si llov\u00eda, recordaba unos versos de un poema de Tu\u00f1\u00f3n: \u00abLlueve con furia, y uno piensa en los maremotos que se han tragado tantas espl\u00e9ndidas islas de extra\u00f1os nombres\u00bb. Si la ciudad estaba cubierta por una espesa niebla, yo recordaba los versos de T. S. Eliot: \u00abLa niebla amarilla que se restriega el lomo en los cristales de las ventanas\u00bb. Estas acotaciones de sabidur\u00eda, no impidieron que tanto ella como el resto de los compa\u00f1eros de trabajo me siguieran dejando fuera de las charlas informales en la oficina. No obstante, no cejaba en mi empe\u00f1o, y me met\u00eda medio de prepo en las conversaciones. En correspondencia con mi intenci\u00f3n de mostrarme intelectual, parafraseaba a algunos escritores para opinar sobre pol\u00edtica, medio ambiente, deportes o lo que sea. Debo reconocer que quedaba casi siempre descolocado. Que en una conversaci\u00f3n informal sobre el descreimiento en la clase pol\u00edtica, yo citara a un soci\u00f3logo argentino diciendo que \u00abla suerte de la democracia parece depender de los manejos interburocr\u00e1ticos gestados en la antesala del poder pol\u00edtico\u00bb o que en una simple pol\u00e9mica por un partido de f\u00fatbol, yo afirmara que \u00abno es extra\u00f1o que los partidos desaten discusiones, porque hoy por hoy el f\u00fatbol le alcanza y sobra al gobierno como v\u00e1lvula de escape para los impulsos reprimidos de la gente\u00bb,\u00a0 provocaba gestos vulgares sobre lo que supon\u00edan eran s\u00edntomas claros de insan\u00eda. Desgraciadamente, ella no reaccion\u00f3 favorablemente a este sesgo intelectual que hab\u00eda asumido. Incluso una tarde, agarr\u00f3 uno de los libros de mi escritorio, se acerc\u00f3 a la ventana y aplast\u00f3 literariamente a una mosca. Luego, como si nada, volvi\u00f3 a dejar el libro sobre el escritorio, sin limpiarlo de la mosca desfigurada sobre la tapa, y mirando con sorna me dijo &#8216;gracias&#8217;. Me di cuenta que la pose intelectual tampoco era el camino. Esa noche, en casa, pr\u00e1cticamente no dorm\u00ed pensando qu\u00e9 opciones me quedaban, cu\u00e1l pod\u00eda ser el &#8216;otro&#8217; que a ella le agradara. Me decid\u00ed por el travestismo. Me compr\u00e9 ropa de mujer, e incluso algunos cosm\u00e9ticos que dieran a mi cara una apariencia femenina. Cuando entr\u00e9 a la oficina con esa transformaci\u00f3n provoqu\u00e9 risas y alguna que otra visible indignaci\u00f3n por parte del personal. Monopolic\u00e9 por d\u00edas los comentarios de compa\u00f1eros y jefes. Pero not\u00e9 en ella un cambio favorable. De a ratos me miraba y sonre\u00eda. Y una vez, al encontr\u00e1rmela en el ascensor, me mir\u00f3 a los ojos y dijo: \u00abes usted muy valiente\u00bb.\u00a0 Esa frase me hizo dudar si el camino elegido era totalmente correcto. Quiz\u00e1s no era que hab\u00eda dado en el clavo, sino que, como ella no ten\u00eda prejuicios, s\u00f3lo trat\u00f3 de animarme ante la valent\u00eda de asumir una condici\u00f3n sexual que hab\u00eda reprimido por el miedo de ser discriminado. Sent\u00ed terror de haberme equivocado en forma monumental, cerrando cualquier otra posibilidad de que me viera como un hombre, y es m\u00e1s, un hombre enamorado. Comprend\u00ed que el paso previo y necesario para ser el &#8216;otro&#8217; que ella esperara, era ser franco; esperarla a la salida de la oficina y que me escuchara. Actu\u00e9 de esa manera. La esper\u00e9 en la vereda, la aferr\u00e9 del brazo y le dije que era imperativo que le hablara. La brusquedad no impidi\u00f3 que ella aceptara, as\u00ed que nos cruzamos a una plaza cercana y nos sentamos en un banco. Le dije sin pre\u00e1mbulos: estoy enamorado de usted. Ella se ri\u00f3 y me pregunt\u00f3: porqu\u00e9 esa ropa. Comprend\u00ed que el amor hace pat\u00e9tico al hombre. Le dije que buscaba ser el &#8216;otro&#8217; que le despertara sentimientos que se correspondieran a mi amor. Y que as\u00ed fui cayendo en el rid\u00edculo. No hay &#8216;otro&#8217;, ahora me doy cuenta, le dije. Soy el mismo que le ha sido indiferente, pero que la ama. Ella sonri\u00f3, y dijo con una sonrisa que \u00abquiz\u00e1s podemos llegar a congeniar\u00bb, frase que se encontraba a medio camino de mis expectativas y del fracaso. Me aferr\u00f3 la mano, y me dijo que no volviera m\u00e1s a la oficina con cosas raras, y mucho menos vestido con ropa de mujer. Yo asent\u00ed y ella agreg\u00f3: \u00abesa ropa de mujer, d\u00e9jela para usarla en alguna ocasi\u00f3n m\u00e1s privada; \u00fasela s\u00f3lo para m\u00ed\u00bb. Y al verla con una sonrisa m\u00e1s marcada, descubr\u00ed su amor, y que quiz\u00e1s no estuve tan equivocado en marchar por los caminos intrincados de mis transformaciones para arribar a un s\u00ed.<\/p>\n<p>JORNADA DE DESAZ\u00d3N<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Prosigue, pues inerme siempre tu marcha por la vida, y nada temas!\u00bb\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 H\u00f6lderin<\/p>\n<p>Hay veces que miro mi sombra y dudo que sea yo el que la est\u00e9 generando. La luz y yo. En realidad son esos d\u00edas que agobia la vida y no encuentro sentido a muchas cosas, empezando por mi sombra. Digo mi sombra, pero en el fondo, es el miedo a dudar de mi propia existencia. Despu\u00e9s de todo, uno normalmente piensa que es el centro del mundo y no que en el suceder de d\u00edas que no se diferencian de otros algo haga un &#8216;click&#8217; en que se empieza a dudar de la sombra. Un &#8216;click&#8217; en alg\u00fan punto de lo que generalmente es un d\u00eda com\u00fan y normal de la semana: gestos y palabras usuales con la mujer y los chicos, diez horas de trabajo rutinario, la cena, el televisor, las p\u00e1ginas de un libro, quiz\u00e1s el amor, y listo, buscar el sue\u00f1o. Sin embargo, a mitad de uno de esos d\u00edas, surgi\u00f3 el interrogante con esa compa\u00f1\u00eda que arrastramos desde que salimos del seno materno; eso y una desaz\u00f3n y ganas de fumar. Hac\u00eda varios a\u00f1os que no fumaba, y con excepci\u00f3n de algunas noches con amigos que tuve deseos de prender un cigarrillo, no hab\u00eda sufrido de la abstinencia de ese vicio. Sin embargo, en el d\u00eda del que hablo me agarraron unas irrefrenables ganas de fumar, como si en realidad nunca hubiese dejado el pucho. Por eso corr\u00ed al quiosco de la plaza y compr\u00e9, como usualmente lo hac\u00eda a\u00f1os atr\u00e1s, un paquete de Marlboro y una caja de f\u00f3sforos. No volv\u00ed a casa. Me sent\u00e9 en un banco de la plaza, prend\u00ed el cigarrillo, y mientras me acostumbraba al sabor del humo del tabaco, me empec\u00e9 a acordar de cosas nimias y absurdas de mi vida. All\u00ed me di cuenta que la desaz\u00f3n no surge de grandes preguntas, del peso de la nada o de la ausencia de dios, de que haya existido Auschwitz, Camboya, Bosnia, Kosovo o el terrorismo de estado en la Argentina. No. Surge de cosas cotidianas y ordinarias. El sabor de una mala comida, la ausencia de un buen programa en la TV, que no arranque el auto en la ma\u00f1ana, o que la mujer de vuelta la cara cuando esperaba un fuerte y cari\u00f1oso beso. Por eso tambi\u00e9n deben darse gran parte de los suicidios; no por el agobio de falta de plata, el desamor, o la excesiva lectura de Schopenahuer, sino porque surgieron en la casa goteras en el techo, o el perro decidi\u00f3 transformarse en una mascota esquiva. Tiene raz\u00f3n Nietzsche cuando se carga a Dios en tres o cuatro p\u00e1rrafos y luego gasta hojas y hojas de un libro reflexionando sobre el tema que verdaderamente le interesa&#8230; la nutrici\u00f3n. O que la principal obra de Hegel termine tambi\u00e9n hablando de la alimentaci\u00f3n y la sexualidad. Yo tambi\u00e9n pienso que las verdades pasan por andariveles que generalmente se descartan, y en correspondencia con eso, de mi cabeza sal\u00edan recuerdos de cosas pr\u00e1cticamente insignificantes. Cuando una vez de mochilero, ya de noche, me encontraba completamente solo en una peque\u00f1a carpa instalada en medio de un campo, apenas cortado por uno que otro \u00e1rbol. Antes de que la noche instalara su dominio no se ve\u00eda nadie a la vista; s\u00f3lo, un poco lejos, el resplandor de las luces de un pueblo al que me hab\u00eda resignado no llegar ese d\u00eda. Yo era adolescente y como cualquier mortal le tem\u00eda un poco a la falta total de luz. En especial esas noches de las zonas rurales donde la oscuridad es tan cerrada que no puede distinguirse nada a un palmo de narices. Me encontraba entonces en el interior de la carpa, esperando el sue\u00f1o con la lectura de un libro, cobijado en la tenue luz de una vela resguardada en una lata. De pronto me di cuenta que la tela de la carpa se sacud\u00eda porque las sogas que la sosten\u00edan, estaqueadas al suelo, eran tironeadas por algo o alguien. El miedo a lo desconocido recorri\u00f3 mi cuerpo. El miedo a un loco, a una patota, a la cana. No sab\u00eda qu\u00e9 pod\u00eda ser. Aunque era y soy muy esc\u00e9ptico, me ve\u00eda tentado a creer en monstruos, fantasmas, animales mitol\u00f3gicos. Instintivamente agarr\u00e9 el \u00fanico cuchillo que ten\u00eda en la mochila, y grit\u00e9: \u00ab\u00a1\u00bfQui\u00e9n anda all\u00ed?!&#8230; \u00ab\u00a1\u00bfQui\u00e9n es?!&#8230; \u00a1\u00bfQui\u00e9n?!&#8230;.\u00bb. Nada o nadie contest\u00f3. As\u00ed pasaron\u00a0 segundos o minutos eternos, hasta que me anim\u00e9 a subir el cierre de la entrada de la carpa y salir afuera. Cuando lo hice, me top\u00e9 con&#8230; una vaca. \u00a1Una maldita vaca! Es m\u00e1s. No era una, eran varias, que hab\u00edan salido de no s\u00e9 donde, y que se encontraban pastando. \u00a1Pastaban de noche! Con sus patas rozaban las sogas de la carpa y as\u00ed la sacud\u00edan. Eso era todo. Me acord\u00e9 de otras cosas ese d\u00eda, mientras los cigarrillos se consum\u00edan. Esa otra vez que hab\u00eda levantado una puta con el auto, luego de que aceptara chuparme la pija por unos pocos mangos. La prostituta hab\u00eda dudado. Primero incluso dijo que no, que ella no chupaba pijas, que s\u00f3lo se dejaba coger. Pero como yo amagu\u00e9 a irme, diciendo que s\u00f3lo quer\u00eda una chupada para relajarme del d\u00eda de mierda en el trabajo; que para hacer el amor ten\u00eda a mi mujer, y que le ofrec\u00eda el doble de lo que ella cobraba por encamarse si aceptaba; se ve que necesitaba la guita y acept\u00f3. Fue un error. Me estacion\u00e9 con el auto en una calle de tierra oscura y alejada de la zona urbana; tir\u00e9 el asiento para atr\u00e1s; me baj\u00e9 el pantal\u00f3n y el calzoncillo a la altura de las rodillas, y\u00a0 luego de manosearla un poco para calentarme, me acomod\u00e9 para que me chupara. Ella empez\u00f3 su trabajo y a medida que lo iba haciendo me di cuenta que le agarraban como arcadas, que lo hac\u00eda con total desagrado. Pero trat\u00e9 de no preocuparme por eso. Eyacular\u00eda enseguida y as\u00ed ella quedar\u00eda librada de un trabajo que evidentemente no le era habitual. Pero pas\u00f3 lo peor. De pronto se sacudi\u00f3 con una arcada y me vomit\u00f3 encima. Me cubri\u00f3 del peor v\u00f3mito que he visto y olido en mi vida. Fue un desastre. Un laburo b\u00e1rbaro limpiar todo, y ni hablar justificarme ante mi mujer inventando un\u00a0 autov\u00f3mito que \u00abpor incre\u00edble que parezca\u00bb no dio ni tiempo a echar la cabeza a un costado. Siguieron otros peque\u00f1os recuerdos. Esa vez de chico, trepado a un \u00e1rbol alto, un eucalipto de m\u00e1s de 10 metros, y al mirar hacia abajo me di cuenta que esa altura que separaba el piso de mi cuerpo ten\u00eda una cierta sugesti\u00f3n. Percib\u00ed que no era v\u00e9rtigo, sino algo m\u00e1s profundo. El miedo a que tranquilamente pod\u00eda tirarme porque la altura, el vac\u00edo, me tentaban. Record\u00e9 otra cosa, una idea que tuve al ver la pel\u00edcula Interiores de Woody Allen. El nudo del film pasaba por la conmoci\u00f3n planteada en una familia porque el padre decid\u00eda separarse de una mujer a la que obviamente ya no amaba -que adem\u00e1s ten\u00eda algunos rasgos enfermizos, neur\u00f3ticos-. La decisi\u00f3n se daba en un marco en que las hijas ya eran adultas. Hab\u00eda otros contenidos, la relaci\u00f3n distinta que hab\u00eda entre cada uno de los padres y las hijas, que a la vez generaron rencores conscientes e inconscientes entre ellas. Tambi\u00e9n estaba la b\u00fasqueda personal de cada una y la relaci\u00f3n con sus maridos o parejas. Una historia bastante bergmaniana. No s\u00e9 si fue la intenci\u00f3n del autor, pero en un momento la opini\u00f3n que cada uno de los protagonistas de la pel\u00edcula ten\u00eda sobre los otros era &#8216;razonable&#8217;. Distintas y hasta opuestas, pero &#8216;razonables&#8217;. Uno pod\u00eda comprender cada una de las posturas y entenderlas, justificarlas. Sin embargo no conciliaban, y la historia termin\u00f3 en forma dram\u00e1tica. Pens\u00e9 que la vida en gran medida repet\u00eda continuamente, en la relaci\u00f3n de cada uno con las personas que lo rodean, el mismo gran problema. Que todo se reduce a una cuesti\u00f3n de opini\u00f3n. O del cristal con que se mira, como dicen los viejos. En \u00faltima instancia los hombres son verdaderamente hombres cuando act\u00faan en correspondencia con lo que sienten y piensan, no por sentimientos o pensamientos universales. De all\u00ed que tantas veces las personas concilian s\u00f3lo por azar o por un malentendido, como sentenci\u00f3 Sartre. Y ahora pensaba tambi\u00e9n: \u00bfCu\u00e1ntas veces uno mismo se encuentra en su propia cabeza con pensamientos que no concilian, y de los que no se puede discernir cu\u00e1l es m\u00e1s razonable que otro? La desaz\u00f3n que atravesaba en ese momento era un ejemplo de eso: dudaba del sentido de la vida, lo que se contrapon\u00eda a mi usual optimismo y la conformidad con los afectos que me rodeaban, los placeres de la lectura, la escritura, la m\u00fasica, una buena pel\u00edcula, las cosas conquistadas con esfuerzo y conscientemente. Me dije que en \u00faltima instancia el choque de pensamientos irreconciliables causaban temor, miedo. Descubr\u00ed que casualmente los\u00a0 recuerdos rememorados, imprevistos como el de la vaca, el v\u00f3mito, el eucalipto, ten\u00edan de com\u00fan denominador el miedo. Incluso en la pel\u00edcula que record\u00e9 de Woody Allen, el miedo es en \u00faltima instancia lo que le pasa a cada uno de los protagonistas. No s\u00e9 porqu\u00e9 al pensar esto me sent\u00ed mejor y decid\u00ed levantarme del banco de la plaza para regresar a casa. Ya refugiado entre las paredes que conoc\u00eda y rodeado de los rostros de las personas que amaba, se me ocurri\u00f3 una conclusi\u00f3n a toda esa historia del d\u00eda. Que el miedo nos despoja de toda seguridad, pero que uno debe sobreponerse al miedo. Que quiz\u00e1s esa es la caracter\u00edstica m\u00e1s importante de lo humano, el sentido m\u00e1s profundo que le encuentro a la vida.<\/p>\n<p>UNA CENA INESPERADA<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 tard\u00e1s tanto en traer la cena?- pregunt\u00e9 desde la mesa, mirando hacia a la cocina. Mi mujer se hab\u00eda encerrado all\u00ed hac\u00eda como media hora y no aparec\u00eda. Hab\u00eda dicho \u201csentate en la mesa, que preparo una cena en dos patadas\u201d. Pero ahora nada. El silencio y la tardanza.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a preguntar lo mismo, esta vez con m\u00e1s \u00e9nfasis:<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfPor qu\u00e9 tard\u00e1s tanto en traer la cena?!<\/p>\n<p>Decid\u00ed levantarme para ver qu\u00e9 pasaba. Cuando entr\u00e9 a la cocina encontr\u00e9 un cuadro de lo m\u00e1s inesperado. Mi mujer se encontraba muerta, recostada sobre la cocina y con su cabeza metida en una olla de agua que herv\u00eda. Primero me pregunt\u00e9 qu\u00e9 raro equilibrio imped\u00eda que cayera al piso con olla y todo. Despu\u00e9s me dije para qu\u00e9 se molest\u00f3 tanto, sin con un par de huevos me arreglaba.<\/p>\n<p>REUNION CON AMIGOS<\/p>\n<p>Antes de la hora propuesta por unos amigos para compartir una cena y conversar de nuestras vidas y recuerdos en com\u00fan, llegaron a mi casa unas personas a reclamar por una abultada deuda que hab\u00eda contra\u00eddo.<\/p>\n<p>No atendieron mis excusas y obedeciendo \u00f3rdenes de mi acreedor, rompieron mis manos.<\/p>\n<p>A pesar del dolor fui a la cita. Ocult\u00e9 la incapacidad de mis manos y la velada transcurri\u00f3 sin que mis viejos amigos se sorprendieran por mi quietud y la inesperada falta de apetito y de sed.<\/p>\n<p>Terminada la cena, nos despedimos formalmente hasta un nuevo encuentro.<\/p>\n<p>Era de madrugada, y por sentirme incapaz de subir a un taxi, camin\u00e9 hasta el hospital de guardia, donde me atendieron r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Mientras me enyesaban, pude hablarles a la enfermera y al m\u00e9dico de mis verdaderos problemas.<\/p>\n<p>HISTORIA DE AMANTES, DE LA TIERRA A MARTE<\/p>\n<p>Sus miradas coincidieron en un horizonte que mor\u00eda. Le agarraba la mano y en su cabeza trataba de cerrar la frase acertada para decirle la verdad. No era, quiz\u00e1, un momento adecuado, pensaba tambi\u00e9n. Se ven\u00edan diciendo que se amaban desde hace muchos meses, y \u00e9l nunca sugiri\u00f3 que ya no sent\u00eda lo mismo. Que en realidad hab\u00eda conocido a otra mujer con la que se sent\u00eda mejor. Pero ella, como todas las tardecitas, cay\u00f3 a su casa. Se hicieron mimos como otras veces y hablaron de las pavadas del d\u00eda. Del laburo y de esas cosas. Cuando el sol se ocultaba ella lo agarr\u00f3 de la mano y lo llev\u00f3 al jard\u00edn. Y all\u00ed estaban, con las manos sujetas, mirando ese horizonte rojo que se tragaba un d\u00eda caluroso. Como le pasaba muchas veces, \u00e9l no habl\u00f3 para decir la verdad. Comenz\u00f3 a hablarle de cualquier cosa. Pero en el fondo ten\u00eda la intenci\u00f3n de que la propia charla se fuera encaminando lentamente al terreno del adi\u00f3s.<\/p>\n<p>-Vistes las im\u00e1genes de Marte&#8230;<\/p>\n<p>-Las im\u00e1genes de qu\u00e9&#8230;-, respondi\u00f3 ella sorprendida por las palabras de su amante que rompieron de pronto la contemplaci\u00f3n del lejano cielo que se cerraba sobre la tierra.<\/p>\n<p>-Las del Spirit, la m\u00e1quina esa que envi\u00f3 la NASA a Marte&#8230;. Un paisaje rojo y seco como de meseta&#8230; extra\u00f1o&#8230;<\/p>\n<p>-Ah, s\u00ed&#8230; Impresionante. Dicen que quieren encontrar restos de agua. Yo me acuerdo que en las primeras especulaciones que hicieron los cient\u00edficos sobre Marte hablaban de canales que pod\u00edan verse en la superficie y que supuestamente bajaban agua de los polos al centro del planeta. Despu\u00e9s todas esas im\u00e1genes resultaron fruto de la imaginaci\u00f3n y del atraso de los telescopios de la \u00e9poca. Pero todos est\u00e1n seguros que puede haber agua&#8230;.<\/p>\n<p>-No quiero verte m\u00e1s&#8230; amo a otra mujer-, acot\u00f3 \u00e9l&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfQu\u00e9?!!!<\/p>\n<p>Fue como un mazazo. En lugar de ir llevando la charla hacia lo que le quer\u00eda anunciar, lentamente, enganchando un tema con otro, salt\u00f3, como un disco rayado, del di\u00e1logo marciano a sus intenciones de romper la pareja&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1Me est\u00e1s cargando! \u00a1\u00bfC\u00f3mo que me quer\u00e9s dejar e irte con otra mujer!?<\/p>\n<p>Ella habl\u00f3 con un tono fuerte, sobreponi\u00e9ndose a la sorpresa de lo que hab\u00eda escuchado y lo mir\u00f3 de frente, solt\u00e1ndole las manos.<\/p>\n<p>-No lo quer\u00eda decir as\u00ed -respondi\u00f3, agachando un poco la cabeza-. Pero es verdad. Ya no te quiero como antes, y si bien no lo busqu\u00e9, el azar trajo a mi vida otra mujer con la que me siento mejor&#8230;<\/p>\n<p>-Hijo de puta&#8230; No. No estoy preparada para escuchar nada de esto -dijo nerviosa e indignada-. Me voy&#8230; Me voy y ma\u00f1ana hablamos. Tengo que asimilar todo esto&#8230;<\/p>\n<p>\u00c9l la trat\u00f3 de detener.<\/p>\n<p>-Quedate, tomemos algo y charlemos como adultos&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Hijo de puta!&#8230; -repiti\u00f3 con m\u00e1s \u00e9nfasis-. Me ven\u00eds con Marte y la NASA, para despu\u00e9s salir con un \u2018Houston, hay problemas\u2019&#8230; Me tir\u00e1s de pronto una bomba, sin comerla ni beberla. Sin que me anticiparas nada. Sin que me mostraras en los \u00faltimos d\u00edas alg\u00fan gesto de desamor. \u00bfC\u00f3mo quer\u00e9s que ahora me sienta tranquila y tome algo? Quer\u00e9s que te felicite y te desee suerte por esta nueva etapa en tu vida\u2026<\/p>\n<p>\u00a1And\u00e1 a cagar! Voy a pensar a mi casa y ma\u00f1ana hablamos&#8230; O te mato&#8230; \u00a1\u00bfQu\u00e9 se yo?!<\/p>\n<p>\u00c9l a veces se comportaba como un idiota. Soltaba frases de las que luego se arrepent\u00eda. Por eso le dijo:<\/p>\n<p>-Mejor hablamos, no tengo ganas de morir&#8230;<\/p>\n<p>Un chiste totalmente descolocado.<\/p>\n<p>Ella reaccion\u00f3 tir\u00e1ndole una patada a los tobillos. Se dio media vuelta, agarr\u00f3 su bolso del comedor y se fue de la casa, con un portazo.<\/p>\n<p>\u00c9l qued\u00f3 dolorido, masaje\u00e1ndose el tobillo con una de sus manos y arrepinti\u00e9ndose de c\u00f3mo hab\u00eda obrado. Del poco tacto que hab\u00eda tenido.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 al comedor, se sirvi\u00f3 un whisqui, prendi\u00f3 la tele y se tir\u00f3 en un sill\u00f3n.<\/p>\n<p>Busc\u00f3 un noticiero y casualmente encontr\u00f3 un informe de la exploraci\u00f3n a Marte, el tema que hab\u00eda dado pie -o mejor dicho un puntapi\u00e9- a su desprolija declaraci\u00f3n de desamor.<\/p>\n<p>Mientras mostraban im\u00e1genes de las fotos del Spirit, un periodista daba sesudas explicaciones, con mucho lenguaje t\u00e9cnico. Quiz\u00e1 por eso, o por el whisqui, o por el stress de la ruptura que plante\u00f3 a su novia, se fue quedando dormido y las im\u00e1genes de Marte en el televisor se trasplantaron a su sue\u00f1o y de pronto se vio solo y perdido en ese paisaje desierto y rojizo.<\/p>\n<p>Curiosamente no se sorprendi\u00f3 de estar en Marte, rodeado de ese paisaje desolado y que a pesar de ello, del marco de un ambiente planetario desconocido, respirara normalmente, sin la ayuda de ning\u00fan traje extra\u00f1o, de esos que suelen verse en pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n. Respiraba como en la tierra, pero ten\u00eda mucho calor. En su sue\u00f1o Marte permit\u00eda respirar ox\u00edgeno como en la tierra, pero hac\u00eda much\u00edsimo calor, 40 grados o quiz\u00e1s un poco m\u00e1s, como en no tantos lugares de la tierra. Ante tanto calor se sac\u00f3 la ropa que llevaba, una camisa ligera, un pantal\u00f3n de vestir, el calzoncillos, las medias y los zapatos. Fue prudente, la camisa se la arroll\u00f3 en la cabeza como si fuera un \u00e1rabe, y los zapatos se los volvi\u00f3 a calzar.<\/p>\n<p>En esos momentos, fuera del sue\u00f1o, las cadenas de televisi\u00f3n comenzaron a transmitir im\u00e1genes asombrosas de Marte remitidas por la NASA que mostraban a un ser vivo, el descubrimiento hist\u00f3rico de un extraterrestre, aunque nadie pod\u00eda explicar por qu\u00e9 ese supuesto marciano era semejante a un terrestre, a un ser humano, s\u00f3lo que vestido en forma extra\u00f1a, desnudo, calzado con unos zapatos similares a los que se suelen usar en la tierra, y un turbante en la cabeza.<\/p>\n<p>Todo el mundo estaba desconcertado, porque parec\u00eda un fraude, una edici\u00f3n de las im\u00e1genes reales del paisaje marciano y las de un tipo com\u00fan parcialmente vestido en forma rid\u00edcula. Pero la NASA juraba y perjuraba que esas im\u00e1genes eran reales, que las transmit\u00eda el Spirit y que no hab\u00eda ninguna posibilidad de fraude, que alguien hubiera interceptado la se\u00f1al de video entre el Spirit y la NASA y le hubiera agregado por computaci\u00f3n la imagen de ese tipo en bolas con turbante y zapatos.<\/p>\n<p>En el sue\u00f1o, despu\u00e9s de armarse un burdo turbante y de calzarse los zapatos,\u00a0 camin\u00f3 hacia lo que parec\u00eda una especie de cr\u00e1ter peque\u00f1o, y al llegar al borde result\u00f3 que en verdad no era de grandes dimensiones, sino una circunferencia perfecta de unos 15 metros de di\u00e1metro y una profundidad plana de unos tres metros. Lo curioso es que en el fondo se encontraban las dos mujeres que formaban parte de la encrucijada pasional en que transitaba su vida real, en la vigilia. Su novia,\u00a0 por un lado, a la que hab\u00eda anunciado que no quer\u00eda m\u00e1s y de la que recibi\u00f3 un peque\u00f1o edema en su tobillo, y la otra, una de las secretarias en su trabajo, la que en un principio fue una aventura y ahora pensaba que lo un\u00eda sentimientos m\u00e1s fuertes de los que ten\u00eda con su pareja formal. Las dos estaban desnudas, acostadas de espaldas, con las piernas abiertas, ofreci\u00e9ndose descaradamente para copular. No hablaban, pero hac\u00edan gestos ostensibles invit\u00e1ndolo a que las poseyera. Aunque estaba en el sue\u00f1o se dio cuenta que, adem\u00e1s de la erecci\u00f3n, se planteaba una elecci\u00f3n. La mujer que eligiera era la que verdaderamente amaba o, por lo menos, la que prefer\u00eda en sentimientos. Su verdadera novia, la que desplazar\u00eda a la otra definitivamente.<\/p>\n<p>En la NASA, en las estudios de televisi\u00f3n, en bares y en los hogares que sintonizaban los canales de noticias, todos miraban asombrados y estupefactos la im\u00e1genes de un peque\u00f1o cr\u00e1ter marciano, con un extraterrestre muy parecido a un humano, en bolas, turbante y zapatos, viendo a dos mujeres marcianas desnudas, sin diferencias con la mujer terrestre, en una situaci\u00f3n muy parecida a una pel\u00edcula porno. Algunos incluso, sobre todo en los bares, r\u00e1pidamente se sobrepon\u00edan a la noticia del milenio, y ya apostaban sobre la mujer que elegir\u00eda el marciano para coger.<\/p>\n<p>En el sue\u00f1o, el calor le enrarec\u00eda los pensamientos y no pod\u00eda definir claramente a quien le har\u00eda el amor. Si bien en la vigilia ya se hab\u00eda decidido por aquella que ven\u00eda protagonizando el papel de amante, ahora que ten\u00eda una al lado de la otra, dudaba. Sobre el calor, la progresiva excitaci\u00f3n de ver a las dos mujeres desnudas incit\u00e1ndolo a tener sexo le nublaba a\u00fan m\u00e1s el razonamiento, as\u00ed que lo que hizo fue bajar y en forma desordenada le termin\u00f3 haciendo el amor a las dos, primero con quien ven\u00eda ejerciendo de novia oficial, luego acerc\u00f3 a la secretaria, y todo termin\u00f3 en una \u201cmenage a trois\u201d que rompi\u00f3 la marca de audiencia mundial que tuvo el \u00faltimo mundial de f\u00fatbol.<\/p>\n<p>Dos mujeres sin embargo, como parte de la audiencia, estaban enfurecidas por ver que en realidad las dos marcianas eran ellas y el marciano su hombre, novio en un caso, amante en el otro. Y aunque no pod\u00edan explicarse c\u00f3mo aparecieron all\u00ed en esas im\u00e1genes, una y otra, la novia despechada recientemente porque su novio quer\u00eda romper la relaci\u00f3n, y la secretaria que de amante hab\u00eda llegado a conquistar el amor de su jefe, se sent\u00edan totalmente avergonzadas y enfurecidas a la vez. Avergonzadas por verse haciendo el amor para las pantallas de medio mundo y enfurecidas porque cada una de ellas se sent\u00eda traicionada de que su hombre tranquilamente hiciera el amor con otra mujer.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en el sue\u00f1o marciano, \u00e9l, pleno de gozo y ya sin poder contenerse, lleg\u00f3 al orgasmo. A partir de all\u00ed el sue\u00f1o se fue diluyendo y de a poco retorn\u00f3 a la vigilia, a su sill\u00f3n, a la tele prendida, al whisqui volcado en el piso y a la conciencia que hab\u00eda tenido un sue\u00f1o h\u00famedo, que no recordaba.<\/p>\n<p>En la NASA y en el mundo se pas\u00f3 de la sorpresa a la desaz\u00f3n. Las im\u00e1genes de los marcianos desaparecieron de Marte y la b\u00fasqueda de las c\u00e1maras del Spirit result\u00f3 infructuosa. Mientras tanto las dos mujeres corrieron a la casa del que cre\u00edan culpable de esas im\u00e1genes que recorrieron el mundo.<\/p>\n<p>Las dos llegaron casi al mismo tiempo ante la puerta del amante, se miraron con furia pero con cierta solidaridad, por sentirse ambas traicionadas por el mismo tipo. Se dijeron casi al mismo tiempo:<\/p>\n<p>-\u00bfSos vos?<\/p>\n<p>Y sin decirse nada m\u00e1s golpearon la puerta con sus pu\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00c9l no entendi\u00f3 nada cuando al abrir la puerta se encontr\u00f3 con las dos mujeres a las que ven\u00eda amando y que supuestamente no se conoc\u00edan.<\/p>\n<p>Sin que le dieran tiempo a nada, las dos mujeres empezaron a pegarle al un\u00edsono, y entre pu\u00f1os, cachetadas, rasgu\u00f1os y patadas, el tipo entr\u00f3 en la inconsciencia y en el coma.<\/p>\n<p>No muri\u00f3, pero como ha pasado en otros casos, estuvo meses viviendo en forma casi vegetativa. Cuando despert\u00f3 las enfermeras no entendieron sus primeras palabras: \u201c\u00a1Qu\u00e9 caro que sale viajar a Marte!\u201d.<\/p>\n<p>En todo ese tiempo, en la NASA estudiaron las im\u00e1genes del marciano desnudo con zapatos y turbante, las dos marcianas desnudas y la c\u00f3pula de los tres, sin llegar a ninguna conclusi\u00f3n, ya que no se detect\u00f3 fraude, pero tampoco se hab\u00edan vuelto a descubrir esos seres ni otros marcianos en el desierto paisaje del llamado planeta rojo.<\/p>\n<p>CAMBIO DE IMAGEN<\/p>\n<p>Estudiaba en la universidad, alejado del hogar de mis padres. Tambi\u00e9n trabajaba y me bancaba solo. Manten\u00eda resabios en mi aspecto de cierta imagen pseudohippie, aquella que ten\u00eda a los 16 y 17 a\u00f1os cuando viv\u00eda escuchando algunos m\u00fasicos del rock nacional o mejor dicho de \u201cm\u00fasica progresiva\u201d, como le dec\u00edamos all\u00e1 por los a\u00f1os \u201978 y \u201979, todav\u00eda en plena dictadura, y otros m\u00fasicos y grandes bandas emblem\u00e1ticas del rock de las d\u00e9cadas de los \u201960 y \u201970.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca, con los amigos y los grupos que frecuentaba,\u00a0 mezcl\u00e1bamos la m\u00fasica con la lectura de algunos poetas, la Pelo y la Expreso Imaginario, hac\u00edamos\u00a0 peque\u00f1as revistas \u201csubtes\u201d con nuestros primeros poemas, y so\u00f1\u00e1bamos con hacer una \u201ccomunidad\u201d en alg\u00fan lugar del interior.<\/p>\n<p>A pesar de lo que se dice ahora en verdad no est\u00e1bamos muy politizados y si experiment\u00e1bamos con drogas en general nos cuid\u00e1bamos de hacerlo en alguna casa segura, alejada del control y la represi\u00f3n de la cana y de los padres. S\u00f3lo en algunos recitales de locales subterr\u00e1neos en la Capital, o de locales perdidos en los barrios del conurbano bonaerense, pod\u00edamos compartir uno que otro pucho de marihuana. Despu\u00e9s de todo hasta Pappo a veces fumaba en el escenario. Pero no m\u00e1s que eso.<\/p>\n<p>En fin, ya en la universidad, tantos a\u00f1os despu\u00e9s, manten\u00eda cierta facha de esa \u00e9poca. Especialmente, el pelo un poco largo y un morral de lona verde que llevaba siempre cruzado sobre el cuerpo, al estilo del protagonista de Kung Fu. Tambi\u00e9n conservaba el mismo gusto musical, sobre todo el flaco Spinetta, Litto Nebbia, Le\u00f3n Gieco y\u00a0 Pappo, y en lo internacional Janis Joplin, Jimi Hendrix, Led Zeppel\u00edn, King Crimson, Yes, entre otros. Pero a esa altura ten\u00eda los pies un poco m\u00e1s en la tierra en relaci\u00f3n a aquello de hacer una \u201ccomunidad\u201d y el anticapitalismo rom\u00e1ntico que cultiv\u00e1bamos con mis amigos. Estaba m\u00e1s politizado, de una izquierda moderada; le\u00eda mucha literatura ya un poco alejada de los Artaud, los Rimbaud y los poetas surrealistas que sol\u00edamos leer, y en verdad pretend\u00eda llegar a un t\u00edtulo y\u00a0 que mis laburos mejoraran. Me hab\u00eda venido al interior, s\u00ed, pero mi \u201ccomunidad\u201d era una pensi\u00f3n donde hab\u00eda gente muy dispar: algunos estudiantes como yo, pero tambi\u00e9n viajantes, polic\u00edas, de todo un poco. Trabajaba tambi\u00e9n y mis expectativas, como dije, ya eran otras. Lograr cierto ascenso social y s\u00f3lo mantener cierto \u201cesp\u00edritu\u201d pseudohippie en las ideas, en el amor a la m\u00fasica y en la lectura, pero no mucho m\u00e1s. Y lo simb\u00f3lico del aspecto que manten\u00eda relacionado con aquella otra \u00e9poca m\u00e1s juvenil culmin\u00f3 de un d\u00eda para otro por un hecho casi casual.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, al pasar por la plaza, vi una chica joven, de mi edad, sentada en un banco, muy linda, aunque sus ropas denotaban que proven\u00eda de una familia poco adinerada. Con mi aspecto informal de pelo largo y morral me sent\u00e9 a su lado y por suerte no puso una cara de desagrado, sino, por el contrario, me mir\u00f3 de reojo con una sonrisa. Comenc\u00e9 ese tipo de charlas informales que suelen darse para tantear el terreno: \u00bfc\u00f3mo and\u00e1s?, \u00bfc\u00f3mo te llam\u00e1s?, etc. etc. La cosa es que a los pocos minutos me encontraba caminando a su lado con rumbo a su casa, en un barrio de la periferia. Me dijo que estaba sola, que viv\u00eda sola, que hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o que se hab\u00eda ido de la casa de sus viejos,\u00a0 y que no iba a haber problemas. Aunque dud\u00e9 un poco por el temor de ir a un lugar extra\u00f1o invitado por una chica de la que no sab\u00eda pr\u00e1cticamente nada, decid\u00ed seguir aquel consejo que le\u00ed alguna vez de Emerson: \u201cHaz lo que temas hacer\u201d.\u00a0 La casa era bastante pobre, de madera. La abertura que separaba la cocina de la \u00fanica pieza no ten\u00eda puerta sino una cortina de tela. Como era impl\u00edcito que nos \u00edbamos a encamar, al poco de entrar y despu\u00e9s de decir un par de boludeces, ella se acerc\u00f3 y yo la empec\u00e9 a tocar y a besar. En seguida pasamos a la pieza que ten\u00eda un ropero medio desvencijado, un par de sillas con ropa arriba, un peque\u00f1o radiograbador con cassettes por el piso y una cama de una plaza que ten\u00eda una colcha que se ve\u00eda, dentro de todo, bastante limpia. En las paredes hab\u00eda recortes de revistas pegados, con fotos de actores, y dos posters que me llamaron la atenci\u00f3n por ser de m\u00fasicos bastante dis\u00edmiles: Soda Stereo y Sandro. Pero lo que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n y preocup\u00f3 inmediatamente era una soga que iba de una a otra pared, cerca de la \u00fanica ventana del cuarto, con ropa colgada. Porque no era ropa de ella, sacando una blusa, era ropa de hombre. Un par de pantalones, dos remeras y una camisa.<\/p>\n<p>-\u00bfY eso?- le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>-No te preocup\u00e9s- dijo con una sonrisa. Tengo un amigo o m\u00e1s o menos un novio que cada tanto se queda unos d\u00edas conmigo. Ahora anda laburando y no vuelve hasta dentro de un par de d\u00edas.<\/p>\n<p>El temor no se fue. Ya hab\u00eda un hombre de por medio, un novio o algo as\u00ed. Ella vio mis dudas en mi cara y por eso directamente apur\u00f3 el asunto, se acerc\u00f3 y comenz\u00f3 a desvestirme. Me repet\u00eda \u201cno te preocup\u00e9s que nadie va a venir\u201d. La excitaci\u00f3n corri\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido que cierta punzada en la espalda que me agarraba cuando sent\u00eda miedo por algo.<\/p>\n<p>Lamentablemente no me fui. Y digo lamentablemente porque a mitad del amor s\u00ed entr\u00f3 un tipo a la pieza, no tan joven, deber\u00eda tener unos cuarenta a\u00f1os, y sin que yo tuviera tiempo de hacer nada, me agarr\u00f3 del brazo y me tir\u00f3 al piso. Quiz\u00e1 por el morral que vio en el piso junto con mi ropa y el pelo un poco largo, empez\u00f3 a gritar, mientras me pateaba y me pegaba pu\u00f1etazos: \u00a1Hippie de mierda! \u00a1Hippie de mierda!!&#8230;<\/p>\n<p>No tuve ni tiempo de defenderme. Yo gritaba un poco, diciendo algo as\u00ed como \u201c\u00a1par\u00e1! \u00a1par\u00e1!&#8230;\u201d, pero la andanada de golpes imped\u00eda defenderme y s\u00f3lo atinaba a cubrir mi cara. Ella gritaba tambi\u00e9n y trataba de agarrar al tipo para que parara de golpearme.<\/p>\n<p>Al final par\u00f3, despu\u00e9s de varios minutos que me resultaron eternos. Y por suerte dijo: \u201c\u00a1Agarr\u00e1 tus cosas y andate a la mierda! Y volvi\u00f3 a agregar: \u00a1Hippie de mierda!<\/p>\n<p>Yo agarr\u00e9 todo a las apuradas e incluso me puse la ropa as\u00ed nom\u00e1s fuera de la casa. Anduve varios d\u00edas dolorido, cargando moretones que tardaron en irse. Y lo primero que hice al reponerme fue cortarme el pelo y tirar a la basura el morral.<\/p>\n<p>Si hab\u00eda hecho unos cuantos cambios desde la adolescencia, pod\u00eda cambiar un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>AQUEL SUE\u00d1O<\/p>\n<p>Le\u00eda y rele\u00eda un solo libro, \u201cLos siete locos\u201d de Arlt. Fumaba treinta cigarrillos por d\u00eda. Nunca com\u00eda frutas. Quiz\u00e1 esas tres cosas defin\u00edan su vida.<\/p>\n<p>Para lo dem\u00e1s no hab\u00eda nada que mencionar.<\/p>\n<p>Trabajar sin pensar y amar sin pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con Arlt pensaba en la b\u00fasqueda del bien a trav\u00e9s del mal o en la sordidez de la vida o en las dos cosas.<\/p>\n<p>Los cigarrillos le daban cierto sosiego en su interior que evitaba el suicidio.<\/p>\n<p>\u00bfLas frutas? \u00bfQu\u00e9 eran las frutas sino colores dulces, tan opuestos a la vida?<\/p>\n<p>\u00bfAl comer frutas quiz\u00e1 podr\u00eda despu\u00e9s leer otros libros, renunciar a su trabajo, amar con amor, cambiar el cigarrillo por la embriaguez del alcohol?<\/p>\n<p>Era probable.<\/p>\n<p>Por eso no com\u00eda frutas.<\/p>\n<p>S\u00f3lo cada tantos d\u00edas le pasaba algo que no hab\u00eda previsto.<\/p>\n<p>Un sue\u00f1o. Un sue\u00f1o recurrente.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 a un bar, con un arma sujeta en el pantal\u00f3n. Un bar en los suburbios de una ciudad. Un bar de vino y alcoholes baratos. De vagos y maleantes. De putas gastadas. Pidi\u00f3 una ginebra y el due\u00f1o del bar le sirvi\u00f3 sin ganas medio vaso. Tomaba la ginebra de a sorbos, tom\u00e1ndose el tiempo.<\/p>\n<p>Una puta se le arrim\u00f3, se peg\u00f3 a un costado para poner una mano en su muslo y otra en la nuca. Luego la boca de la mujer se le acerc\u00f3 a su oreja hasta que sinti\u00f3 la lengua, los labios. Con cierta excitaci\u00f3n se dio cuenta que sobre el otro costado un hombre se\u00a0 acercaba medio ebrio, con intenci\u00f3n de molestarlo. \u00c9l, con una mano, tom\u00f3 la pistola y se la mostr\u00f3 al intruso. Fue suficiente para que el hombre retornara a su mesa. Se tom\u00f3 despu\u00e9s de un trago lo que quedaba de la ginebra y aferrando a la mujer de la cintura la llev\u00f3 escaleras arriba del bar donde sab\u00eda que hab\u00eda unos cuartos.<\/p>\n<p>La puta ten\u00eda sus a\u00f1os. Ten\u00eda olores de abandono y muchos hombres. Ten\u00eda pechos ca\u00eddos, le sobraban las carnes. Pero la am\u00f3 con pasi\u00f3n, con deseo, con tardanza. Y hasta supo que la mujer descubri\u00f3 un orgasmo despu\u00e9s de muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Luego baj\u00f3 la escalera, le pag\u00f3 al due\u00f1o del bar.<\/p>\n<p>La ginebra y lo otro.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 a la calle, sac\u00f3 el arma, la llev\u00f3 a su sien y dispar\u00f3 la bala.<\/p>\n<p>All\u00ed se despertaba.<\/p>\n<p>Y para volver a dormir deb\u00eda prenderse un cigarrillo y leer \u201cLos Siete Locos\u201d de Arlt.<\/p>\n<p>Llegar a esa p\u00e1gina del libro en donde el Buscador de Oro le dice a Erdosain \u201c\u2026gentes que no hubieran caminado jam\u00e1s para alcanzar nada, tipos deshechos por todas las desilusiones, resucitan en la virtud de sus mentiras\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Un p\u00e1rrafo que quiz\u00e1 le hac\u00eda descifrar su sue\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Viedma.- (APP)\u00a0El marido se dec\u00eda \u00abpuedo prescindir de su amor, porque me basta con el que siento por ella\u00bb. 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