{"id":16279,"date":"2018-01-21T12:05:55","date_gmt":"2018-01-21T12:05:55","guid":{"rendered":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/?p=16279"},"modified":"2018-01-28T13:25:24","modified_gmt":"2018-01-28T13:25:24","slug":"la-visita-del-psicologo-un-cuento-de-claudio-garcia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/la-visita-del-psicologo-un-cuento-de-claudio-garcia\/","title":{"rendered":"La visita del psic\u00f3logo, un cuento de Claudio Garc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Viedma.- (APP)\u00a0 \u00abSeguramente esta historia no conduce a nada\u00bb, sentenci\u00f3 ella.<\/p>\n<p>Mientras me torturaba con sus u\u00f1as, sacando peque\u00f1\u00edsimas acumulaciones de grasa de los poros de mi espalda, me dijo luego que estar conmigo era repetir lo que le pas\u00f3 con un tal Luis, un compa\u00f1ero de secundaria que la puso borracha en un baile en la casa de una amiga para hacerle perder la virginidad en el auto que le hab\u00eda prestado su viejo. Y yo, quej\u00e1ndome por la sa\u00f1a con que apretaba con las u\u00f1as de los pulgares de sus manos, me preguntaba qu\u00e9 relaci\u00f3n pod\u00eda haber entre aquella primera experiencia a sus 16 a\u00f1os con lo que nosotros est\u00e1bamos viviendo, de vuelta de muchas parejas, pasando los 30.<\/p>\n<p>\u00abQue se acab\u00f3 el amor\u00bb, dijo,\u00a0 contestando mis pensamientos.<\/p>\n<p>Cont\u00f3 entonces que hab\u00eda sido rom\u00e1ntica, como lo entienden pendejas de quince a\u00f1os, clase media, con sentimientos que laten apresurados en una piel maniatada por los primeros maquillajes, ropas bien lavadas y, en especial, bombachas y corpi\u00f1os rosas o blancos, que esperan esa noche en donde descubrir la desnudez bajo arrullos y palabras hermosas, versos susurrados al o\u00eddo, manos fuertes y seguras.<\/p>\n<p>\u00abSin embargo, muy confusamente -dijo ella-, descubr\u00ed entre resaca, dolor y un sol que entraba con toda maldad por los vidrios de mi pieza que ya no era virgen, y que, quien lo hizo, era pr\u00e1cticamente un desconocido\u00bb.<\/p>\n<p>Se explic\u00f3 que a partir de esa experiencia se baja la guardia, el amor es ante todo una traici\u00f3n y hay que andar con mucho cuidado. Comenz\u00f3 a comportarse como si el amor fuera un juego en donde deb\u00eda traicionar toda posible idea del otro de llegar a un sentimiento pleno, sincero y de mutua satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEl amor se hab\u00eda acabado, pero pasaron un par de a\u00f1os m\u00e1s, una dej\u00f3 la secundaria -cont\u00f3 todav\u00eda trepada a mi espalda-, y como se empieza a trabajar y a estudiar con una carga mayor de responsabilidades es como que se reconstruyen algunas metas que entre la pubertad y la adolescencia una presum\u00eda se deb\u00edan perseguir en la vida, fundamentalmente, el amor. Entonces vuelve a ser algo posible y por conseguir\u00bb.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 monologando: \u00abUno adhiere a ciertos convencionalismos que pasan de una a otra generaci\u00f3n: se conoce a alguien, se conoce a otro, por fin se encuentran ciertas compatibilidades, entonces se trata de disfrutar el sexo, se suspira un &#8216;te amo&#8217; en medio del orgasmo, se empieza a repetir en circunstancias menos sublimes, se hacen planes, la cosa dura dos o tres a\u00f1os, hasta el d\u00eda que entre reproches y lexotanil una dice &#8216;no va m\u00e1s&#8217;, terminante como el que gritan los tipos que tiran la bola en la ruleta, y la vida empieza a poner en evidencia que pretende de uno algo m\u00e1s que pagar los impuestos\u00bb.<\/p>\n<p>Se qued\u00f3 quieta unos segundos en mi espalda, como anunciando que se ven\u00eda el final de la reflexi\u00f3n, y agreg\u00f3: \u00abAs\u00ed pasan diez a\u00f1os de la vida con la esperanza de un amor pleno, pero las experiencias terminan en el diagn\u00f3stico duro que algo fall\u00f3. Se llega a los 30 y aparece un tipo como vos -dijo apretando con m\u00e1s fuerza en un mil\u00edmetro de mi piel un poquito m\u00e1s abajo del cuello-, un amor calmo y previsible, donde en verdad uno se convence que &#8216;se acab\u00f3 el amor&#8217;, como aquella vez en que &#8216;Luisnomeacuerdo&#8217; traspas\u00f3 la barrera del himen\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abAhora me siento mucho mejor\u00bb, dije no muy convencido que hab\u00eda entendido bien tanto palabrer\u00edo, pero con la sensaci\u00f3n que en realidad s\u00ed hab\u00eda entendido y que en s\u00edntesis dec\u00eda que pod\u00eda estar conmigo como con cualquier otro, con la excepci\u00f3n por supuesto de alguien con la personalidad de un integrante del clan Mason o de la Jihad Isl\u00e1mica. Inmediatamente la imagin\u00e9 de pareja con mi vecino, que es un tipo agradable e instruido, o un contador, un m\u00fasico o con cualquiera que garantizara una relaci\u00f3n &#8216;calma y previsible&#8217;.<\/p>\n<p>No dir\u00eda que me hizo doler como con sus u\u00f1as, porque hac\u00eda poco m\u00e1s de tres meses que est\u00e1bamos juntos y todav\u00eda no estaba convencido si la amaba, pero no pod\u00eda negar, digamos, cierta desaz\u00f3n, porque, como en toda relaci\u00f3n, uno tiene expectativas, conscientes e inconscientes.<\/p>\n<p>\u00abNo sab\u00eda que ten\u00edas una visi\u00f3n tan acotada del amor, o mejor dicho, una visi\u00f3n tan poco acotada de la vida\u00bb, agregu\u00e9 sin saber todav\u00eda muy bien si hab\u00eda empezado con una buena introducci\u00f3n de lo que quer\u00eda decir y que en forma no muy clara bull\u00eda en mi cabeza, pero confiando, como lo hac\u00eda siempre, que bastaba empezar a hablar para que los pensamientos tomaran su verdadero rumbo.<\/p>\n<p>\u00abCreo que es una verdad de Perogrullo decir que se piensa del amor, seg\u00fan se vive el amor\u00bb, dije d\u00e1ndome vuelta por debajo de sus piernas, para mirarla a los ojos y agregar que \u00absi lo viviste mal, te va a parecer que el amor es fantas\u00eda de telenovela, invenci\u00f3n de poetas, pura ficci\u00f3n; si lo viviste bien el amor no s\u00f3lo se siente sino tambi\u00e9n que se piensa, se respira, desborda, sale con nuestro aliento, nos envuelve como una niebla; si nos abandona, lo buscamos; si se debilita, tratamos de que vuelva a crecer; quien vivi\u00f3 el amor s\u00f3lo puede querer la vida de esa manera, no por costumbre, y por eso te dec\u00eda que si ten\u00e9s una visi\u00f3n acotada del amor, necesariamente, ten\u00e9s una visi\u00f3n acotada de la vida\u00bb:<\/p>\n<p>En ese momento son\u00f3 el timbre de la puerta, as\u00ed que luego de hacer un gui\u00f1o indic\u00e1ndole que yo ir\u00eda a atender, la apart\u00e9 de mi cuerpo para agarrar el pantal\u00f3n y la camisa e ir hacia la puerta.<\/p>\n<p>El tipo que apareci\u00f3 parec\u00eda un vendedor, pero uno muy original. Llevaba una valija negra en su mano derecha, como la de un vendedor; estaba bien vestido, como un vendedor, y lo primero que me dijo fue: \u00able pido un minuto de atenci\u00f3n\u00bb, como todo vendedor, pero, algo contrastaba: llevaba puesto un rid\u00edculo sombrero en la cabeza, coronado con una antena redonda que daba vueltas cumpliendo, seguramente, alguna funci\u00f3n que yo desconoc\u00eda.<\/p>\n<p>El vendedor o supuesto vendedor enseguida comenz\u00f3 a explicarme por qu\u00e9 llevaba &#8216;eso&#8217; en la cabeza: \u00abEsto es algo como un radar que me ayuda a detectar aquellas personas que van a estar muy interesadas en que yo les preste mis servicios\u00bb, expres\u00f3 con \u00e9nfasis. Sin esperar a que yo acotara algo, continu\u00f3 diciendo: \u00abEste aparato de \u00faltima tecnolog\u00eda me permite escuchar las conversaciones o discusiones que est\u00e1n ocurriendo dentro de las casas, detectando de este modo a quienes presentan conflictos que s\u00f3lo un profesional de mi tipo puede atender. Muchos se sienten molestos con que exista este tipo de tecnolog\u00eda -y aqu\u00ed volvi\u00f3 a se\u00f1alar su &#8216;radar&#8217; con uno de sus dedos, como para que no quedara duda de qu\u00e9 estaba hablando-, y comparto que, en manos de la polic\u00eda o alguno de esos organismos que tiene el Estado para vulnerar las libertades individuales, este instrumento no puede menos que calificarse de nefasto, pero no es este el caso.\u00a0 Yo soy psic\u00f3logo y psicoanalista, y, a diferencia de la mayor\u00eda de mis colegas que atienden en sus consultorios particulares, con tarifas costosas a las que s\u00f3lo pueden acceder pacientes de clases altas o medias altas, estableciendo de este modo una injusta discriminaci\u00f3n social al excluir de una posible cura a quienes no pueden pagar el acceso a una terapia de este tipo&#8230; como le dec\u00eda, como profesional de la psicolog\u00eda, no creo que \u00e9sta deba ser costosa ni transformarse en una especie de gueto al que s\u00f3lo unos pocos pueden acceder. Yo no me quedo en un consultorio sino que salgo a la calle, busco mi clientela con la seguridad de que hay miles y miles en esta ciudad que me necesitan. Como dec\u00eda Freud, toda persona normal es s\u00f3lo aproximadamente normal, y cada vez m\u00e1s, la complejidad de las ciudades y de la vida moderna facilitan que en alg\u00fan punto el &#8216;yo&#8217; de cualquier hijo de vecino se parezca al de un psic\u00f3tico\u00bb.<\/p>\n<p>Apenas si sal\u00eda de mi asombro, ya que nunca hubiera pensado que podr\u00eda atender la puerta y encontrar algo as\u00ed como un psic\u00f3logo o psicoanalista a domicilio, y no solamente por esto, sino ser \u00e9sta una persona que, sin que yo supiera y sin mi autorizaci\u00f3n, hab\u00eda estado enter\u00e1ndose, no s\u00e9 desde hace cu\u00e1nto tiempo, lo que yo estaba hablando con mi pareja. Como \u00e9l mismo hab\u00eda dicho, ser\u00eda nefasto que \u00e9ste tipo de &#8216;radar&#8217; fuera utilizado por la polic\u00eda o cualquier organismo de seguridad o de lo que sea, pero tambi\u00e9n me parec\u00eda nefasto que un psic\u00f3logo, un vendedor de seguros o un inspector de la compa\u00f1\u00eda de gas recorriera los edificios con un aparato similar. Era una descarada intromisi\u00f3n en la intimidad de las personas.<\/p>\n<p>El tipo pareci\u00f3 leer en mi cara mis reparos y dijo con seguridad: \u00abNo se preocupe. Soy un profesional m\u00e9dico\u00bb. Inmediatamente se agach\u00f3 y sac\u00f3 de su portafolio una carpeta negra con una serie de papeles que empez\u00f3 a mostrarme. \u00abAqu\u00ed tengo mi t\u00edtulo y certificados de los distintos cursos de capacitaci\u00f3n que he realizado -se\u00f1al\u00f3, empinando las cejas en un gesto de orgullo-; como ver\u00e1 me he recibido de psic\u00f3logo, y me he especializado en numerosas ramas de la psicolog\u00eda, como psicolog\u00eda infantil, psicoan\u00e1lisis, perturbaciones de la afectividad, esquizofrenia, medicina psicosom\u00e1tica, sadismo y masoquismo en la conducta humana, etc\u00e9tera. etc\u00e9tera&#8230; m\u00e1s de trece a\u00f1os de estudio, y llevo ya unos siete de pr\u00e1ctica. He curado totalmente a numerosos pacientes, as\u00ed que no tenga miedo porque ande caminando por la vereda o por los pasillos de los edificios con este aparatito que, en mis manos, es tan inofensivo como el estetoscopio de un m\u00e9dico generalista. Sirve para que yo ubique a quienes pueden necesitarme, para nada m\u00e1s&#8230; Despu\u00e9s de todo, usted no ser\u00e1 esos anticapitalistas rom\u00e1nticos y nost\u00e1lgicos de un pasado premoderno, que detesta la tecnolog\u00eda, un cultor de la new age y de los productos light o algo as\u00ed&#8230;\u00bb, tras lo cual se qued\u00f3 mirando fijo, arqueando esta vez las cejas en forma interrogatoria.<\/p>\n<p>\u00abNo, por favor&#8230;\u00bb, contest\u00e9, y me sent\u00ed obligado a fundamentar que \u00absoy un racionalista impenitente, y por ende hago un culto del hombre de ciencia y sus productos; aunque soy cr\u00edtico de la sociedad moderna, de la cultura de masas, no debe confundirse eso con cierto romanticismo o ecologismo reaccionario, no, en especial no tengo nada contra ese aparatito que lleva en la cabeza, sino que dudo de la legitimidad de su uso&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 las cejas, y moviendo la cabeza de izquierda a derecha en un movimiento que quer\u00eda expresar ausencia de malicia, insisti\u00f3 que nada de cuestionable ten\u00eda su &#8216;radar&#8217; y que si lo dejaba entrar unos minutos pod\u00eda explicar a mi compa\u00f1era y a m\u00ed la importancia de que un profesional de su tipo pudiera ocuparse de los problemas que se estaban presentando en nuestra relaci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Dudando todav\u00eda de sus intenciones abr\u00ed la puerta y lo dej\u00e9 entrar.<\/p>\n<p>Lo invit\u00e9 a sentarse en una de las sillas del comedor al\u00a0 tiempo que pegu\u00e9 un grito a Carolina para que viniera, aclarando que se arreglara porque estaba con gente.<\/p>\n<p>El tipo\u00a0 dijo que se llamaba Carlos C\u00f3ppola, acot\u00f3 que su apellido, no s\u00e9 por qu\u00e9 raz\u00f3n, iba bien con una profesi\u00f3n como la suya y se mantuvo, los primeros minutos, pr\u00e1cticamente en silencio, aguardando a que Caro llegara, con su mayor cara de asombro, al comedor.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a hablar, repitiendo en los primeros cinco minutos m\u00e1s o menos lo mismo que me hab\u00eda explicado, como para que mi pareja se pusiera al tanto tambi\u00e9n de qu\u00e9 se trataba todo. Ella puso tambi\u00e9n reparos sobre el &#8216;radar&#8217;, pero en cierta medida su cara delataba que encontraba agradable la situaci\u00f3n, e incluso asinti\u00f3 cuanto el psic\u00f3logo despotric\u00f3 contra sus colegas por eso de los consultorios y el nivel de las tarifas, acotando que ella siempre lo\u00a0 hab\u00eda pensado, que era una barbaridad que la mayor\u00eda de psic\u00f3logos o psicoanalistas actuaran como si la terapia incluyera como requisito el ser costosa, estar restringida socialmente y etc\u00e9tera, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfMe hab\u00eda quedado en Susana, no?- pregunt\u00e9 a Carlos que escuchaba acomodado en un sill\u00f3n frente a m\u00ed, con un cuadernito en una de sus manos en donde iba anotando aquellas cosas que seguramente se encontraban en el rubro de las esenciales o importantes de mi vida y no de las triviales y de rol secundario para el objetivo de su terapia.<\/p>\n<p>Era as\u00ed nom\u00e1s; por tercera vez recib\u00eda a ese psic\u00f3logo extra\u00f1o que apareci\u00f3 as\u00ed como as\u00ed en la puerta de casa, con un radar coronando su cabeza, y convenci\u00f3 a Caro y a m\u00ed que esas discrepancias que ten\u00edamos sobre el amor y, en \u00faltima instancia, sobre nuestras perspectivas como pareja, requer\u00edan del apoyo de un \u00abpsic\u00f3logo y psicoanalista\u00bb, como \u00e9l se designaba. Turn\u00e1ndonos, d\u00eda por medio, en las sesiones, -porque Carlos nos sugiri\u00f3 que deb\u00edamos descartar un tratamiento &#8216;de pareja&#8217;; las terapias deb\u00edan ser separadas, y \u00e9l ya nos iba a indicar en qu\u00e9 punto del tratamiento corresponder\u00eda que las sesiones se hicieran con los dos-, Carolina y yo nos encontramos cont\u00e1ndole de manera ca\u00f3tica al tal C\u00f3ppola -que no pod\u00edamos negar, nos hab\u00eda ca\u00eddo bien-, las experiencias de cada uno con el sexo opuesto, desde los a\u00f1os en que, obviamente, el sexo opuesto empez\u00f3 a sacudir nuestro libido.<\/p>\n<p>Las sesiones se repitieron sin cambios significativos por casi un mes y medio. Durante ese tiempo Carlos se mostr\u00f3 como una persona simp\u00e1tica, agradable y con una actitud casi de pasividad. Escuchaba lo que yo le iba contando de mis viejas relaciones y, m\u00e1s all\u00e1 de lo que anotaba en una libreta, a la que por supuesto negaba su acceso, no comentaba mucho. Algunas cosas nom\u00e1s, como para orientarme en los aspectos del relato que aparentemente eran m\u00e1s importantes para su terapia, pero nada o muy poco de sus propias opiniones. Eso ya llegar\u00eda con el tiempo, dec\u00eda.<\/p>\n<p>Una tarde, sin embargo, Carlos empez\u00f3 a hablar, pero en nada parecido a lo que yo esperaba. Interrump\u00eda constantemente lo que yo le contaba, asumiendo un tono agresivo y sentenciando sobre mis acciones de otro tiempo con juicios casi de tipo moral. Por ejemplo, le hablaba sobre Susana, cuando todav\u00eda no hab\u00eda pasado los 20, de c\u00f3mo la hab\u00eda envuelto presumiendo de intelectual, parafraseando autores que hab\u00eda le\u00eddo, con el simple cometido de llevarla a la cama, dadas las ganas que ten\u00eda por esa \u00e9poca de tener las mayores experiencias sexuales posibles. Entonces \u00e9l interrump\u00eda como con fastidio, y me acusaba de asumir actitudes notoriamente machistas, egoc\u00e9ntricas, que buscaban lastimar a otros para reforzar mi propia personalidad mezquina y, otros juicios por el estilo que, progresivamente, aumentaron mis dudas sobre las buenas intenciones de su terapia, del perfil progresista y abierto del que se hab\u00eda ufanado en las primeras charlas. Paralelamente, empec\u00e9 a notar tambi\u00e9n cambios significativos en Carolina. Se puso esquiva; repitiendo continuos justificativos para no hacer el amor y sus horarios dejaran de coincidir con los m\u00edos. Cuando charl\u00e1bamos era notorio su fastidio, su poca atenci\u00f3n en mis palabras y el desinter\u00e9s en contarme sus cosas. Me llam\u00f3 especialmente la atenci\u00f3n que cuando habl\u00e1bamos de Carlos y de nuestras respectivas terapias (cosa que en las primeras dos semanas de sesiones hac\u00edamos con regularidad, bromeando, porque desconfi\u00e1bamos\u00a0 de lo que est\u00e1bamos haciendo, pero cre\u00edamos que de igual manera pod\u00eda valer la pena, por lo menos como un juego atrayente, fuera de lo com\u00fan, del que quiz\u00e1s algo aprender\u00edamos) enseguida desviaba la conversaci\u00f3n hacia otros asuntos.<\/p>\n<p>Las dudas finalmente se aclararon. Me di cuenta que las sesiones con Carlos no transitaban ya los caminos trazados por la teor\u00eda psicoanal\u00edtica o alguna de sus variantes. De lo que la mayor\u00eda de psicoanalistas llama el m\u00e9todo de la &#8216;libre asociaci\u00f3n&#8217;, por el cual Carlos deb\u00eda estimularme para hablarle con confianza de todo lo que viniera a la mente: sue\u00f1os, dudas, recuerdos, preocupaciones, lo que fuera, para ir encontrando de a poco las huellas firmes que condujeran a una mejor conciencia de mi situaci\u00f3n como persona, de mis metas y, fundamentalmente, crecer con mi pareja, porque ese hab\u00eda sido el objetivo inicial, pasamos a lo que pod\u00eda llamarse &#8216;la libre agresi\u00f3n&#8217; del terapeuta al paciente. Sencillamente Carlos me interrump\u00eda a cada minuto \u00fanicamente para utilizar calificativos hirientes hacia mi persona. El mensaje claro de todas sus acotaciones y consejos era\u00a0 m\u00e1s o menos que todo lo que hab\u00eda hecho y todo lo que hac\u00eda, todos mis sentimientos, todas mis pretensiones y esperanzas eran propias de un tipo detestable que, lo mejor que pod\u00eda hacer para corregirse era abandonar la civilizaci\u00f3n para vivir como un ermita\u00f1o en una isla desierta.<\/p>\n<p>Me di cuenta que no hab\u00eda ninguna estructura cient\u00edfica elaborada en su terapia, sino el simple odio que descansa en toda naturaleza humana contra alguien que afecta sus deseos m\u00e1s profundos. Carlos estaba enamorado de Carolina, y, obviamente, el sentimiento era rec\u00edproco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abTe parece que el amor es s\u00f3lo puro palabrer\u00edo y que en realidad s\u00f3lo se trata de pasarla bien con quien sea?\u00bb, dijo Estela con cara de pocos amigos, despu\u00e9s que en medio del amor me confundiera y, en vez de llamarla por su nombre, susurrara en su o\u00eddo el de Carolina y me disculpara diciendo, precisamente, que se trataba de pasarla bien y que no esperara nada de m\u00ed, que si me confund\u00eda era porque en \u00faltima instancia me importaba muy poco si lo hac\u00eda con ella o con la vecina.<\/p>\n<p>\u00abEl amor es que dos personas se gusten y compatibilicen algunas cosas, fundamentalmente, en la cama, y que no haya compromisos porque la fidelidad es pura hipocres\u00eda\u00bb, le dije sin que se me parara alguno de los pelos transpirados de mi cabeza, y enseguida acerqu\u00e9 mi boca a uno de sus senos, indic\u00e1ndole claramente que quer\u00eda continuar haciendo el amor y no charlando pelotudeces.<\/p>\n<p>Me hizo a un lado con enojo y empez\u00f3 un discurso que trajo reminiscencias de pensamientos que sosten\u00eda tiempo atr\u00e1s. \u00abNo sab\u00eda que ten\u00edas una visi\u00f3n tan &#8216;chicata&#8217; del amor, seguramente que viviste muy mal todas tus relaciones, porque si hubieras conocido el amor te dar\u00edas cuenta que no s\u00f3lo se siente sino tambi\u00e9n que se piensa, se respira; si nos abandona, tratamos de que vuelva&#8230; Quien conoci\u00f3 el amor, no concibe la vida sin amor&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando la cosa ven\u00eda de c\u00e1tedra, por suerte son\u00f3 el timbre. Sin darle chance de decir algo as\u00ed como que \u00abno le demos bolilla y continuemos hablando\u00bb, me levant\u00e9 de la cama, manote\u00e9 el pantal\u00f3n del piso, y me dirig\u00ed r\u00e1pidamente a abrir la puerta.<\/p>\n<p>El tipo que encontr\u00e9 con la mano levantada, a mitad de camino de un nuevo timbrazo, parec\u00eda un vendedor. Estaba bien vestido y llevaba una valija como todo vendedor, pero ten\u00eda algo raro en su frente. Me hizo acordar enseguida a aquel hijo de puta de psic\u00f3logo que un d\u00eda apareci\u00f3 con una especie de radar en la cabeza y se termin\u00f3 llevando a Carolina a quien, descubr\u00ed despu\u00e9s, sin ninguna terapia, y a pesar de lo poco que estuvimos juntos, en realidad amaba profundamente. Este tipo no ten\u00eda un radar, sino una especie de sopapa pegada en la frente, coronada con dos antenitas que emit\u00edan peque\u00f1os chispazos, como dos cables en cortocircuito. Luego de decir un \u00abbuenas tardes\u00bb ceremonioso, mostrando con una sonrisa casi todos sus dientes, agreg\u00f3 un \u00abno se preocupe por esto\u00bb, se\u00f1alando el aparatito en su frente con uno de los dedos de su mano derecha. Sin darme tiempo a decir algo, explic\u00f3, palabras m\u00e1s o menos, lo que en su momento dijo el hijo de puta de C\u00f3ppola sobre su radar: \u00abMientras recorro los pasillos de los edificios de departamentos o camino por las veredas, este moderno invento -volvi\u00f3 a se\u00f1alar su frente con uno de sus dedos-, creado en los Estados Unidos y ya muy difundido en Europa, permite detectar en los distintos hogares las voces altas, gritos, golpes, el estruendo de objetos que se rompen o estrellan en el piso, es decir, identifica el conflicto en una pareja o entre los distintos integrantes de una familia, y as\u00ed s\u00e9 donde puedo ofrecer mis servicios\u00bb.<\/p>\n<p>Sin darle tiempo a continuar, le pegu\u00e9 una tremenda pi\u00f1a en medio de la reluciente y cuidada dentadura que le permit\u00eda poner su mejor sonrisa para engatusar a la gente. El tipo cay\u00f3 para atr\u00e1s y, ya en el piso, le pegu\u00e9 una patada en las costillas grit\u00e1ndole, medio descontrolado, \u00aband\u00e1 a psicoanalizar a tu abuela, hijo de puta\u00bb.<\/p>\n<p>Me detuve.<\/p>\n<p>Me di cuenta que hab\u00eda actuado impulsivamente y que este psic\u00f3logo -supon\u00eda que era psic\u00f3logo- no ten\u00eda que pagar las culpas de aquel otro reverendo hijo de puta que me quit\u00f3 a Carolina y, a la vez, transform\u00f3 mis convicciones sobre la necesidad del amor en otras m\u00e1s pr\u00e1cticas y utilitarias de la mujer como simple dama de compa\u00f1\u00eda y objeto para la satisfacci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>\u00abUsted est\u00e1 loco\u00bb, dijo el tipo, aprovechando que me hab\u00eda calmado y se levant\u00f3 del piso disgustado, acomod\u00e1ndose nerviosamente las ropas con las dos manos.<\/p>\n<p>\u00abLe pido mil disculpas\u00bb, dije, y levantando la valija que hab\u00eda quedado tirada en el piso, expliqu\u00e9 cu\u00e1les hab\u00edan sido las motivaciones para agredirlo de esa manera. \u00abEs verdad, me puse loco -expliqu\u00e9-, porque al verlo me vino la imagen de ese hijo de puta de psic\u00f3logo que un buen d\u00eda se present\u00f3 a mi puerta con la misma amabilidad que usted y termin\u00f3 sac\u00e1ndome a mi mujer\u00bb.<\/p>\n<p>El tipo puso su mejor cara de asombro y exclam\u00f3, tambi\u00e9n para mi sorpresa: \u00abPero, yo no soy un psic\u00f3logo, ni psiquiatra, ni psicoanalista ni nada parecido; yo no tengo nada que ver con alguna profesi\u00f3n m\u00e9dica&#8230;\u00bb. Sostuvo su valija en forma horizontal sobre uno de sus brazos y, al abrirla, hizo ver que guardaba, en forma desprolija, muchos folletos de promoci\u00f3n tur\u00edstica. Me explic\u00f3 que era due\u00f1o de una agencia de viajes y que desde hac\u00eda un a\u00f1o hab\u00eda descubierto que el mejor sistema de ventas era ese aparatito que ten\u00eda en su frente, porque un gran porcentaje de aquellos que se decid\u00edan a viajar a alg\u00fan centro tur\u00edstico del pa\u00eds o del extranjero lo hac\u00eda para ver si superaban problemas de pareja, conflictos entre distintos miembros de una familia.<\/p>\n<p>\u00abDonde detecto quilombo, tengo ya un cincuenta por ciento de posibilidades de vender alguno de los planes de turismo de mi agencia\u00bb, agreg\u00f3.<\/p>\n<p>Sin salir de mi sorpresa, turbado por el error que hab\u00eda cometido, me volv\u00ed a disculpar y le promet\u00ed que uno de estos d\u00edas me daba una vuelta por su agencia para adquirir alg\u00fan plan que pudiera interesarme, y as\u00ed compensar los golpes que le hab\u00eda dado.<\/p>\n<p>El tipo\u00a0 puso cara de comprensivo y, antes de estrecharme la mano para marcharse, dej\u00f3 su tarjeta.<\/p>\n<p>\u00abQu\u00e9 pelotudo\u00bb, me dije en voz alta luego de cerrar la puerta. Mientras volv\u00eda para el cuarto pens\u00e9 que pod\u00eda invitarla a Estela a acompa\u00f1arme en ese viajecito que pensaba comprarle al tipo que hab\u00eda golpeado.<\/p>\n<p>\u00abEsto la har\u00e1 olvidar de la larga perorata que me estaba dando, y as\u00ed podremos seguir haciendo el amor tranquilamente\u00bb, pens\u00e9, convencido que la idea era acertada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&nbsp; Viedma.- (APP)\u00a0 \u00abSeguramente esta historia no conduce a nada\u00bb, sentenci\u00f3 ella. 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