{"id":16145,"date":"2018-01-16T12:57:22","date_gmt":"2018-01-16T12:57:22","guid":{"rendered":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/?p=16145"},"modified":"2018-01-19T14:43:56","modified_gmt":"2018-01-19T14:43:56","slug":"patagonia-aventura-y-ficcionpor-fernando-e-araoz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/patagonia-aventura-y-ficcionpor-fernando-e-araoz\/","title":{"rendered":"Patagonia: Aventura y Ficci\u00f3n\/Por Fernando E Ar\u00e1oz*"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Viedma.- (APP)\u00a0La Patagonia, al igual que otras tantas regiones remotas, ha excitado la imaginaci\u00f3n de los europeos, convirti\u00e9ndola en teatro f\u00e1cil para novelas de aventuras, y asimismo para alimentar un mito. Hasta en el caso muy curioso de la novela llamada cient\u00edfica, donde cabr\u00eda suponer que la descripci\u00f3n de paisajes, ambientes, costumbres personajes, refleje con fidelidad la idiosincracia de las comarcas que la escenifican. Tal el caso de Jules Verne (1828 \u2013 1905) -para nosotros Julio Verne- conocido como uno de los fundadores de la novela de ciencia ficci\u00f3n y del que cabr\u00eda aguardar precisi\u00f3n cuasi cient\u00edfica en sus caracterizaciones, inspiradas obviamente en informantes autorizados o en bibliograf\u00eda geogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Verne centr\u00f3 en la Patagonia una de sus menos conocidas novelas, <strong>El faro del fin del Mundo<\/strong>, cuyo argumento, sobre el trasfondo de los aventureros de Tierra del Fuego -al estilo de Popper y sus seguidores- describe los esfuerzos del gobierno y la marina argentina para instalar un faro en la Isla de los Estados. Quiz\u00e1 Verne pudo documentarse a trav\u00e9s de los diarios de \u00e9poca, pues la cruzada humanitaria del comandante Luis Piedra Buena, encontr\u00f3 eco en la gratitud de m\u00e1s de un gobierno europeo, trascendiendo a la opini\u00f3n p\u00fablica. En forma tangencial, otra novela de Verne bastante conocida, <strong>Dos a\u00f1os de Vacaciones<\/strong>, alude a la Patagonia, aunque en mayor medida a la porci\u00f3n chilena.<\/p>\n<p>Otra de sus novelas, la que interesa pero que los adolescentes ya no leen, <strong>Los hijos del capit\u00e1n Grant<\/strong> desarrolla parte de su acci\u00f3n con el relato de un viaje a trav\u00e9s del Neuqu\u00e9n, La Pampa y parte de la provincia de Buenos Aires.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de la obra, prescindiendo de su car\u00e1cter de novela de aventura para adolescentes, radica en determinar a trav\u00e9s de ella el estado de opini\u00f3n sobre la remota Patagonia, all\u00e1 en Europa, con las informaciones de que se dispon\u00eda hacia 1867, a\u00f1o en que Verne la escribi\u00f3. Luego puede resultar hasta divertido separar los datos producto de la informaci\u00f3n existente para el p\u00fablico europeo y los a\u00f1adidos de cosecha propia. Errores y fantas\u00edas, no sirven para caracterizar la Patagonia, pero s\u00ed para saber c\u00f3mo la imaginaban.<\/p>\n<p><strong>Las Fuentes Documentales<\/strong><\/p>\n<p>En algunos aspectos, Julio Verne se document\u00f3 notablemente sobre los conocimientos existentes respecto a la Patagonia, aunque no pudo leer la c\u00e9lebre <strong>Vida entre los patagones<\/strong> del singular viajero ingl\u00e9s George Chaworth Musters, pues \u00e9sta se public\u00f3 en 1871, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s que <strong>Los hijos del capit\u00e1n Grant. <\/strong><\/p>\n<p>Pero asombra, por ejemplo, la correcta menci\u00f3n de una cr\u00f3nica poco conocida fuera del \u00e1mbito de la lengua castellana: \u201cY en 1806, un chileno, alcalde de la provincia de Concepci\u00f3n, don Luis de la Cruz, partiendo de Antuco, no sigui\u00f3 precisamente este grado 37, y, atravesando los Andes, no lleg\u00f3 a Buenos Aires despu\u00e9s de un trayecto realizado en cuarenta d\u00edas?\u201d. Tan notable como la menci\u00f3n de que \u201cen 1782, un tal Basilio Villarino, no fue de Carmen a la cordillera?\u201d aunque sin tener idea clara de qui\u00e9n fue el piloto Villarino. Tambi\u00e9n son mencionados Zamudio de Cruz, como primer reconocedor del paso de Antuco y el coronel Pedro Andr\u00e9s Garc\u00eda por su cr\u00f3nica de un viaje a las Salinas Grandes. Con mayor comodidad se mueve Jules Verne, cuando debe mencionar los antecedentes de viajeros y exploradores franceses, pues no se olvida a \u201cAlcides d\u00b4Orbigny, y mi honorable colega el doctor Mart\u00edn de Moussy\u201d (en boca del pintoresco ge\u00f3grafo de la expedici\u00f3n motivo de la novela). No pod\u00edan faltar alusiones m\u00e1s remotas a Bougainville, la Giraudais y Carteret. Respecto a parte de la regi\u00f3n pampeana puede llamar la atenci\u00f3n que no se mencione a Charles Darwin, sino a la expedici\u00f3n (1835) del capit\u00e1n Fitz Roy \u201cque comandaba entonces la expedici\u00f3n del Beagle\u201d.<\/p>\n<p>Por la difusi\u00f3n que tuvo en esos a\u00f1os, mucho mayor relevancia se otorgan a los relatos de A.M. Guinnard, que en su obra <strong>Tres a\u00f1os de cautiverio entre los patagones<\/strong> ofrece un v\u00edvido testimonio de su odisea, entre 1856 y 1859. Como se sabe, Guinnard logr\u00f3 huir atravesando los Andes por el paso de Uspallata, regres\u00f3 a Francia en 1861 y fue incorporado a la Sociedad de Geograf\u00eda de Par\u00eds, alcanzando su relato difusi\u00f3n p\u00fablica muy amplia.<\/p>\n<p>Luis de la Cruz, Alcides d\u00b4Orbigny, A. M. Guinnard. A trav\u00e9s de los ojos de estos tres viajeros -y menci\u00f3n de otros m\u00e1s- Verne configura el escenario para su novela y entreteje datos ciertos y precisos con la ficci\u00f3n literaria. Estos informes ver\u00eddicos son muy numerosos y pueden comprobarse por la cantidad de citas de palabras espa\u00f1olas y criollas en su propio idioma, aunque no exentas de equivocaciones o malinterpretaciones como la nota de pie de p\u00e1gina del autor, definiendo a los <strong>rastreadores <\/strong>como bandidos de la llanura o llamando <strong>bolas <\/strong>a nuestras conocidas boleadoras. Seguramente la proliferaci\u00f3n de palabras hispanas -exceden de cincuenta- pueda ser fatigosa para el lector franc\u00e9s. Muchos son t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos de dif\u00edcil traducci\u00f3n como: quebradas, temporales, temblores, m\u00e9danos, ca\u00f1adas, esteros, barreros (barreales), lagunas, ba\u00f1ados, etc. Tambi\u00e9n nombres de plantas y animales, o de elementos t\u00edpicos: rancho, estancia, galera, fonda, aparecen en el texto, muy posiblemente tomados de los prolijos apuntes de d\u00b4Orbigny.<\/p>\n<p>De los resultados puede juzgarse por estos dos p\u00e1rrafos dedicados al r\u00edo Colorado, bastante reveladores de la perplejidad de los ge\u00f3grafos en esa \u00e9poca: \u201cUsted lo reemplazara por el r\u00edo Colorado! Ah\u00ed tiene un r\u00edo poco conocido, que corre en los mapas seg\u00fan la fantas\u00eda de los ge\u00f3grafos\u201d. O esta otra: \u201c&#8230;arribaron al hermoso r\u00edo de las regiones pampeanas, cuyo nombre indio es <strong>Cobu-Leubu, <\/strong>lo que significa <strong>gran r\u00edo. <\/strong>Despu\u00e9s de un largo recorrido va a echar sus aguas al Atl\u00e1ntico, pero en su desembocadura se produce una curiosa particularidad: la masa de agua disminuye al aproximarse al mar, ya sea\u00a0 por imbibici\u00f3n, ya por evaporaci\u00f3n; lo cierto es que la causa de este fen\u00f3meno no est\u00e1 perfectamente determinada\u201d.<\/p>\n<h2>Errores y Fantas\u00edas<\/h2>\n<p>Pese a la apoyatura de cr\u00f3nicas y documentaci\u00f3n geogr\u00e1fica, la fantas\u00eda y la exageraci\u00f3n se filtran en esta novela <strong>cient\u00edfica<\/strong> en forma a veces risible por la magnitud de los errores a los que da lugar. Por extensi\u00f3n, despu\u00e9s de caracterizar el ambiente geogr\u00e1fico, por ejemplo la rigurosa referencia del r\u00edo Colorado, se agregan ornamentaciones, tomadas quiz\u00e1s de las mismas cr\u00f3nicas o diarios de viaje pero fuera de contexto. En este sentido, el desconocimiento propicia el agregado de detalles ex\u00f3ticos o truculentos. Verne no escap\u00f3 a est\u00e1 tentaci\u00f3n y dentro de la aparente seriedad de las menciones de viajeros y cronistas, desliza algunas <strong>pifiadas<\/strong> asombrosas, de las que es divertido para el estudioso de la geograf\u00eda tomar nota. Van algunas a manera de ejemplo:<\/p>\n<p>\u201cUn patag\u00f3n que casi pod\u00eda rivalizar con el emperador Maximino y con aquel negro del Congo que hab\u00eda visto el sabio Van del Brock, ambos de ocho pies de altura\u201d, (2,438 m). \u201cAcamparon como de costumbre, y la noche hubiera sido buena sin la presencia de monos tit\u00edes y perros salvajes\u201d: Monos en las inmediaciones de la laguna Urrelauquen de La Pampa. \u201c &#8211; \u00a1C\u00f3mo! \u00a1El rayo ha producido tal desastre! \u2013 dijo Tom\u00e1s Austin &#8211; \u00a1Un reba\u00f1o de 500 animales totalmente destru\u00eddo!\u201d: Quinientos bueyes fulminados por un rayo en el SE. La Pampa. \u201c&#8230;aparecieron secas bardanas y cardos gigantescos, de 9 pies de altura, que hubieran hacho la alegr\u00eda de todos los asnos de la tierra\u201d: Paisaje atribuido al SE. de La Pampa. \u201c&#8230;se ven all\u00e1 <strong><em>algarrobos<\/em>,<\/strong> cuyo fruto, seco y reducido a polvo, sirve para amasar un pan muy apreciado por los indios; el <strong><em>quebracho blanco<\/em><\/strong><em>,<\/em> cuyas largas y flexibles ramas lloran a la manera de los sauces europeos; el <strong><em>quebracho rojo<\/em><\/strong><em>, <\/em>de una manera indestructible, <strong>el <em>\u00f1andubay<\/em><\/strong>, que prende fuego con extremada facilidad, y causa frecuentemente inmensos incendios; el <strong><em>virar\u00f3<\/em><\/strong><em>, <\/em>cuyas flores violetas se disponen en forma de pir\u00e1mide, y por \u00faltimo el <strong><em>timb\u00f3<\/em><\/strong><em>, <\/em>que eleva su inmenso quitasol a 80 pies de altura, bajo el cual reba\u00f1os enteros pueden resguardarse del sol\u201d: Como se ve, una curiosa descripci\u00f3n bot\u00e1nica&#8230; de la sierra de la Ventana!. Otra: \u201c&#8230;un enorme aluvi\u00f3n ven\u00eda hacia la campa\u00f1a, que se convert\u00eda en oc\u00e9ano. Las altas hierbas desaparec\u00edan como segadas. Las matas de mimosa arrancadas por la corriente, iban a la deriva y constitu\u00edan islotes flotantes. La masa l\u00edquida formaba enormes oleadas de irresistible poder. Evidentemente, se habr\u00edan roto las barrancas de los grandes r\u00edos de la pampa (sic), y quiz\u00e1 las aguas del Colorado al norte y las del r\u00edo Negro al sur, se reun\u00edan y se confund\u00edan en un lecho com\u00fan\u201d, entre Balcarce y la actual Mar del Plata!.<\/p>\n<p>En aras de la brevedad, los viajeros se salvan providencialmente al trepar a un inmenso omb\u00fa y permanecen all\u00ed aguardando que las aguas de la inundaci\u00f3n bajen. Consumidos por la impaciencia deciden echarse al agua y entonces: \u201c&#8230;-Los caimanes! Los caimanes!\u2013 respondi\u00f3 Wilson. Y el pie del \u00e1rbol apareci\u00f3 rodeado por los m\u00e1s temibles animales del orden de los saurios\u201d. Ahorremos el resto: aunque tenga cuidado el turista que quiera darse un ba\u00f1o en la laguna de Mar Chiquita!.<\/p>\n<p>No cabe la iron\u00eda y tampoco la cr\u00edtica. A trav\u00e9s de una novela, en su tiempo muy difundida, se quiere dar idea del grado de desconocimiento existente en la Europa de 1867, respecto a la Patagonia, y la Argentina\u00a0 en general, a nivel de un p\u00fablico no cient\u00edfico pero informado, grupo al que, por otra parte, pertenec\u00eda Jules Verne.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Historiador pampeano, fallecido en diciembre de 1987.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&nbsp; &nbsp; Viedma.- (APP)\u00a0La Patagonia, al igual que otras tantas regiones remotas, ha excitado la imaginaci\u00f3n de los europeos, convirti\u00e9ndola en teatro f\u00e1cil \n<a class=\"moretag\" href=\"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/patagonia-aventura-y-ficcionpor-fernando-e-araoz\/\"> [...]<\/a>","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-16145","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16145","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16145"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16145\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16147,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16145\/revisions\/16147"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16145"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16145"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16145"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}