{"id":2642,"date":"2020-02-23T10:11:52","date_gmt":"2020-02-23T10:11:52","guid":{"rendered":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/?p=2642"},"modified":"2020-02-23T11:52:38","modified_gmt":"2020-02-23T11:52:38","slug":"mi-bisabuela-y-otros-cuentos-de-claudio-garcia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/mi-bisabuela-y-otros-cuentos-de-claudio-garcia\/","title":{"rendered":"\u201cMi bisabuela\u201d y otros cuentos de Claudio Garc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Viedma.- (APP) Una selecci\u00f3n de cuentos de los libros \u201cEl guardiac\u00e1rcel guevarista y otros cuentos\u201d y \u201cM\u00e9todo Morello para no separarse\u201d del escritor y periodista viedmense Claudio Garc\u00eda, editados en 2009 y 2013, respectivamente.<\/p>\n<p>MI BISABUELA<\/p>\n<p>\u00abSer ni\u00f1o es, sobre todo, un flujo de osadas y furtivas conjeturas&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Fernanda Eberstadt (\u00abLos demonios de Isaac\u00bb)<\/p>\n<p>Tuve la suerte de conocer a mi bisabuela, quien muri\u00f3 cuando yo abandonaba la ni\u00f1ez y entraba en la pubertad. No s\u00f3lo la conoc\u00ed, sino que tuve con ella un cari\u00f1o y una relaci\u00f3n muy especial, paralela a la de mis padres. No puedo separar los recuerdos que guardo de los tres a los diez a\u00f1os de vida de la imagen de mi bisabuela, a la que llamaba simplemente abuela Juana. Por supuesto que esta relaci\u00f3n se dio a partir del afecto que ella tuvo conmigo, por arriba de cualquier otro miembro de la familia y de mis propios hermanos. Yo no s\u00f3lo era su bisnieto, creo -as\u00ed lo sent\u00eda- que era su \u00fanica familia. En cierta medida, algunas situaciones se dieron para que ella fuera apartada de la consideraci\u00f3n usual entre parientes cercanos. Su hija, la madre de mi madre, sufri\u00f3 una severa arteriosclerosis, originada en un ataque de hipertensi\u00f3n, que fue deteriorando, progresivamente su salud f\u00edsica y mental. Qued\u00f3 postrada pr\u00e1cticamente en una silla de ruedas, limitada a pocos movimientos, y mi abuelo, que indudablemente la amaba porque nunca consinti\u00f3 que una enfermera u otro miembro de la familia lo ayudara a cuidarla, se ocup\u00f3 diariamente de higienizarla y darle la comida en la boca, como si fuera un beb\u00e9. Esto por a\u00f1os. Mi abuela sufri\u00f3 esa grave enfermedad cuando yo ten\u00eda tres o cuatro a\u00f1os, y sobrevivi\u00f3 hasta unos a\u00f1os despu\u00e9s del fallecimiento de mi bisabuela. Fue muy particular la manera en que evolucion\u00f3 su enfermedad en la conciencia, en su salud mental. Quiz\u00e1s por aspectos negativos que arrastraba de la relaci\u00f3n que tuvo con su madre, en la ni\u00f1ez o en la juventud, o vaya uno a saber, que indudablemente quedaron agazapados en su inconsciente, la abuela comenz\u00f3 a manifestar un odio casi visceral contra su madre. El deterioro en su salud, no obstante no le hab\u00eda negado la palabra, y, precisamente, la utilizaba para hablar pestes de mi bisabuela. Eso provoc\u00f3 que de a poco se volviera insostenible la convivencia entre ellas, y convulsion\u00f3 la que exist\u00eda con otros miembros de la familia. Fue comprensible que mi abuelo se sumara al progresivo aislamiento en que fue quedando mi abuela Juana, pero nunca entend\u00ed muy bien porqu\u00e9\u00a0 otros miembros cercanos de la familia se sumaron a esa agresi\u00f3n gratuita que tuvo mi bisabuela en lo que ser\u00edan los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Quiz\u00e1s celos por ese afecto y relaci\u00f3n especial que ten\u00eda conmigo. \u00bfQui\u00e9n sabe? En realidad dudo si todo ocurri\u00f3 as\u00ed como lo cuento, porque los recuerdos tienen la imparcialidad de ese amor que yo sent\u00eda con la que consideraba mi verdadera y \u00fanica abuela, y por el horizonte m\u00e1s acotado de raz\u00f3n y comprensi\u00f3n de las cosas que se tiene de ni\u00f1o. Lo cierto es que mi abuela Juana, que viv\u00eda en la misma casa de mis abuelos, pas\u00f3 primero a vivir a una pieza con ba\u00f1o construida al fondo del terreno, separadas las dos construcciones por una gran parra que serv\u00eda de refugio para las comilonas de algunos domingos, aniversarios, navidades y otras fiestas familiares. No obstante, por ese desgaste de la convivencia, un d\u00eda se cans\u00f3 y se fue a vivir sola a una pensi\u00f3n. Despu\u00e9s de todo no depend\u00eda totalmente de la familia, porque a pesar de su edad -superaba largamente los ochenta a\u00f1os- conservaba la lucidez de una mujer de menor edad y no ten\u00eda problemas importantes de salud, con excepci\u00f3n de un reuma en las piernas que le obligaba a realizar diarios y continuos masajes con una crema que recuerdo se llamaba B\u00e1lsamo Sloan. Adem\u00e1s, cobraba una pensi\u00f3n -que creo le dej\u00f3 su marido, quien morir\u00eda joven, al igual que su \u00fanico hijo var\u00f3n- con la que todav\u00eda, en esos a\u00f1os del pa\u00eds, pod\u00eda vivir con algo de estrechez, pero con dignidad. Lo cierto es que respondi\u00f3 al aislamiento en que la iban dejando, haci\u00e9ndoles la tarea m\u00e1s f\u00e1cil. Se distanci\u00f3 de todos, menos de m\u00ed. Ese es uno de los recuerdos m\u00e1s sentidos que guardo de ella. Yo iba a una escuela parroquial de ma\u00f1ana, y ella cada tantos d\u00edas aparec\u00eda en los recreos a verme. Nunca supe qu\u00e9 excusas dio a la maestra -estaba en tercero o cuarto grado- o a las autoridades del colegio, pero lo real es que me dejaban verla, y as\u00ed en lugar de jugar con los compa\u00f1eritos del grado, me sentaba a charlar en un banco con ella. En uno de estos encuentros recib\u00ed uno de los regalos m\u00e1s lindos que tuve en mi infancia: un reloj. Recuerdo que era un Tressa, recubierto de oro, de un tama\u00f1o y con una malla de metal para chicos. Pero era de verdad, y eso adem\u00e1s de reflejar su afecto, me daba otra satisfacci\u00f3n, la de hacerme sentir grande, porque, para la visi\u00f3n que ten\u00eda en esos a\u00f1os, tener un reloj era una cosa de gente mayor, no de ni\u00f1os. Creo tambi\u00e9n que ese reloj fue la causa que mis viejos se enteraran de las visitas que recib\u00eda en secreto de mi bisabuela, y la punta del ovillo para que descubrieran su paradero. No obstante, ella sigui\u00f3 viviendo sola, aunque retom\u00f3 alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n formal con la familia y se mud\u00f3 a una pensi\u00f3n cercana a mi casa y a la de los abuelos. Una pensi\u00f3n donde ella finalmente morir\u00eda, creo que a los 93 a\u00f1os, no se sabe si por un ataque al coraz\u00f3n o intoxicada por la falta de ox\u00edgeno, ya que siempre utiliz\u00f3 para calefaccionarse en el invierno un viejo brasero de metal fundido. Ese brasero est\u00e1 tambi\u00e9n unido a gran parte de las im\u00e1genes que guardo de ella. Muchas veces yo juntaba los palos y maderitas que ayudaban a prender el carb\u00f3n, y como buen chico me gustaba acercar mis manos a ese brasero para recibir calor, y asustar a mi bisabuela haci\u00e9ndole creer que me hab\u00eda quemado. Cuando quedaban pocas brasas, la recuerdo colocando el brasero bajo sus piernas, haci\u00e9ndolo desaparecer, porque siempre us\u00f3 largas polleras, como la de\u00a0 esas campesinas europeas o rusas que uno ve\u00eda en muchas pel\u00edculas, que le llegaban hasta los tobillos. Generalmente se sentaba en una vieja silla de mimbre, colocaba el brasero bajo sus piernas, y yo tambi\u00e9n me sentaba adelante de ella en una sillita chica. Y as\u00ed, frente a frente, charl\u00e1bamos y hac\u00edamos otras cosas, como rezar y jugar a las cartas. Ella era muy religiosa, mucho m\u00e1s que el resto de la familia, y hac\u00eda que yo compartiera muchos de la serie de ritos y preceptos que tiene para sus fieles la iglesia, en este caso la cat\u00f3lica. Yo asum\u00ed naturalmente esa devoci\u00f3n, porque despu\u00e9s de todo mis viejos tambi\u00e9n eran muy creyentes, y me hab\u00edan inculcado que eran faltas graves no rezar antes de dormir o ausentarme de misa los domingos. Mi bisabuela me llevaba a misa los domingos, pero sol\u00eda tambi\u00e9n hacerlo un s\u00e1bado o entre semana. Adem\u00e1s, me hac\u00eda rezar en distintos horarios del d\u00eda, incluso largos rosarios. No permit\u00eda que dijera alguna mala palabra, y, precisamente, la \u00fanica actitud severa que tuvo conmigo fue una vez que exclam\u00e9 un \u00ab\u00a1carajo!\u00bb que hab\u00eda escuchado y que en realidad no sab\u00eda muy bien si era o no un insulto, peg\u00e1ndome con su mano abierta en la mejilla. Aprend\u00ed de ella el catecismo y las historias m\u00e1s populares de la biblia, mucho m\u00e1s que de las horas de religi\u00f3n de la escuela parroquial o de esos cursos que deb\u00eda tomar previo a la confirmaci\u00f3n y la comuni\u00f3n. Lo que m\u00e1s me gustaba era compartir con ella el juego a las cartas. En realidad mi bisabuela me ense\u00f1\u00f3 los principales juegos que todav\u00eda suelo practicar con amigos y mis hijos: la escoba de quince, el chinch\u00f3n y el truco. Me ense\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n el mus y el tute cabrero que, lamentablemente, tras su muerte, fui olvidando.\u00a0 Ten\u00eda unas cartas viejas y manoseadas, y en tantos a\u00f1os no recuerdo que cambi\u00e1ramos de mazo. Utiliz\u00e1bamos como mesa sus propias piernas, porque despu\u00e9s de todo, cuando me sentaba frente a ella en mi sillita, quedaban perfectamente a mi altura. Para anotar utiliz\u00e1bamos porotos colorados o garbanzos, como sol\u00edan hacer todos los viejos que jugaban a las cartas. Muchas veces ganaba ella, y algunas pocas ganaba yo, pero lo que m\u00e1s me gustaba es que en esto me trataba tambi\u00e9n como una persona grande: no por ser chico me dejaba ganar, como suelen actuar los adultos. Lamentablemente los recuerdos son fragmentarios y sin una cronolog\u00eda exacta. Es extra\u00f1o pensar que el azar todav\u00eda tenga la capacidad de hacer batir sus alas por arriba de cosas que sucedieron realmente, y es as\u00ed que uno aferra algunas im\u00e1genes del pasado y otras no, y adem\u00e1s se idealiza: lo que creemos sucedi\u00f3 de una manera, lo estamos rememorando seguramente de otra. Es que quiz\u00e1s lo importante de estos y otros recuerdos no sea la fidelidad con que se recrea el ayer, sino los sentimientos que traen al presente. Esa cosa agridulce de la que\u00a0 creo siempre se reviste la felicidad: uno se da cuenta que en aquellos momentos, esos momentos que yo viv\u00ed con m\u00ed abuela Juana, uno fue feliz, pero sin conciencia de ello. Si bien yo era muy chico, y s\u00f3lo entre comillas uno puede afirmar lo que realmente signific\u00f3 esa relaci\u00f3n tan fuerte con mi bisabuela; ahora, con las gotitas del recuerdo -como dir\u00eda Proust-, que bajan por el coraz\u00f3n y humedecen los ojos, uno se da cuenta que todo eso no muri\u00f3, sino que se atesora. Despu\u00e9s de todo, el acicate para vivir, no se encuentra en nebulosas expectativas al ma\u00f1ana, sino al saber, con el recuerdo, que hemos conocido la felicidad. Recuerdo una de esas im\u00e1genes que cada tanto llegan a mi mente, en la que estoy, con tres o cuatro a\u00f1os, sentado sobre las rodillas de mi bisabuela, agarrado a sus manos, y ella jugando conmigo imitando el trote de un caballo, moviendo sus piernas al son de dos canciones. Una, que dec\u00eda:\u00a0 \u00abMa\u00f1ana por la ma\u00f1ana te espero Juana en el taller, te juro Juana, que tengo ganas, de verte la punta del pie&#8230;\u00bb, y otra, que dec\u00eda algo as\u00ed como: \u00abSerra mamerra, olla de terra, olla de ram, patat\u00edn, patat\u00e1n, patapatapatapam&#8230;\u00bb, que nunca supe qu\u00e9\u00a0 quer\u00eda decir o de qu\u00e9 idioma se trataba. A veces yo mismo, inconscientemente, he repetido con mis tres hijos lo mismo que hac\u00eda mi bisabuela: los he subido a mis rodillas y les he cantado las mismas y extra\u00f1as canciones. En esas oportunidades no s\u00f3lo la recuerdo, sino que pienso que, en realidad, ese par de simples canciones y los juegos de cartas son las \u00fanicas cosas \u00ab\u00fatiles\u00bb que guardo de ella, porque al crecer fui perdiendo casi todas las cosas que quiso inculcarme. Con los a\u00f1os me he vuelto esc\u00e9ptico y ateo, cosa que mi bisabuela, de levantarse de la tumba, tomar\u00eda ahora con mayor desagrado que aquella vez en que se me dio por carajear. Pienso con iron\u00eda lo in\u00fatiles que fueron sus rosarios, misas y lecturas de la biblia. Su machacar sobre ciertos valores que luego he desechado. Sin embargo, siento que no hubiese querido otra ni\u00f1ez. Quiz\u00e1s no fue casualidad\u00a0 que ella muriera cuando yo estaba a las puertas de mi adolescencia. Que hubiera sido un error que viviera para ver que al ni\u00f1o que amaba le suced\u00eda un joven con otros intereses, que ya no reclamar\u00eda su compa\u00f1\u00eda, sus lecturas, sus cartas. Por eso la llor\u00e9 tanto quiz\u00e1s; porque mi ni\u00f1ez se iba con ella. Era un s\u00e1bado o domingo; yo estaba jugando al f\u00fatbol en un potrero cerca de casa, cuando vi llegar corriendo a mi mam\u00e1, que con l\u00e1grimas en los ojos me dijo que mi abuela hab\u00eda muerto. Ella tambi\u00e9n sab\u00eda que era mi abuela, no mi bisabuela. Y ahora que lo pienso, s\u00e9 que lloraba tambi\u00e9n\u00a0 por lo que significaba su p\u00e9rdida para m\u00ed. Los ni\u00f1os quiz\u00e1s son crueles, y en realidad mis viejos, mis abuelos y otros familiares la quer\u00edan tambi\u00e9n y la lloraron con sinceridad. Pero, por mi apego tan fuerte, y por esa situaci\u00f3n de aislamiento que hab\u00eda tenido por causa de la enfermedad de la abuela, yo estaba convencido que era el \u00fanico afectado por la muerte de mi bisabuela. Guardo la imagen del velorio en que pr\u00e1cticamente no me mov\u00ed de una silla a un costado del ata\u00fad, y en donde rezaba en silencio rosarios y oraciones que mi abuela Juana me hab\u00eda ense\u00f1ado con dos sentidos: para que dios guardara su alma, y a la vez castigara a la abuela y a todas las personas que hip\u00f3critamente lamentaban su muerte, cuando en vida la hab\u00edan olvidado. A veces lamento no guardar una foto de ella. Mi vieja tiene algunas, pero no he querido tomarle una. Hay veces que aprovecho la visita a mis viejos para hurgar como un ladr\u00f3n en la caja de fotos para ver una en especial, donde yo estoy, con unos tres a\u00f1os, sentado arriba del pared\u00f3n del frente de la casa de los abuelos, sosteniendo con mis brazos un cachorro de perro Lassie, y mi abuela Juana, parada a un costado, me sostiene mientras le sonr\u00ede a la c\u00e1mara. Lo hago s\u00f3lo para verle la cara, porque, lamentablemente, de todas las im\u00e1genes que puedo llegar a rememorar con mi bisabuela, no s\u00e9 porqu\u00e9, me cuesta capturar su rostro. No entiendo c\u00f3mo a mi memoria se le puede escapar algo tanto importante.<\/p>\n<p>EN SUS OJOS DESCUBRIO EL AMOR<\/p>\n<p>Hac\u00eda ya unos cinco a\u00f1os que vislumbr\u00f3 en los ojos de una mujer el reflejo del amor. La hab\u00eda encontrado en la esquina de una plaza, y como se dio cuenta que era una prostituta, sin demasiados pre\u00e1mbulos la llev\u00f3 a un cuarto de hotel. All\u00ed no s\u00f3lo la am\u00f3, sino que pudo retenerla por varias horas para contar su vida y escuchar el relato de la suya. No se hab\u00eda equivocado. Eran en cierta medida almas gemelas, sus deseos se enlazaban naturalmente, aunque la situaci\u00f3n social de uno y otro fuera distinta. No por nada, ella era prostituta y \u00e9l un empleado administrativo, un poco mediocre, de una empresa, pero con un sueldo que le permit\u00eda vivir sin privaciones. Lo cierto es que se enamor\u00f3 y ella respondi\u00f3 con sentimientos afines. No le preocupaba que fuera prostituta, despu\u00e9s de todo, pensaba, uno puede aceptar los esquemas tradicionales ense\u00f1ados de casarse con una mujer respetable, de la misma escala social, etc. etc., pero eso no garantizaba el amor. El amor es otra cosa. Lo hab\u00eda visto en sus propios padres, que se casaron privilegiando esos valores antes que la seguridad de un sentimiento mutuo, y luego su matrimonio se caracteriz\u00f3 por la infelicidad. Lo importante era que con esa mujer, prostituta o no, se daba el azar del amor, eso que tanto a un hombre o a una mujer le pude suceder no m\u00e1s de dos veces en la vida. \u00c9l no lo iba a desaprovechar. \u00bfQu\u00e9 importaba que por algunos a\u00f1os ella se acostumbr\u00f3 a buscar hombres distintos cada noche? \u00bfAcaso no deb\u00eda comer? Eso quedar\u00eda ahora en el pasado. Despu\u00e9s de todo, para \u00e9l tambi\u00e9n la vida tendr\u00eda ahora otro contenido, una plenitud que permanec\u00eda en secreto o aletargada en sus a\u00f1os de oficinista solitario. As\u00ed fue que a los pocos d\u00edas de esa primera noche de hotel, se casaron. Todo march\u00f3 bien hasta que un d\u00eda se dio cuenta que pasaba algo grave, que no hab\u00eda previsto. Descubri\u00f3 que su mujer, a escondidas, segu\u00eda ejerciendo la prostituci\u00f3n, y cuando se lo ech\u00f3 en cara, ella se justific\u00f3 diciendo que no lo hac\u00eda porque no lo amara, no dudaba de sus sentimientos, pero que hab\u00eda descubierto que no s\u00f3lo ejerci\u00f3 la prostituci\u00f3n por falta de otras oportunidades, sino porque realmente se cre\u00eda una mujer con una especial sabidur\u00eda para amar a los hombres, una sabidur\u00eda profesional que no pod\u00eda ser acotada a una sola persona. Que lo lamentaba, que pod\u00eda y quer\u00eda seguir siendo su compa\u00f1era, amarlo y ser fiel a ese amor, pero\u00a0 s\u00f3lo al amor. Como que ser prostituta era parte de su naturaleza, una verdad llana y simple a la que no pod\u00eda renunciar. \u00c9l se sinti\u00f3 shockeado. Se pregunt\u00f3 c\u00f3mo ese brillo en los ojos de su mujer donde \u00e9l hab\u00eda vislumbrado la felicidad, pod\u00eda esconder una trampa. \u00bfQu\u00e9 hacer?, se pregunt\u00f3. \u00bfAceptar ese camino de incertidumbres con una mujer que lo enga\u00f1ar\u00eda continuamente, pero con la que ya estaba casado y amaba? \u00bfSer\u00eda peor esa vida, de la que ten\u00eda antes de conocerla, como solitario, cuarent\u00f3n y mediocre empleado administrativo? \u00bfPodr\u00eda el azar traerle otra mujer en la que encontrara un amor exclusivista, sin trampas? Con dudas, porque sab\u00eda tambi\u00e9n que ya no era un joven que pod\u00eda f\u00e1cilmente encontrar otra mujer, opt\u00f3 por la \u00faltima posibilidad. Le dijo que no pod\u00eda aceptar ser el marido de una prostituta. Sin embargo, los a\u00f1os empezaron a pasar, sin llevarlo m\u00e1s lejos de lo que hab\u00eda llegado con esa mujer de la calle de la que se hab\u00eda enamorado. No pudo vislumbrar en los ojos de otra mujer nada parecido. Termin\u00f3 arrepinti\u00e9ndose de su decisi\u00f3n. Pens\u00f3 que hubiera sido mejor aceptarla como era; que pod\u00eda sentirse conforme con el amor que cada d\u00eda y cada noche descubrir\u00eda en el brillo de los ojos de su mujer. \u00bfQu\u00e9 importaba si en ese brillo otros hombres, por un rato, tambi\u00e9n encontraban refugio? Por eso desde hace un tiempo la busca por las calles; va todas las noches a esa plaza donde la descubri\u00f3 por primera vez. Todav\u00eda no pudo hallarla, pero conf\u00eda que el amor que se dio entre ellos, anda todav\u00eda serpenteando por la ciudad.<\/p>\n<p>EL ENOJO DEL ACTOR<\/p>\n<p>En un teatro de Buenos Aires se representaba una obra seria, un drama, pero dos espectadores, amigos, se hab\u00edan tentado de risa y no pod\u00edan contenerse. El p\u00fablico, molesto por esa falta de respeto al trabajo de los actores, de a poco comenz\u00f3 a hacer evidente su enojo, largando improperios a la pareja desubicada. As\u00ed, empeoraban lo que trataban de remediar. Los actores, ante el desorden, perd\u00edan la concentraci\u00f3n. Sin embargo, los dos amigos no cejaban con su risa, y el resto del p\u00fablico incrementaba los insultos, chistidos y gritos con la intenci\u00f3n de hacer regresar a la cordura a la pareja insolente. La obra de teatro contaba la historia de un hombre y una mujer j\u00f3venes, enamorados y un poco intelectuales, que con una actitud rom\u00e1ntica, anticapitalista, hab\u00edan decidido irse a vivir al campo; cre\u00edan que all\u00ed, cerca de la tierra y de la gente simple, recuperar\u00edan una existencia m\u00e1s plena, en equilibrio con la naturaleza y con el esp\u00edritu del hombre, lejos de esas ciudades donde triunfaba lo material, el vac\u00edo entre muchos. Los personajes estaban convencidos que la supuesta racionalidad cient\u00edfica y t\u00e9cnica, simbolizada por la gran ciudad, acunaba en sus brazos al hombre irracional y con amnesia sobre los valores m\u00e1s importantes. Pero a medida que se desarrollaban las escenas, descubrir\u00edan que esa hu\u00edda al interior rural les deparaba en realidad otra cosa: pobladores hoscos, con prejuicios ancestrales, el aburrimiento y otro tipo de vac\u00edo, peor que el de los centros urbanos donde, al menos, se es m\u00e1s libre de intentar cosas sin que las personas lo anden se\u00f1alando a uno con el dedo.<\/p>\n<p>Cuando el p\u00fablico comenz\u00f3 a alterarse por las risas de dos espectadores, la obra se encontraba en el tercer acto, en una escena donde los personajes comienzan a tener conflicto entre ellos. Esos entredichos reflejaban en cierta medida la incapacidad de sincerarse y reconocer que la opci\u00f3n de vida elegida,\u00a0 hab\u00eda sido equivocada. A pesar de la fuerza dram\u00e1tica de la obra, los actores no pod\u00edan evitar mirar de soslayo al p\u00fablico irrespetuoso, y el nerviosismo de la situaci\u00f3n les hac\u00eda equivocar el texto. El primer actor no s\u00f3lo estaba confundido, sino adem\u00e1s furioso por la actitud del p\u00fablico que, indudablemente, con el enojo creciente y los insultos hacia la pareja reidora, perd\u00eda el hilo de la historia, la riqueza conceptual de la obra y sus dotes actorales. La actitud del p\u00fablico hac\u00eda identificar al actor con la postura inicial de la obra, cr\u00edtica a la vida de ciudad y a su gente. Pensaba con enojo: \u00abGente de ciudad como la de este p\u00fablico&#8230; insensible a las cosas realmente importantes, que s\u00f3lo atiende las cosas superfluas, y en \u00faltima instancia, sus escalas de valores giran alrededor del dinero, el ascenso social&#8230;\u00bb. Sin tiempo de razonar con profundidad, porque a pesar del esc\u00e1ndalo en las butacas trataba de continuar con la actuaci\u00f3n, lo fue embargando un sentimiento de repulsa contra los espectadores. No soportaba esa actitud de enfrascarse en gritos contra dos personas que si bien se re\u00edan de forma desubicada en mitad de una obra teatral seria, lo m\u00e1s sensato era ignorarlos por respeto a los actores, que de todas formas no iban a distraerse del todo por esa risas. \u00bfC\u00f3mo pod\u00edan ser tan tarados? pensaba el actor. \u00bfC\u00f3mo no se dan cuenta que est\u00e1n empeorando todo, y que de esta manera nuestra actuaci\u00f3n se hace insostenible?<\/p>\n<p>De pronto, no aguant\u00f3 m\u00e1s, le hizo una se\u00f1a a su compa\u00f1era de actuaci\u00f3n, y encar\u00f3 al p\u00fablico gritando: \u00ab\u00a1Basta! \u00a1Basta!. \u00a1Ustedes! -dijo se\u00f1alando con el \u00edndice de su mano derecha a los dos risibles amigos-, \u00a1Paren de re\u00edr, est\u00fapidos! \u00a1No ven que son la causa de todo este desorden!\u00bb. Y agreg\u00f3: \u00a1Ustedes! -con un movimiento de mano indic\u00f3 que se dirig\u00eda al resto del p\u00fablico- \u00a1No se dan cuenta que en lugar de ayudar, empeoran todo! \u00a1Que est\u00e1n todos chillando y gritando como animales, y as\u00ed no podemos concentrarnos!\u00bb. El enojo del actor dio resultado, y todos callaron de pronto, tomando conciencia de la verdad de la reprimenda. Pero el actor se encontraba tan enfurecido como para no detenerse. Estaba, en cierta medida, sacado de las casillas, perturbado.\u00a0 Se le embrollaron en su cabeza las ideas iniciales del personaje de la obra, con las suyas, de actor ofendido por la falta de respeto del p\u00fablico. Y as\u00ed, con una expresi\u00f3n de orador de barricada, ech\u00f3 en cara de un p\u00fablico azorado un discurso en que describ\u00eda los peores aspectos de los centros urbanos, y como \u00e9stos generaban un tipo de persona en cierta medida detestable. Exclam\u00f3: \u00abEl consumo, y todas esas cosas supuestamente \u00fatiles por las que un gran n\u00famero de gente corre todo el d\u00eda, deslom\u00e1ndose en oficinas y otros lugares grises y rutinarios, viajando en subtes y colectivos atestados como sardinas en lata, no puede m\u00e1s que generar hombres in\u00fatiles. Como ustedes, que creen cumplir con su pose de clase media culturosa, viniendo cada tanto a un teatro como \u00e9ste, pero luego no tienen el m\u00e1s m\u00ednimo respeto por los actores&#8230;\u00bb\u00a0 Al llegar a ese punto, la mayor\u00eda de los espectadores no pudo menos que sentirse ofendido, y con insultos al actor se empez\u00f3 a levantar de las butacas y a marcharse ofuscado del teatro que, en pocos segundos, qued\u00f3 pr\u00e1cticamente vac\u00edo. El actor se dio cuenta de pronto de lo que hab\u00eda hecho; que se hab\u00eda trastornado, acusando al p\u00fablico de cargos de los que ni siquiera estaba seguro de su fundamento, gratuitamente, influenciado en parte por el contenido de la obra. Su compa\u00f1era de actuaci\u00f3n, al lado, le recriminaba: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 hiciste! \u00a1Qu\u00e9 hiciste!.. Y de la platea llegaban nuevamente las risas de esos dos amigos, los \u00fanicos espectadores que todav\u00eda permanec\u00edan en el teatro, que quiz\u00e1s ahora s\u00ed se re\u00edan en forma justificada.<\/p>\n<p>JORNADA DE DESAZ\u00d3N<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Prosigue, pues inerme siempre<\/p>\n<p>tu\u00a0 marcha por la vida, y nada temas!\u00bb\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 H\u00f6lderin<\/p>\n<p>Hay veces que miro mi sombra y dudo que sea yo el que la est\u00e9 generando. La luz y yo. En realidad son esos d\u00edas que agobia la vida y no encuentro sentido a muchas cosas, empezando por mi sombra. Digo mi sombra, pero en el fondo, es el miedo a dudar de mi propia existencia. Despu\u00e9s de todo, uno normalmente piensa que es el centro del mundo y no que en el suceder de d\u00edas que no se diferencian de otros algo haga un &#8216;click&#8217; en que se empieza a dudar de la sombra. Un &#8216;click&#8217; en alg\u00fan punto de lo que generalmente es un d\u00eda com\u00fan y normal de la semana: gestos y palabras usuales con la mujer y los chicos, diez horas de trabajo rutinario, la cena, el televisor, las p\u00e1ginas de un libro, quiz\u00e1s el amor, y listo, buscar el sue\u00f1o. Sin embargo, a mitad de uno de esos d\u00edas, surgi\u00f3 el interrogante con esa compa\u00f1\u00eda que arrastramos desde que salimos del seno materno; eso y una desaz\u00f3n y ganas de fumar. Hac\u00eda varios a\u00f1os que no fumaba, y con excepci\u00f3n de algunas noches con amigos que tuve deseos de prender un cigarrillo, no hab\u00eda sufrido de la abstinencia de ese vicio. Sin embargo, en el d\u00eda del que hablo me agarraron unas irrefrenables ganas de fumar, como si en realidad nunca hubiese dejado el pucho. Por eso corr\u00ed al quiosco de la plaza y compr\u00e9, como usualmente lo hac\u00eda a\u00f1os atr\u00e1s, un paquete de Marlboro y una caja de f\u00f3sforos. No volv\u00ed a casa. Me sent\u00e9 en un banco de la plaza, prend\u00ed el cigarrillo, y mientras me acostumbraba al sabor del humo del tabaco, me empec\u00e9 a acordar de cosas nimias y absurdas de mi vida. All\u00ed me di cuenta que la desaz\u00f3n no surge de grandes preguntas, del peso de la nada o de la ausencia de dios, de que haya existido Auschwitz, Camboya, Bosnia, Kosovo o el terrorismo de estado en la Argentina. No. Surge de cosas cotidianas y ordinarias. El sabor de una mala comida, la ausencia de un buen programa en la TV, que no arranque el auto en la ma\u00f1ana, o que la mujer de vuelta la cara cuando esperaba un fuerte y cari\u00f1oso beso. Por eso tambi\u00e9n deben darse gran parte de los suicidios; no por el agobio de falta de plata, el desamor, o la excesiva lectura de Schopenahuer, sino porque surgieron en la casa goteras en el techo, o el perro decidi\u00f3 transformarse en una mascota esquiva. Tiene raz\u00f3n Nietzsche cuando se carga a Dios en tres o cuatro p\u00e1rrafos y luego gasta hojas y hojas de un libro reflexionando sobre el tema que verdaderamente le interesa&#8230; la nutrici\u00f3n. O que la principal obra de Hegel termine tambi\u00e9n hablando de la alimentaci\u00f3n y la sexualidad. Yo tambi\u00e9n pienso que las verdades pasan por andariveles que generalmente se descartan, y en correspondencia con eso, de mi cabeza sal\u00edan recuerdos de cosas pr\u00e1cticamente insignificantes. Cuando una vez de mochilero, ya de noche, me encontraba completamente solo en una peque\u00f1a carpa instalada en medio de un campo, apenas cortado por uno que otro \u00e1rbol. Antes de que la noche instalara su dominio no se ve\u00eda nadie a la vista; s\u00f3lo, un poco lejos, el resplandor de las luces de un pueblo al que me hab\u00eda resignado no llegar ese d\u00eda. Yo era adolescente y como cualquier mortal le tem\u00eda un poco a la falta total de luz. En especial esas noches de las zonas rurales donde la oscuridad es tan cerrada que no puede distinguirse nada a un palmo de narices. Me encontraba entonces en el interior de la carpa, esperando el sue\u00f1o con la lectura de un libro, cobijado en la tenue luz de una vela resguardada en una lata. De pronto me di cuenta que la tela de la carpa se sacud\u00eda porque las sogas que la sosten\u00edan, estaqueadas al suelo, eran tironeadas por algo o alguien. El miedo a lo desconocido recorri\u00f3 mi cuerpo. El miedo a un loco, a una patota, a la cana. No sab\u00eda qu\u00e9 pod\u00eda ser. Aunque era y soy muy esc\u00e9ptico, me ve\u00eda tentado a creer en monstruos, fantasmas, animales mitol\u00f3gicos. Instintivamente agarr\u00e9 el \u00fanico cuchillo que ten\u00eda en la mochila, y grit\u00e9: \u00ab\u00a1\u00bfQui\u00e9n anda all\u00ed?!&#8230; \u00ab\u00a1\u00bfQui\u00e9n es?!&#8230; \u00a1\u00bfQui\u00e9n?!&#8230;.\u00bb. Nada o nadie contest\u00f3. As\u00ed pasaron\u00a0 segundos o minutos eternos, hasta que me anim\u00e9 a subir el cierre de la entrada de la carpa y salir afuera. Cuando lo hice, me top\u00e9 con&#8230; una vaca. \u00a1Una maldita vaca! Es m\u00e1s. No era una, eran varias, que hab\u00edan salido de no s\u00e9 donde, y que se encontraban pastando. \u00a1Pastaban de noche! Con sus patas rozaban las sogas de la carpa y as\u00ed la sacud\u00edan. Eso era todo. Me acord\u00e9 de otras cosas ese d\u00eda, mientras los cigarrillos se consum\u00edan. Esa otra vez que hab\u00eda levantado una puta con el auto, luego de que aceptara chuparme la pija por unos pocos mangos. La prostituta hab\u00eda dudado. Primero incluso dijo que no, que ella no chupaba pijas, que s\u00f3lo se dejaba coger. Pero como yo amagu\u00e9 a irme, diciendo que s\u00f3lo quer\u00eda una chupada para relajarme del d\u00eda de mierda en el trabajo; que para hacer el amor ten\u00eda a mi mujer, y que le ofrec\u00eda el doble de lo que ella cobraba por encamarse si aceptaba; se ve que necesitaba la guita y acept\u00f3. Fue un error. Me estacion\u00e9 con el auto en una calle de tierra oscura y alejada de la zona urbana; tir\u00e9 el asiento para atr\u00e1s; me baj\u00e9 el pantal\u00f3n y el calzoncillo a la altura de las rodillas, y\u00a0 luego de manosearla un poco para calentarme, me acomod\u00e9 para que me chupara. Ella empez\u00f3 su trabajo y a medida que lo iba haciendo me di cuenta que le agarraban como arcadas, que lo hac\u00eda con total desagrado. Pero trat\u00e9 de no preocuparme por eso. Eyacular\u00eda enseguida y as\u00ed ella quedar\u00eda librada de un trabajo que evidentemente no le era habitual. Pero pas\u00f3 lo peor. De pronto se sacudi\u00f3 con una arcada y me vomit\u00f3 encima. Me cubri\u00f3 del peor v\u00f3mito que he visto y olido en mi vida. Fue un desastre. Un laburo b\u00e1rbaro limpiar todo, y ni hablar justificarme ante mi mujer inventando un\u00a0 autov\u00f3mito que \u00abpor incre\u00edble que parezca\u00bb no dio ni tiempo a echar la cabeza a un costado. Siguieron otros peque\u00f1os recuerdos. Esa vez de chico, trepado a un \u00e1rbol alto, un eucalipto de m\u00e1s de 10 metros, y al mirar hacia abajo me di cuenta que esa altura que separaba el piso de mi cuerpo ten\u00eda una cierta sugesti\u00f3n. Percib\u00ed que no era v\u00e9rtigo, sino algo m\u00e1s profundo. El miedo a que tranquilamente pod\u00eda tirarme porque la altura, el vac\u00edo, me tentaban. Record\u00e9 otra cosa, una idea que tuve al ver la pel\u00edcula Interiores de Woody Allen. El nudo del film pasaba por la conmoci\u00f3n planteada en una familia porque el padre decid\u00eda separarse de una mujer a la que obviamente ya no amaba -que adem\u00e1s ten\u00eda algunos rasgos enfermizos, neur\u00f3ticos-. La decisi\u00f3n se daba en un marco en que las hijas ya eran adultas. Hab\u00eda otros contenidos, la relaci\u00f3n distinta que hab\u00eda entre cada uno de los padres y las hijas, que a la vez generaron rencores conscientes e inconscientes entre ellas. Tambi\u00e9n estaba la b\u00fasqueda personal de cada una y la relaci\u00f3n con sus maridos o parejas. Una historia bastante bergmaniana. No s\u00e9 si fue la intenci\u00f3n del autor, pero en un momento la opini\u00f3n que cada uno de los protagonistas de la pel\u00edcula ten\u00eda sobre los otros era &#8216;razonable&#8217;. Distintas y hasta opuestas, pero &#8216;razonables&#8217;. Uno pod\u00eda comprender cada una de las posturas y entenderlas, justificarlas. Sin embargo no conciliaban, y la historia termin\u00f3 en forma dram\u00e1tica. Pens\u00e9 que la vida en gran medida repet\u00eda continuamente, en la relaci\u00f3n de cada uno con las personas que lo rodean, el mismo gran problema. Que todo se reduce a una cuesti\u00f3n de opini\u00f3n. O del cristal con que se mira, como dicen los viejos. En \u00faltima instancia los hombres son verdaderamente hombres cuando act\u00faan en correspondencia con lo que sienten y piensan, no por sentimientos o pensamientos universales. De all\u00ed que tantas veces las personas concilian s\u00f3lo por azar o por un malentendido, como sentenci\u00f3 Sartre. Y ahora pensaba tambi\u00e9n: \u00bfCu\u00e1ntas veces uno mismo se encuentra en su propia cabeza con pensamientos que no concilian, y de los que no se puede discernir cu\u00e1l es m\u00e1s razonable que otro? La desaz\u00f3n que atravesaba en ese momento era un ejemplo de eso: dudaba del sentido de la vida, lo que se contrapon\u00eda a mi usual optimismo y la conformidad con los afectos que me rodeaban, los placeres de la lectura, la escritura, la m\u00fasica, una buena pel\u00edcula, las cosas conquistadas con esfuerzo y conscientemente. Me dije que en \u00faltima instancia el choque de pensamientos irreconciliables causaban temor, miedo. Descubr\u00ed que casualmente los\u00a0 recuerdos rememorados, imprevistos como el de la vaca, el v\u00f3mito, el eucalipto, ten\u00edan de com\u00fan denominador el miedo. Incluso en la pel\u00edcula que record\u00e9 de Woody Allen, el miedo es en \u00faltima instancia lo que le pasa a cada uno de los protagonistas. No s\u00e9 porqu\u00e9 al pensar esto me sent\u00ed mejor y decid\u00ed levantarme del banco de la plaza para regresar a casa. Ya refugiado entre las paredes que conoc\u00eda y rodeado de los rostros de las personas que amaba, se me ocurri\u00f3 una conclusi\u00f3n a toda esa historia del d\u00eda. Que el miedo nos despoja de toda seguridad, pero que uno debe sobreponerse al miedo. Que quiz\u00e1s esa es la caracter\u00edstica m\u00e1s importante de lo humano, el sentido m\u00e1s profundo que le encuentro a la vida.<\/p>\n<p>MON\u00d3LOGO DE UN CIEGO<\/p>\n<p>Necesitaba que me leyeran. Y si la ceguera no me negara la capacidad de lectura, pr\u00e1cticamente hubiera desechado la compa\u00f1\u00eda de otra gente. La memoria, por suerte, aumentaba a la par de la vejez. Las p\u00e1ginas de Kipling, Eca de Queiroz,\u00a0 Conrad, Cervantes, Lugones y otros tantos escritores segu\u00edan all\u00ed a la mano, como otro bast\u00f3n. Pero no pod\u00eda dejar de ignorar la literatura que en los a\u00f1os en que caminaba solo me fue desconocida. Por eso aceptaba a las mujeres que buscaban mi compa\u00f1\u00eda para leerme. Tambi\u00e9n, porque no hubiera podido atender la trama de una novela o la entonaci\u00f3n de unos versos si la voz fuera la de un hombre. Ya bastante estar viejo y ciego, como para rebajarme a depender de un var\u00f3n. El problema era que no s\u00f3lo me le\u00edan, sino que en las pausas se ve\u00edan obligadas a hablarme de lo que pasaba afuera. Yo me enteraba de la realidad por los dichos de esas mujeres, y eso me acarre\u00f3 m\u00e1s de un problema. Con los a\u00f1os tuve que arrepentirme de haber juzgado como caballeros a personas que resultaron despreciables. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda saber que la misma mujer que me le\u00eda a Joyce, estuviera tan equivocada sobre lo que pasaba dentro y fuera del pa\u00eds? Por eso, en estos \u00faltimos\u00a0 a\u00f1os, acept\u00e9 todas las conferencias que me ofrec\u00edan, los di\u00e1logos con el p\u00fablico. No por la compa\u00f1\u00eda, que no me agradaba, sino para no estar tan alejado de lo que sucede m\u00e1s all\u00e1 del fluir de mis pensamientos. Siempre pens\u00e9 que todo tiene dos caras, y que una quiz\u00e1s no debe confesarse. S\u00e9 que algunos me juzgar\u00e1n de una manera y otros de otra. Pero debo decir que por ignorancia nadie puede ser juzgado de un error. \u00bfQui\u00e9n adem\u00e1s podr\u00e1 descubrir al Borges real tras la brumosa niebla que -como mi ceguera- dejan los bi\u00f3grafos, las notas period\u00edsticas, mi obra?\u00a0 Todos tendr\u00e1n raz\u00f3n, y yo mismo morir\u00e9 sin conocer al Borges que reproduc\u00edan los espejos.<\/p>\n<p>T\u00c1CTICAS PARA SER OTRO<\/p>\n<p>Anhelaba ser otro. Lograr acercarme un poco m\u00e1s a las personas, pero en especial a esa compa\u00f1era de trabajo de la que estaba enamorado. Pero equivoqu\u00e9 los rumbos. Pens\u00e9, en principio, que bastaba con cambiar la apariencia f\u00edsica. Pas\u00e9 del pelo corto al largo. Abandon\u00e9 los trajes, los colores grises, y us\u00e9 ropa m\u00e1s informal, con colores vivos. Me dej\u00e9 la barba y opt\u00e9 por las zapatillas en lugar de los habituales zapatos de cuero. Los resultados de estos cambios no fueron los que esperaba. Me di cuenta que s\u00f3lo hab\u00eda acentuado mi distancia con las personas. La compa\u00f1era de trabajo de la que estaba enamorado, segu\u00eda, como siempre, mostr\u00e1ndose esquiva. No aceptaba conversaciones informales, y la \u00fanica vez que me anim\u00e9 a invitarla a tomar un caf\u00e9, rechaz\u00f3 el ofrecimiento con un marcado desd\u00e9n. Los cambios f\u00edsicos acentuaron su desinter\u00e9s. Una sola vez se detuvo unos segundos ante mi escritorio y me dijo: \u00abest\u00e1s loco\u00bb, sugiriendo, sin dudas, que mi transformaci\u00f3n no le agradaba. En otra oportunidad le dijo con sorna a otro compa\u00f1ero: \u00abNo le saquen la tijera del escritorio, a lo mejor la usa para algo provechoso\u00bb, aludiendo, inequ\u00edvocamente, al crecimiento de mi cabellera. Otra vez nos cruzamos frente al ventanal de la oficina, y dijo, mirando hacia afuera: \u00abQu\u00e9 espl\u00e9ndidos esos colores azules y grises del cielo\u00bb, se\u00f1alando indirectamente que rechazaba las camisas lilas y rojas que hab\u00eda empezado a usar. Yo anhelaba ser otro por ella, pero me convenc\u00ed que los cambios en mi apariencia no eran el camino. Decid\u00ed entonces vestirme como la hac\u00eda antes, y rebajar el corte de mi pelo. Pero ella segu\u00eda sin brindarme una mayor atenci\u00f3n. Deb\u00eda intentar otros cambios. Encontrar ese &#8216;otro&#8217; que a ella le agradara. Intent\u00e9 tener una pose m\u00e1s intelectual. Me dediqu\u00e9 con mayor afici\u00f3n a la lectura. Aparec\u00eda en el trabajo con varios libros bajo el brazo, y los colocaba intencionadamente a la vista de todos arriba de mi escritorio. Aprovechaba cualquier intercambio de palabras con ella para meter un bocadillo que la ilustrara sobre mis nuevos conocimientos. Cuando nos salud\u00e1bamos al empezar la jornada, yo describ\u00eda con algunos versos de conocidos poetas c\u00f3mo se hab\u00eda presentado el d\u00eda. Ante un d\u00eda luminoso\u00a0 dec\u00eda, por ejemplo: \u00abHoy el d\u00eda tiene un resplandor de cobre, como escribi\u00f3 Borges\u00bb. Si llov\u00eda, recordaba unos versos de un poema de Tu\u00f1\u00f3n: \u00abLlueve con furia, y uno piensa en los maremotos que se han tragado tantas espl\u00e9ndidas islas de extra\u00f1os nombres\u00bb. Si la ciudad estaba cubierta por una espesa niebla, yo recordaba los versos de T. S. Eliot: \u00abLa niebla amarilla que se restriega el lomo en los cristales de las ventanas\u00bb. Estas acotaciones de sabidur\u00eda, no impidieron que tanto ella como el resto de los compa\u00f1eros de trabajo me siguieran dejando fuera de las charlas informales en la oficina. No obstante, no cejaba en mi empe\u00f1o, y me met\u00eda medio de prepo en las conversaciones. En correspondencia con mi intenci\u00f3n de mostrarme intelectual, parafraseaba a algunos escritores para opinar sobre pol\u00edtica, medio ambiente, deportes o lo que sea. Debo reconocer que quedaba casi siempre descolocado. Que en una conversaci\u00f3n informal sobre el descreimiento en la clase pol\u00edtica, yo citara a un soci\u00f3logo argentino diciendo que \u00abla suerte de la democracia parece depender de los manejos interburocr\u00e1ticos gestados en la antesala del poder pol\u00edtico\u00bb o que en una simple pol\u00e9mica por un partido de f\u00fatbol, yo afirmara que \u00abno es extra\u00f1o que los partidos desaten discusiones, porque hoy por hoy el f\u00fatbol le alcanza y sobra al gobierno como v\u00e1lvula de escape para los impulsos reprimidos de la gente\u00bb,\u00a0 provocaba gestos vulgares sobre lo que supon\u00edan eran s\u00edntomas claros de insan\u00eda. Desgraciadamente, ella no reaccion\u00f3 favorablemente a este sesgo intelectual que hab\u00eda asumido. Incluso una tarde, agarr\u00f3 uno de los libros de mi escritorio, se acerc\u00f3 a la ventana y aplast\u00f3 literariamente a una mosca. Luego, como si nada, volvi\u00f3 a dejar el libro sobre el escritorio, sin limpiarlo de la mosca desfigurada sobre la tapa, y mirando con sorna me dijo &#8216;gracias&#8217;. Me di cuenta que la pose intelectual tampoco era el camino. Esa noche, en casa, pr\u00e1cticamente no dorm\u00ed pensando qu\u00e9 opciones me quedaban, cu\u00e1l pod\u00eda ser el &#8216;otro&#8217; que a ella le agradara. Me decid\u00ed por el travestismo. Me compr\u00e9 ropa de mujer, e incluso algunos cosm\u00e9ticos que dieran a mi cara una apariencia femenina. Cuando entr\u00e9 a la oficina con esa transformaci\u00f3n provoqu\u00e9 risas y alguna que otra visible indignaci\u00f3n por parte del personal. Monopolic\u00e9 por d\u00edas los comentarios de compa\u00f1eros y jefes. Pero not\u00e9 en ella un cambio favorable. De a ratos me miraba y sonre\u00eda. Y una vez, al encontr\u00e1rmela en el ascensor, me mir\u00f3 a los ojos y dijo: \u00abes usted muy valiente\u00bb.\u00a0 Esa frase me hizo dudar si el camino elegido era totalmente correcto. Quiz\u00e1s no era que hab\u00eda dado en el clavo, sino que, como ella no ten\u00eda prejuicios, s\u00f3lo trat\u00f3 de animarme ante la valent\u00eda de asumir una condici\u00f3n sexual que hab\u00eda reprimido por el miedo de ser discriminado. Sent\u00ed terror de haberme equivocado en forma monumental, cerrando cualquier otra posibilidad de que me viera como un hombre, y es m\u00e1s, un hombre enamorado. Comprend\u00ed que el paso previo y necesario para ser el &#8216;otro&#8217; que ella esperara, era ser franco; esperarla a la salida de la oficina y que me escuchara. Actu\u00e9 de esa manera. La esper\u00e9 en la vereda, la aferr\u00e9 del brazo y le dije que era imperativo que le hablara. La brusquedad no impidi\u00f3 que ella aceptara, as\u00ed que nos cruzamos a una plaza cercana y nos sentamos en un banco. Le dije sin pre\u00e1mbulos: estoy enamorado de usted. Ella se ri\u00f3 y me pregunt\u00f3: porqu\u00e9 esa ropa. Comprend\u00ed que el amor hace pat\u00e9tico al hombre. Le dije que buscaba ser el &#8216;otro&#8217; que le despertara sentimientos que se correspondieran a mi amor. Y que as\u00ed fui cayendo en el rid\u00edculo. No hay &#8216;otro&#8217;, ahora me doy cuenta, le dije. Soy el mismo que le ha sido indiferente, pero que la ama. Ella sonri\u00f3, y dijo con una sonrisa que \u00abquiz\u00e1s podemos llegar a congeniar\u00bb, frase que se encontraba a medio camino de mis expectativas y del fracaso. Me aferr\u00f3 la mano, y me dijo que no volviera m\u00e1s a la oficina con cosas raras, y mucho menos vestido con ropa de mujer. Yo asent\u00ed y ella agreg\u00f3: \u00abesa ropa de mujer, d\u00e9jela para usarla en alguna ocasi\u00f3n m\u00e1s privada; \u00fasela s\u00f3lo para m\u00ed\u00bb. Y al verla con una sonrisa m\u00e1s marcada, descubr\u00ed su amor, y que quiz\u00e1s no estuve tan equivocado en marchar por los caminos intrincados de mis transformaciones para arribar a un s\u00ed.<\/p>\n<p>LA CRUCIFIXI\u00d2N DE NIETZSCHE<\/p>\n<p>-\u00a1Por favor! \u00a1Est\u00e1n crucificando a Nietzsche!- grit\u00e9.<\/p>\n<p>&#8211; No me vengas con eso &#8211; respondi\u00f3 mi amigo Federico, con quien compart\u00eda una pensi\u00f3n muy cerca del centro de Buenos Aires -. Yo s\u00f3lo tengo o\u00eddos para Hegel, para Kant, y te dir\u00eda que hasta para Marx, y adem\u00e1s me agarr\u00e1s en un momento de descanso, saboreando un caf\u00e9 y leyendo unos cuentos de Asimov. As\u00ed que no me jodas; menos con Nietzsche.<\/p>\n<p>\u00c9l no entend\u00eda que no me refer\u00eda al pensamiento de Nietzsche, con el que ten\u00edamos alguna que otra discusi\u00f3n, ya que para m\u00ed el alem\u00e1n no se opon\u00eda a los pensadores de la Ilustraci\u00f3n -y Marx coincid\u00edamos era la Ilustraci\u00f3n, corregida materialmente-, sino que se trataba de una l\u00ednea filos\u00f3fica en esa l\u00ednea, pero radicalizada, nihilista. Me refer\u00eda al Nietzche real, el de unos 40 a\u00f1os, con un gran mostacho que pr\u00e1cticamente le ocultaba la boca, frente ancha, y el pelo corto pero abundante, peinado como con un jopo de izquierda a derecha, que desde la ventana ve\u00eda estaban crucificando en una de las plazoletas de la 9 de Julio.<\/p>\n<p>-\u00a1Te digo que crucifican a Nietzsche en serio!- volv\u00ed a gritar, se\u00f1alando con mi mano por fuera de la ventana.<\/p>\n<p>Federico apoy\u00f3 el libro en el piso, y sin levantarse del sill\u00f3n, me respondi\u00f3: \u00abDejate de joder, no me pienso levantar, \u00a1\u00bfc\u00f3mo van a estar crucificando a Nietzsche?! \u00a1\u00bfEst\u00e1s en pedo?!\u00bb.<\/p>\n<p>-No, no estoy en pedo, boludo &#8211; respond\u00ed-. Ven\u00ed, asomate y decime si no es Nietzche al que est\u00e1n crucificando.<\/p>\n<p>Federico, con desgano, se acerc\u00f3 a la ventana y se qued\u00f3 unos segundos congelado, sin poder creer lo que estaba\u00a0 pasando.<\/p>\n<p>-Es imposible- dijo casi en un murmullo. Y agreg\u00f3: \u00abParece Nietzsche, pero no puede ser Nietzsche. Aunque est\u00e1n crucificando a alguien que parece Nietzsche. \u00a1Y C\u00f3mo puede ser que est\u00e9n crucificando a alguien en plena Buenos Aires!\u00bb.<\/p>\n<p>-No tengo idea, pero aunque Nietzsche haya muerto hace como 99 a\u00f1os, te dir\u00eda que estoy seguro que se trata de Nietzsche. No puede haber alguien tan igual.<\/p>\n<p>Y agregu\u00e9: \u00abBajemos a ver\u00bb.<\/p>\n<p>Federico dud\u00f3 unos segundos. Trat\u00f3 de encontrar alguna explicaci\u00f3n l\u00f3gica: \u00abDebe ser una teatralizaci\u00f3n del v\u00eda crucis o algo as\u00ed, y en lugar de alguien parecido al estereotipo de Cristo, pusieron a otro parecido a Nietzsche&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Yo volv\u00ed a insistir con mi teor\u00eda: \u00abPero no ves que ni siquiera est\u00e1 desnudo o con un taparrabo. Est\u00e1 con un traje similar a los que se usaban a fines del siglo XIX. Y si es una teatralizaci\u00f3n, es muy buena, porque de ac\u00e1 se puede ver la sangre goteando de las manos y los pies perforados por clavos\u00bb.<\/p>\n<p>Sin argumentos que oponer, y tambi\u00e9n por curiosidad, Federico acord\u00f3 que baj\u00e1ramos a ver.<\/p>\n<p>Corrimos hasta la plazoleta, y al llegar hab\u00eda unas diez personas alrededor de la cruz. Verdaderamente la persona clavada parec\u00eda Nietzsche, y no hab\u00eda nada de teatro. Aunque no gritaba ni se quejaba, pod\u00eda verse en su cara el dolor. Las diez personas que estaban alrededor eran las responsables de haberlo clavado a una cruz, porque ten\u00edan martillos, maderos, clavos, una escalera, y manchas de sangre en sus manos y ropas que seguramente brotaron de las heridas causadas en el cuerpo del crucificado.<\/p>\n<p>-\u00a1Viste que era Nietzsche! &#8211; le dije a mi amigo.<\/p>\n<p>Las personas que estaban alrededor asintieron. Uno me respondi\u00f3: \u00abClaro que es Nietzsche\u00bb.<\/p>\n<p>Mi amigo se vio obligado a replicar: \u00abPero, \u00a1\u00bfc\u00f3mo va a ser Nietzsche?! Nietzche muri\u00f3 hace una pila de d\u00e9cadas, casi un siglo\u00bb.<\/p>\n<p>-No sea iluso &#8211; le respondi\u00f3 uno de los responsables del crimen-. No se da cuenta que es Nietzsche. Usted no ley\u00f3 acaso su teor\u00eda del eterno retorno. El alem\u00e1n ten\u00eda raz\u00f3n, a Nietzsche lo encontramos ac\u00e1 en Buenos Aires, vivito y coleando, y por eso lo tuvimos que crucificar. Nos pareci\u00f3 que era la mejor muerte que le pod\u00edamos dar, porque a pesar de su Anticristo, \u00e9l admiraba a Jes\u00fas, s\u00f3lo odiaba la religi\u00f3n que se cre\u00f3 en su nombre.<\/p>\n<p>-No me venga con teor\u00eda &#8211; exclam\u00f3 Federico -. Conozco bastante del pensamiento de Nietzsche, pero a m\u00ed no me va a hacer creer que Nietzsche revivi\u00f3 ac\u00e1 en Buenos Aires, y adem\u00e1s, aunque \u00e9ste sea un loco que se cree Nietzsche, c\u00f3mo van a cometer un crimen, c\u00f3mo van a crucificar a alguien.<\/p>\n<p>-Preg\u00fantenle si tienen dudas, todav\u00eda est\u00e1 vivo, se van a dar cuenta que no mentimos. \u00c9l es Nietzsche, y no hay que correr el riesgo que se repita otra vez la historia, que dentro de treinta o cuarenta a\u00f1os tengamos ac\u00e1 en el pa\u00eds un r\u00e9gimen como el nazi, cuyos fundamentos no hubieran sido posibles sin Nietzsche, porque hoy no fuimos capaces de actuar&#8230; Usted lo ve en la cruz, este Nietzsche revivido andar\u00e1 por los cuarenta a\u00f1os, y a sus cuarenta a\u00f1os todav\u00eda no hab\u00eda terminado de escribir As\u00ed hablaba Zaratustra; si ahora muere hay una esperanza de que todo no se vuelva a repetir&#8230;<\/p>\n<p>Yo intervine: \u00abUstedes est\u00e1n locos. Mi amigo tiene raz\u00f3n. C\u00f3mo van a crucificar a alguien. Aunque sea Nietzsche, y m\u00e1s por ser Nietzsche, c\u00f3mo lo van a crucificar&#8230;<\/p>\n<p>Mientras Federico se acerc\u00f3 a la cruz, y mirando a la cara al desgraciado que agonizaba, le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfUsted es Nietzsche?\u00bb.<\/p>\n<p>El tipo, que en verdad era igualito a Nietzsche, asinti\u00f3, y con esfuerzo dijo: \u00abSoy Nietzsche\u00bb. Habl\u00f3 en castellano, pero con indudable acento alem\u00e1n.<\/p>\n<p>-Vieron que era Nietzsche &#8211; nos volvi\u00f3 a decir la persona que hab\u00eda justificado ese acto infame que estaban cometiendo.<\/p>\n<p>-Que \u00e9l diga que es Nietzsche, no quiere decir que lo sea &#8211; respondi\u00f3 Federico. Insisto que ese tipo no puede ser Nietzsche y que ustedes est\u00e1n locos.<\/p>\n<p>-\u00a1Por favor, b\u00e1jenlo de la cruz! &#8211; grit\u00e9 &#8211; . Traten de remediar esta barbaridad.<\/p>\n<p>Las diez personas responsables del crimen empezaron a rodearnos, y a levantar la voz.<\/p>\n<p>-Si siguen jodiendo les va a pasar lo mismo- dijo uno.<\/p>\n<p>-Ustedes lo deben haber estado apa\u00f1ando todos estos a\u00f1os- dijo otro.<\/p>\n<p>-No ven que es justo lo que estamos haciendo, los locos son ustedes -grit\u00f3 otro m\u00e1s.<\/p>\n<p>Federico empuj\u00f3 a uno que lo increpaba, gritando: \u00ab\u00a1Est\u00e1n locos!, c\u00f3mo van a sacrificar a una persona. Estamos en un pa\u00eds democr\u00e1tico, no en Ir\u00e1n&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>-Los vamos a denunciar ya mismo &#8211; grit\u00e9.<\/p>\n<p>Uno de los tipos que nos acosaba hizo se\u00f1as al resto para que nos agarraran y grit\u00f3: \u00abUstedes no van a denunciar a nadie\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, en pocos minutos, apoyaron nuestras espaldas a los maderos de dos cruces, nos sujetaron fuertemente de manos y piernas, y empezaron a clavar.<\/p>\n<p>El dolor de los clavos perforando m\u00fasculos y nervios\u00a0 fue insoportable, y m\u00e1s todav\u00eda cuando sentimos que la carne se desgarraba por el peso del cuerpo cuando elevaron las cruces y las clavaron a la tierra, a los costados de la cruz donde agonizaba el que se parec\u00eda a Nietzche.<\/p>\n<p>La similitud con la crucifixi\u00f3n de Cristo y los dos ladrones era indudable.<\/p>\n<p>Todo era una pesadilla fant\u00e1stica, pero desgraciadamente real, aunque tampoco entend\u00edamos c\u00f3mo no se acercaban otras personas o la polic\u00eda para liberarnos de esta locura. Buenos Aires a veces es as\u00ed, y m\u00e1s en estos tiempos en que a nadie le importa lo que le pasa al otro.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de sangre, no s\u00e9 por qu\u00e9 raz\u00f3n, fue aminorando el dolor, aunque de a poco me sent\u00eda desfallecer.<\/p>\n<p>Federico me grit\u00f3: \u00ab\u00a1No te preocup\u00e9s, alguien nos va a salvar en cualquier momento. Esto no puede estar pasando!\u00bb.<\/p>\n<p>-Yo les empec\u00e9 a gritar a los verdugos: \u00abHijos de puta!! B\u00e1jennos de ac\u00e1, hijos de puta&#8230;!<\/p>\n<p>De pronto el que se parec\u00eda a Nietzche, me mir\u00f3 de costado, y dijo: \u00abNo hay remedio, lamentablemente no hay remedio\u00bb.<\/p>\n<p>-C\u00f3mo que no hay remedio? &#8211; le respond\u00ed. Esto es una locura, alguien nos tiene que sacar de manos de este grupo de locos&#8230;<\/p>\n<p>Y le pregunt\u00e9: \u00abPorqu\u00e9 lo crucificaron, qu\u00e9 les hizo\u00bb.<\/p>\n<p>El tipo respondi\u00f3: \u00abEllos tienen raz\u00f3n, yo soy Nietzsche\u00bb.<\/p>\n<p>-Pero c\u00f3mo va a ser Nietzsche- le dije. Al verlo yo mismo me confundo, es igualito, pero es imposible que usted sea Nietzsche.<\/p>\n<p>Federico acot\u00f3: \u00abSi usted es Nietzsche yo soy Mahoma. \u00a1Est\u00e1n todos locos! Usted y todos esos hijos de puta que nos crucificaron\u00bb.<\/p>\n<p>El que se dec\u00eda Nietzche habl\u00f3: \u00abYo s\u00e9 que esto es muy extra\u00f1o. Yo mismo cuando escrib\u00eda sobre el eterno retorno no pens\u00e9 en esto, en esta burla del destino. Yo me refer\u00eda a otra cosa. Sab\u00eda que la idea era una carga muy pesada, porque le mostraba a los hombres que descansaba sobre sus actos una responsabilidad insospechada: un error que retorna no es lo mismo que un error que no tiene atributo de eternidad. Exaltaba al hombre, fortalecido de sacarse el peso de la dicotom\u00eda de la vida y la muerte. Yo pretend\u00eda la destrucci\u00f3n del tiempo, no su repetici\u00f3n. Pero, bueno, en algunas cosas estaba equivocado, y termin\u00e9 apareciendo en este pa\u00eds en cierta medida acostumbrado a repetir todo lo que le ocurre&#8230;<\/p>\n<p>Y agreg\u00f3: \u00abQuiz\u00e1s al morir le estoy haciendo un gran favor a este pa\u00eds&#8230; quiz\u00e1s&#8230; \u00ab. Luego call\u00f3; entr\u00f3 en la inconsciencia que antecede la muerte.<\/p>\n<p>M\u00c9TODO MORELLO PARA NO SEPARARSE<\/p>\n<p>Nos amaremos en silencio. Comeremos en silencio. Nos vestiremos en silencio. Nos llamaremos por tel\u00e9fono s\u00f3lo para escuchar nuestra respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hab\u00edamos acordado. No hablar.<\/p>\n<p>Era est\u00fapido. Muy est\u00fapido. Pero nuestra relaci\u00f3n se hab\u00eda ido deteriorando y como \u00faltima alternativa antes de separarnos ella propuso que sigamos juntos conviviendo tres meses en absoluto silencio.<\/p>\n<p>Lo de darnos una chance no me parec\u00eda mal, pero lo del silencio me parec\u00eda un delirio.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfPor qu\u00e9?\u201d, le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>Y all\u00ed me enter\u00e9 que \u00faltimamente ven\u00eda leyendo unos libros de alguien parecido a un psic\u00f3logo, un tal Parlo Morello. Libros de autoayuda, de acuerdo a la clasificaci\u00f3n de las editoriales. En verdad ven\u00edamos tan mal que yo ya ni sab\u00eda qu\u00e9 carajo le\u00eda.<\/p>\n<p>Morello, aparentemente, hab\u00eda construido toda una teor\u00eda del silencio, algo as\u00ed como que la sociedad moderna le ha dado demasiada importancia a la palabra porque en realidad hay muy poco qu\u00e9 decir. El hombre vive tan enajenado por cosas materiales que la palabra pas\u00f3 a ser algo as\u00ed como el tul que esconde la realidad. El placebo. Hablar y hablar como para aparentar que uno est\u00e1 bien, pero en realidad, hablar y hablar porque no hay nada importante por decir y compartir. De all\u00ed el silencio. Usarlo para todo. Para mejorar el trabajo, para descubrir lo que uno quiere, para saber lo que se siente y\u2026 para mejorar la pareja.<\/p>\n<p>Se han escrito tantas boludeces, desde los Evangelios por lo menos, que atender una m\u00e1s me daba lo mismo.<\/p>\n<p>Si ella pensaba que era un camino aconsejable, lo tomar\u00eda. Despu\u00e9s de todo no ten\u00eda claro si quer\u00eda separarme o no. A lo mejor Morello y mi mujer ten\u00edan raz\u00f3n y el silencio ayudar\u00eda a redescubrir esas cosas por las que en un momento nos enamoramos.<\/p>\n<p>Los primeros d\u00edas la cosa no estuvo mal. Despu\u00e9s de todo yo era, de los dos, el m\u00e1s hosco e introvertido. No hablaba tanto, a diferencia de lo que pensaba Morello. Mi mujer era la que le daba mucho a la parla y reconozco que terminaba cansando. Tanto bla bla bla muchas veces me perd\u00eda y terminaba en realidad haciendo que la escuchaba pero en la cabeza los pensamientos divagaban por otros andariveles.<\/p>\n<p>Poder andar por la casa haciendo lo que se me cantara sin escuchar a mi mujer al principio no me desagrad\u00f3. Hacer el amor en silencio, tampoco. Era como que coger se convert\u00eda en un hecho casi mec\u00e1nico y menos trabajoso. Nada del parloteo previo, las gansadas del te quiero y el cuchi cuchi. Al palo y a la bolsa. Los hombres, en general, no tenemos tantas vueltas con el amor. Por todo esto el silencio, por un tiempo, no result\u00f3 inc\u00f3modo. Pero el silencio, tarde o temprano, puede aturdir m\u00e1s que las palabras. Es como esa tortura china medieval de la gota cayendo en forma constante sobre la cabeza de un condenado. Parece una tortura menor, pero termina siendo de las peores que alguien puede soportar. Ese silencio continuo en la casa, entre nosotros, cada vez m\u00e1s se me hac\u00eda insoportable.<\/p>\n<p>-Paremos un poco con esto del silencio- le dije un buen d\u00eda, cansado del m\u00e9todo Morello. Las cosas mejoraron un poco, pero si seguimos con esto del silencio me voy a volver loco.<\/p>\n<p>-Mir\u00e1- me contest\u00f3. Morello escribi\u00f3 que se necesitan seis meses de silencio para empezar a hablar nuevamente y retornar de a poco a una relaci\u00f3n mejor. As\u00ed que todav\u00eda faltan cuatro meses.<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1s en pedo?\u00a0 Primero me dijiste tres meses y ahora sal\u00eds con seis. Cuatro meses m\u00e1s es una eternidad. Si ya el amor es algo complejo, qu\u00e9 puede saber Morello de cu\u00e1ntos meses se necesitan para que su m\u00e9todo, de por s\u00ed extra\u00f1o, de resultados. \u00bfQuer\u00e9s que compre un loro para hablar con alguien? Yo as\u00ed no puedo seguir.<\/p>\n<p>-Mir\u00e1, yo voy a respetar los seis meses. Si verdaderamente quer\u00e9s que recuperemos nuestro amor hac\u00e9 el sacrificio y aguantate cuatro meses m\u00e1s. Estoy segura que Morello tiene raz\u00f3n, y adem\u00e1s estar\u00e9 convencida de tu amor si hac\u00e9s el sacrificio de no hablarme por cuatro meses m\u00e1s.<\/p>\n<p>Como no quer\u00eda que me culpara despu\u00e9s de no haber hecho el esfuerzo por evitar el divorcio, le dije que s\u00ed, a pesar de mis reparos y que sab\u00eda iba a costar much\u00edsimo no hablarle por varios meses m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y as\u00ed sigui\u00f3 la cosa. Como dos mudos habitando en una misma casa. Me conten\u00eda y no le hablaba, pero esto cada vez me afectaba m\u00e1s y estaba en un grado de stress y nerviosismo que si me hubiera encontrado cara a cara con el tal Morello le hac\u00eda tragar sus libros y tambi\u00e9n las obras completas de Freud.<\/p>\n<p>En realidad yo ya hab\u00eda perdido la cuenta de cu\u00e1nto faltaba para terminar esa especie de \u201cvoto de silencio\u201d benedictino que me hab\u00edan impuesto.<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda, cuando regresamos a la casa del trabajo, ella me sonri\u00f3 y anunci\u00f3: \u201c\u00a1ya podemos hablar!\u201d.<\/p>\n<p>Esper\u00f3 que yo le respondiera con alegr\u00eda, que la abrazara, que le dijera que la amaba.<\/p>\n<p>-\u00a1Andate a la reputa madre que te remil pari\u00f3!- le grit\u00e9 sin pensarlo, sin contener la bronca reprimida que ven\u00eda acunando por el m\u00e9todo Morello.<\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas nos divorciamos.<\/p>\n<p>EL LOBO<\/p>\n<p>Me despierto sobresaltado a las 3 de la madrugada. Queda como \u00fanico rastro de la pesadilla la imagen de un lobo resoplando cerca de uno de mis o\u00eddos. Me asquea pensar \u2013aunque sea en un lugar alejado de la vigilia- que puedo ser alimento para el est\u00f3mago de una bestia salvaje.<\/p>\n<p>Cierro los ojos y trato de tranquilizarme. Vuelvo a dormir, esperando que esta vez abrace un sue\u00f1o agradable.<\/p>\n<p>A las 5 sin embargo me vuelvo a despertar sobresaltado. En la conciencia atrapo como \u00fanica imagen otra vez el mismo lobo de la pesadilla anterior, esta vez con sus colmillos hundidos en mi cuello.<\/p>\n<p>Tienen raz\u00f3n los que dicen que la paciencia del lobo es infinita.<\/p>\n<p>UN DIOS BONDADOSO<\/p>\n<p>Estoy acostado en mi cama, con la luz apagada, pero sin dormir. Y s\u00e9 que un ojo me mira. Porque siento una mirada fija, clavada en mi rostro. Me siento un animal indefenso, peque\u00f1o, acechado por un felino, por un animal salvaje. Pero sin miedo. No tengo miedo. Despu\u00e9s de todo, estoy en mi casa. En la casa que habito hace muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Estoy solo, es verdad. Perd\u00ed a mi mujer hace un tiempo, unos seis meses. Y no tuvimos hijos. Por eso, el hecho de estar en casa, mi lugar conocido, impide quiz\u00e1 el miedo. Y el hecho de haber perdido a mi mujer, a quien tanto amaba, y no tener hijos, refuerza la sensaci\u00f3n de no estar atemorizado. Despu\u00e9s de todo, \u00bfpor qu\u00e9 voy a tener miedo?\u00a0 \u00bfQu\u00e9 tengo para perder? \u00bfMiedo a la muerte? El dolor que arrastro por haber quedado solo, hace que no tema a la muerte. Sin miedo, pero acechado por un ojo. \u00bfDe qui\u00e9n? \u00bfPor qu\u00e9?, me empiezo a preguntar. \u00bfEl ojo es mi mujer? \u00bfSu fantasma? \u00bfNo es algo as\u00ed como mi conciencia? \u00bfLa culpa por haberla perdido?<\/p>\n<p>Su muerte fue irremediable. Una enfermedad incurable. Pero&#8230; \u00bfQuiz\u00e1 no hubiera podido hacer algo? \u00bfHaber probado con otros m\u00e9dicos, derivarla a otros centros de salud m\u00e1s tecnificados? No s\u00e9. El ojo me mira y el peso de su mirada domina el cuarto. \u00bfY si el ojo es una especie de c\u00e1mara del futuro? \u00bfUna persona que cientos de a\u00f1os adelante en el tiempo est\u00e1 sentada ante su m\u00e1quina port\u00e1til del tiempo, hurgando el pasado? Y que por azar cay\u00f3 en este cuarto y me mira. Y quiz\u00e1 se est\u00e1 preguntando \u00bfqui\u00e9n es ese tipo?, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 pensando?<\/p>\n<p>Si as\u00ed fuera, no me cuesta nada explicarle, y aunque esta especulaci\u00f3n es muy delirante, de ciencia ficci\u00f3n, me pongo a hablar, a explicar qui\u00e9n soy, por qu\u00e9 estoy solo en el cuarto&#8230;<\/p>\n<p>Al rato de hablar al ojo, a ese ojo-c\u00e1mara del futuro, quiz\u00e1, empiezan a caer gotas en mi rostro. Sin dudas, l\u00e1grimas. L\u00e1grimas del ojo-c\u00e1mara, l\u00e1grimas de ese tipo del futuro emocionado por mi soledad, por mi historia. Y en cierta medida ese llanto me consuela, me hace sonre\u00edr. Por eso exclamo: \u00ab\u00a1Gracias hombre del futuro! \u00a1Gracias por compadecerte!\u201d<\/p>\n<p>De pronto escucho una voz, una voz que no es de un tipo. Una voz que dice:<\/p>\n<p>-Soy yo boludo&#8230;<\/p>\n<p>Es mi mujer. Mi mujer visit\u00e1ndome de la muerte. \u00a1El ojo era mi mujer!<\/p>\n<p>-Y por qu\u00e9 llor\u00e1s- le pregunto.<\/p>\n<p>-Porque tus palabras confirman cu\u00e1nto me amabas.<\/p>\n<p>-S\u00ed, es verdad.\u00a0 Te amaba y ahora me siento muy solo. Y all\u00e1, \u00bfest\u00e1s bien? -le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>-Adapt\u00e1ndome -dijo dubitativa.<\/p>\n<p>-\u00bfAdapt\u00e1ndote a qu\u00e9? -pregunt\u00e9 otra vez.<\/p>\n<p>-Y&#8230; El cielo no es como una imagina. Se supone que uno va a ser feliz, va a hacer las cosas que no pudo hacer en la tierra&#8230; Es todo muy raro.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 raro?<\/p>\n<p>-No te lo puedo contar. No me dejan&#8230; como no me dejan hacer muchas cosas&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1\u00bfQu\u00e9?! \u00a1\u00bfUno no hace lo que quiere en el cielo?!<\/p>\n<p>-No&#8230; Nada que ver. Hay que cumplir con muchas cosas -dijo otra vez en forma enigm\u00e1tica.<\/p>\n<p>-\u00bfMe extra\u00f1\u00e1s? -le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>-S\u00ed y no.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo que s\u00ed y no?<\/p>\n<p>-Te extra\u00f1o a veces. Extra\u00f1o el sexo, las conversaciones, el compartir el almuerzo o la cena, los momentos juntos. Pero a veces no quisiera que termines ac\u00e1. En esos momentos no te extra\u00f1o o no quiero extra\u00f1arte.<\/p>\n<p>-Pero&#8230; \u00a1\u00bfQu\u00e9 corno es el cielo?! \u00a1\u00bfPor qu\u00e9 no me pod\u00e9s contar?!<\/p>\n<p>-Y te dije, no puedo&#8230; \u00a1Ay!&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfQu\u00e9 te pas\u00f3?!<\/p>\n<p>-Nada&#8230; Un \u00e1ngel nom\u00e1s. Uno de esos que nos controlan y que me peg\u00f3 con una regla en la mano&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfC\u00f3mo que te peg\u00f3 con una regla?!<\/p>\n<p>-S\u00ed, nos tratan como a chicos. Me permitieron hablarte, pero sin hacerla larga ni avanzar mucho en detalles, menos del cielo&#8230; \u00a1Ay!<\/p>\n<p>-Ahora&#8230; \u00a1\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?!<\/p>\n<p>-Me volvi\u00f3 a pegar&#8230; Quiere que la corte&#8230;<\/p>\n<p>-Pero&#8230; \u00a1\u00bfQui\u00e9n carajo se cree que es, guardi\u00e1n hijo de puta&#8230;?!<\/p>\n<p>-A qui\u00e9n le dice hijo de puta&#8230;<\/p>\n<p>-\u00bfQui\u00e9n habla?<\/p>\n<p>-Yo, el guardi\u00e1n hijo de puta -dijo con iron\u00eda-. Soy un \u00e1ngel, as\u00ed que m\u00e1s respeto. Sino, le digo al trompa y te qued\u00e1s fulminado en la cama&#8230;<\/p>\n<p>-Pero&#8230; \u00a1Dej\u00e1 a mi mujer tranquila! \u00a1Vos y el trompa se van a la reconcha de su hermana!&#8230; \u00a1\u00bfQui\u00e9nes se creen que son?!<\/p>\n<p>-Mir\u00e1, humano insignificante -dijo en forma despreciativa-. No te hag\u00e1s el machito que te hago fulminar.<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfQu\u00e9 vas a fulminar vos?!<\/p>\n<p>-Yo no, pero el trompa s\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfQui\u00e9n es el trompa?<\/p>\n<p>-Imaginate, viejo, imaginate&#8230;<\/p>\n<p>-Para ir a ese cielo de mierda que mortifica como a un chico a mi mujer, me importa un carajo dios. Te repito, vos y tu trompa me chupan un huevo. Y animate a fulminarme que cuando llegue all\u00e1 te cago a trompadas&#8230;<\/p>\n<p>-Calmate, amor, calmate -intervino mi mujer-&#8230; \u00a1Ay!&#8230;<\/p>\n<p>-\u00bfOtra vez te peg\u00f3? -le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>-S\u00ed, otra vez.<\/p>\n<p>-\u00a1No le pegu\u00e9s m\u00e1s!<\/p>\n<p>-Me ten\u00e9s podrido, humano insignificante. Esper\u00e1, que llamo al trompa&#8230; \u00a1Ya vas a ver!&#8230; -dijo amenazando.<\/p>\n<p>-Mi amor, \u00bfest\u00e1s ah\u00ed?<\/p>\n<p>-S\u00ed. Pero tengo miedo por vos. No tendr\u00edas que haber hablado as\u00ed. \u00bfMir\u00e1 si viene dios ahora y te mata?<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 venga ese desgraciado! \u00a1\u00bfC\u00f3mo te van a tratar as\u00ed?!<\/p>\n<p>-\u00bfMe escucha? -dijo otra voz.<\/p>\n<p>-\u00bfUsted es dios?<\/p>\n<p>-S\u00ed. \u00a1Qu\u00e9 ganas de joder! Con todo lo que tengo que hacer, me vienen a molestar por una boludez.<\/p>\n<p>-Mire, si usted es dios, y supuestamente dios es bueno y bondadoso&#8230; \u00a1\u00bfC\u00f3mo le van a pegar con una regla a mi mujer?!&#8230; Sin hablar de que el cielo, seg\u00fan sugiere mi mujer, es una porquer\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1Humano ignorante! \u00bfUsted sabe a cu\u00e1ntos humanos me digno a hablar? Pr\u00e1cticamente a ninguno. Ni al Papa le doy pelota. \u00a1Y tiene el descaro de cuestionar!<\/p>\n<p>-Mire, ya de por s\u00ed yo no era creyente. Y aunque ahora sepa que existe, prefiero hacerle la contra y seguir viviendo como si no existiera. Es preferible que dios no exista, a tener un dios injusto.<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfAh, s\u00ed?! \u00bfUsted no sabe que los caminos de dios son insondables? \u00bfNunca agarr\u00f3 la Biblia o un catecismo? \u00bfQu\u00e9 sabe si soy justo o injusto?<\/p>\n<p>-Si le hace pegar a mi mujer reglazos. \u00a1A una mujer! No s\u00f3lo es injusto, es un hijo de puta, aunque no s\u00e9 si tiene madre. \u00a1Pegarle a una mujer! Hay que ser cobarde&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1Ja!&#8230; \u00a1Gran cosa su mujer!<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfC\u00f3mo que gran cosa mi mujer?!<\/p>\n<p>-S\u00ed. \u00bfSe cree que es f\u00e1cil lidiar en el cielo con todos ustedes? Humanos cre\u00eddos, que creen merecerse todos sus deseos. Yo soy dios. Hago lo que quiero. Yo los cre\u00e9. Yo dispongo qu\u00e9 es lo mejor o peor para ustedes. Y a su mujer, si quiero, le pego los reglazos que me de la gana si lo creo adecuado. Y usted no me joda, que si se me canta lo mando para el otro lado&#8230; O sea, para \u00e9ste&#8230;<\/p>\n<p>-Mire, haga lo que quiera. Esta charla no tiene sentido. P\u00e1seme con mi mujer, que es lo \u00fanico que me importa.<\/p>\n<p>-\u00a1Ma s\u00ed! Si quer\u00e9s a tu mujer, te la mando de vuelta&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1S\u00ed! \u00a1S\u00ed! \u00a1Por favor, dios! \u00a1Se lo pido!<\/p>\n<p>-\u00a1Ah! \u00a1Ahora te ablandaste! \u00a1Ahora te hac\u00e9s el respetuoso! \u00a1Por favor&#8230;! \u00a1Por favor&#8230;! -dijo burl\u00e1ndose-. \u00a1Dios, las pelotas! \u00a1Irrespetuoso! Para que te mande de vuelta a tu mujer vas a tener que decir algo m\u00e1s que por favor&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1Cualquier cosa! \u00a1\u00bfQu\u00e9 quiere que le diga?!<\/p>\n<p>-\u00a1Ah! Se te fueron las \u00ednfulas, humano infeliz.<\/p>\n<p>-S\u00ed&#8230; S\u00ed&#8230;. Lo que usted diga. Soy un humano infeliz e insignificante, indigno de besarle los pies, un despojo, una basurita en medio de sus dedos, una bacteria, una hormiga, un pobre y miserable tipo, un&#8230;<\/p>\n<p>-Par\u00e1&#8230; Par\u00e1&#8230; No te hag\u00e1s ahora el arrastrado, el chupamedias&#8230;<\/p>\n<p>-Tiene raz\u00f3n. Lo que usted diga. \u00bfQu\u00e9 quiere? \u00bfQu\u00e9 hago? Lo que usted quiera. Deme a mi mujer. D\u00e9jenos vivir un tiempo m\u00e1s juntos y morir juntos. O que yo muera antes. No soporto esta soledad.<\/p>\n<p>-D\u00edgame un par de padrenuestros y se la mando, que estoy muy ocupado.<\/p>\n<p>-Pero&#8230; \u00bfQu\u00e9 es esto? \u00bfUna confesi\u00f3n? Ya ni me acuerdo el padrenuestro. Apenas si fui a la iglesia hasta los ocho a\u00f1os&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY el ave mar\u00eda? As\u00ed de paso quedo bien con la vieja&#8230;<\/p>\n<p>-Menos.<\/p>\n<p>-Mire. Estoy cansado de esta charla. \u00bfNo se acuerda ninguna oraci\u00f3n? Me siento magn\u00e1nimo. Si se acuerda alguna oraci\u00f3n le devuelvo a su mujer, sino, se jode.<\/p>\n<p>-Espere&#8230; Espere&#8230; \u00bfY si le invento una? Tendr\u00eda incluso m\u00e1s valor que repetir como un loro algo aprendido&#8230;<\/p>\n<p>-Bueno, le doy esa oportunidad. Pero tiene que ser buena. No me va a venir con cualquier pelotudez&#8230;<\/p>\n<p>-No. No. Va de coraz\u00f3n. Soy algo poeta, as\u00ed que pondr\u00e9 todo mi esfuerzo y espero que lo valore&#8230;<\/p>\n<p>-Bueno, dele&#8230;<\/p>\n<p>-A ver&#8230;<\/p>\n<p>Padre todopoderoso, amo de todas las cosas,<\/p>\n<p>yo cantar\u00e9 cuan grande es tu generosidad,<\/p>\n<p>si te dignas a devolverme a mi esposa<\/p>\n<p>y dejar que juntos lleguemos a la ancianidad.<\/p>\n<p>Dios omnipotente, grande y bondadoso,<\/p>\n<p>se\u00f1or de la tierra, los cielos y el sol,<\/p>\n<p>patr\u00f3n de galaxias, suma de lo precioso,<\/p>\n<p>si pegas con tu regla lo haces con amor.<\/p>\n<p>Si me traes a mi esposa, mostrando ser piadoso.<\/p>\n<p>yo ser\u00e9 m\u00e1s devoto que Juan Pablo Segundo,<\/p>\n<p>proteger\u00e9 a los pobres, cuidar\u00e9 a los leprosos,<\/p>\n<p>ayudar\u00e9 en la iglesia, rezar\u00e9 a los difuntos.<\/p>\n<p>Dios eterno al que todos le deben pleites\u00eda,<\/p>\n<p>dios que sabe todo lo que es y ser\u00e1<\/p>\n<p>devu\u00e9lveme a mi esposa con tu gracia divina<\/p>\n<p>y yo ser\u00e9 tu siervo, tu esclavo, tu edec\u00e1n.<\/p>\n<p>Eso es todo&#8230;<\/p>\n<p>-La verdad que me emocion\u00f3. Aunque lo de la regla y lo del edec\u00e1n me pareci\u00f3 rebuscado&#8230;<\/p>\n<p>-Si quiere lo corrijo.<\/p>\n<p>-No. No. est\u00e1 bien. La intenci\u00f3n es lo que vale. Le acepto lo rebuscado para que vea que suelo ser generoso.<\/p>\n<p>-Gracias, gracias&#8230; \u00bfMe devuelve a mi mujer?<\/p>\n<p>-Por esta vez, voy a hacer una excepci\u00f3n. Ah\u00ed se la mando.<\/p>\n<p>-Gracias, gracias&#8230; Le agradezco, me pongo a sus pies, soy su s\u00fabdito, su esclavo, su amigo m\u00e1s fiel, su&#8230;<\/p>\n<p>-Par\u00e1&#8230; Par\u00e1&#8230; No me dor\u00e9s la p\u00edldora de vuelta, que ya perd\u00ed mucho tiempo&#8230;<\/p>\n<p>Me di cuenta que ya no ten\u00eda\u00a0 la sensaci\u00f3n de un ojo que miraba. Y de pronto mi mujer apareci\u00f3 a mi costado, sonriente y feliz. Nos besamos. No pod\u00edamos creer que estuvi\u00e9ramos juntos de vuelta&#8230; Nos quedamos abrazados varios minutos hasta que percibimos que, otra vez, hab\u00eda en la pieza un ojo que nos miraba&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1Otra vez! \u00a1\u00bfQui\u00e9n es?!<\/p>\n<p>-Yo, el \u00e1ngel&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfQu\u00e9 pasa ahora?! \u00a1\u00bfTengo que hacer un contrato, o algo as\u00ed?!<\/p>\n<p>-No. Que el trompa en lugar de castigarlo, lo termin\u00f3 beneficiando. Y yo qued\u00e9 como un pelotudo, comi\u00e9ndome sus insultos&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfY?!<\/p>\n<p>-Quiero por lo menos quedarme con la \u00faltima palabra&#8230;<\/p>\n<p>-Bueno, \u00bfqu\u00e9 quiere decir?<\/p>\n<p>-\u00a1V\u00e1yanse a la puta madre que los remil pari\u00f3!&#8230;\u00a0 \u00a1Ay!&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?!<\/p>\n<p>-El trompa, me peg\u00f3 un reglazo -dijo el \u00e1ngel con fastidio.<\/p>\n<p>Y el ojo desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>UN ABOGADO COMO POCOS<\/p>\n<p>Para todos los que lo conoc\u00edan les resultaba inexplicable que se recibiera de abogado.<\/p>\n<p>Sus presentaciones ante los jueces eran antol\u00f3gicas, no por ejemplo de inteligencia, sapiencia, conocimiento exhaustivo de las leyes.<\/p>\n<p>No. Todo lo contrario. Incluso comet\u00eda muchas faltas de ortograf\u00eda.<\/p>\n<p>Y terminaba siempre sus escritos con una rara invocaci\u00f3n: \u00abUn juez debe ser derecho como la viga en el techo\u00bb.<\/p>\n<p>METAMORFOSIS<\/p>\n<p>Ella se transform\u00f3 en una mosca,\u00a0 con la salvedad que por ser mi mujer no pod\u00eda echarle flit o agarrar un matamoscas y perseguirla hasta aplastarla contra la pared o un vidrio.<\/p>\n<p>Pensar que al conocerla parec\u00eda una mariposa. Bastante callada, t\u00edmida, pero a la vez dulce, sugerente. Se expresaba con el cuerpo. Me enamor\u00e9 perdidamente de ella y por eso nos casamos.<\/p>\n<p>Lentamente comenz\u00f3 a cambiar. Una metamorfosis que fue tornando su forma de ser a otra cosa. Antes, como mariposa, era sutil para expresar amor, para dar cari\u00f1o. Era liviana para mantener una charla, para compartir cosas. No s\u00e9 qu\u00e9 clic la transform\u00f3 en una mosca. Por qu\u00e9 le surgi\u00f3 esa necesidad de hablar sin parar, de estar atr\u00e1s de mis cosas. Deb\u00eda producir litros de saliva para darle a la lengua en forma tan ininterrumpida como lo hac\u00eda.\u00a0 Deb\u00eda tener su sistema nervioso tan al l\u00edmite para no poder parar un poco y estar siempre dando vueltas\u00a0 alrededor.<\/p>\n<p>Una mosca. S\u00ed, una mosca. Verla era escuchar en mis o\u00edos el \u00abzumm, zumm\u2026\u00bb de una mosca atacando.<\/p>\n<p>Para calmarla se me ocurri\u00f3 algo muy loco, comprar dulces. Me ten\u00eda tan intranquilo que al asociarla con una mosca, me pregunt\u00e9 \u00ab\u00bfqu\u00e9 les gusta m\u00e1s a las moscas?\u201d. Ergo: los dulces. Bueno, cada vez que regresaba del trabajo le tra\u00eda una bolsa llena de dulces: caramelos, chocolatines, alfajores&#8230; Y algo funcion\u00f3. Se le iluminaba la cara y consum\u00eda los dulces unos tras otros. Por lo menos me dejaba tranquilo mientras manducaba. Pero terminado su fest\u00edn volv\u00eda a la carga. Bla, bla, bla&#8230; bla, bla, bla&#8230; Que esto, que lo otro.<\/p>\n<p>Me daban ganar de gritar: \u00ab\u00a1Quiero vivir!!!! \u00a1Dejame de joder!!! No la soportaba m\u00e1s.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas tra\u00eda bolsas m\u00e1s grandes de dulces, pero me termin\u00e9 dando cuenta que los respiros que lograba no pod\u00edan ser la soluci\u00f3n. No pod\u00eda gastar todos los d\u00edas plata y plata en dulces para aliviar un poco su carga. Y cada vez era una carga m\u00e1s grande. No metaf\u00f3ricamente, sino en forma literal. Tantos dulces la hicieron engordar.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo era una mosca. Era una gran mosca. Una mosca robusta, gorda, dando vueltas y zumbando alrededor. Con m\u00e1s energ\u00eda para hablar sin parar.<\/p>\n<p>Un d\u00eda no aguant\u00e9 m\u00e1s y le ped\u00ed el divorcio. Fue un shock para ella. Ya se sabe que las moscas pueden tener muchos ojos, pero no mucho cerebro. Y ella no pod\u00eda entender que no le aguantara que me hablara tanto y que no me dejara tranquilo. Para ella, su manera de actuar se correspond\u00eda con su amor, era una cuesti\u00f3n l\u00f3gica en una pareja que se amaba.<\/p>\n<p>Yo le explicaba: \u00abte parece bien que hasta cuando hacemos el amor seas una m\u00e1quina de hablar, y un torbellino de movimientos\u00bb.<\/p>\n<p>-A\u00f1oro la calma, el silencio&#8230; Si no fuera por el trabajo, que por lo menos me libera ocho horas de vos, ya estar\u00eda completamente loco. Y eso que laburo manejando un retroexcavadora.\u00a0 Esa m\u00e1quina es menos molesta que vos-, le explicaba.<\/p>\n<p>Pero no entendi\u00f3. Como toda mosca, ella no ven\u00eda nada anormal en ser mosca. Por eso, fue a la cocina y agarr\u00f3 un cuchillo, y se me vino encima en forma decididamente asesina.<\/p>\n<p>Yo la ve\u00eda venir, una mosca gorda y amenazante, con un cuchillo en una de sus tantas patas, y escuchaba\u00a0 un \u00abzummm, zummm&#8230;\u00bb cada vez m\u00e1s fuerte y estruendoso a medida que se acercaba para terminar con mi vida.<\/p>\n<p>Cuando faltaban dos pasos\u00a0 para ensartarme, vi a mi costado un caramelo, en el piso. Seguramente se le hab\u00eda ca\u00eddo de alguna de las bolsas con dulces que le tra\u00eda a la vuelta del trabajo. Lo agarr\u00e9 r\u00e1pidamente y se lo ofrec\u00ed, como pasaba en las pel\u00edculas de vampiros, cuando la v\u00edctima aferraba una cruz salvadora que deten\u00eda a Dr\u00e1cula de una segura mordida. Y ella, tambi\u00e9n como Dr\u00e1cula, detuvo su empuje asesino, qued\u00f3 con el cuchillo en el aire, y de la boca le empez\u00f3 a caer una espesa gota de saliva, que reflejaba su deseo de hacerse del dulce. Finalmente, tir\u00f3 el cuchillo, me arrebat\u00f3 el dulce, y se sent\u00f3 en el piso a saborear el caramelo, como una ni\u00f1a.<\/p>\n<p>Le tuve l\u00e1stima. En lugar de una mosca, vi en ella un ser inocente, b\u00e1sico. No ya la mariposa que hab\u00eda conocido, pero tampoco la mosca en que se hab\u00eda convertido. Un insecto intermedio, quiz\u00e1s. Algo as\u00ed como una abeja, que une teme la picadura, pero que no deja de ser un bicho agradable.<\/p>\n<p>Le dije que me perdonara, que no me quer\u00eda divorciar.<\/p>\n<p>Me dije a m\u00ed mismo: \u00abbuscar\u00e9 otro laburo, eso me dar\u00e1 algunas horas m\u00e1s de alivio y reforzar\u00e9 as\u00ed mis ingresos como para comprarle los dulces que sean necesarios\u00bb.<\/p>\n<p>Hay quien convive con personas de las m\u00e1s siniestras.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no pod\u00eda yo llegar a convivir con una mosca?<\/p>\n<p>TAROT<\/p>\n<p>En un s\u00e1bado buc\u00f3lico, sal\u00ed a caminar por el centro. Entr\u00e9 en una galer\u00eda y me llam\u00f3 la atenci\u00f3n un local que vend\u00eda cosas esot\u00e9ricas: velas, amuletos, estatuillas de dioses paganos, yuyos, cartas de tarot&#8230;\u00a0 Adem\u00e1s hab\u00eda un cartelito que precisamente anunciaba: \u00abH\u00e1gase tirar las cartas de Tarot, por s\u00f3lo 20 pesos. No dude. Conozca su futuro\u00bb. Yo soy una persona muy esc\u00e9ptica, pero me pareci\u00f3 una buena idea para matar el tiempo, aceptar el convite. Despu\u00e9s de todo, me pod\u00eda cagar un poco de risa por los supuestos designios.<\/p>\n<p>Entr\u00e9. Era un local chico, con estantes llenos de todas esas cosas que se ve\u00edan en la vidriera del local. Hab\u00eda una mesa con una caja registradora y atr\u00e1s una se\u00f1ora un poco vieja, vestida con una t\u00fanica larga, de color naranja. Tendr\u00eda unos 60 a\u00f1os. El cuerpo no parec\u00eda tan mal, un poco gordito, quiz\u00e1. La cara con bastantes arrugas, all\u00ed se le notaban un poco m\u00e1s los a\u00f1os, pero la carne del resto del cuerpo, con lo poco que dejaba ver la larga t\u00fanica, no parec\u00eda tan fl\u00e1cida. Antes de que me dijera algo, le dije: \u00abquiero que me tire las cartas\u00bb.<\/p>\n<p>-Bueno, pase- me dijo-. Con una de sus manos corri\u00f3 una cortina que ten\u00eda atr\u00e1s y que permit\u00eda pasar al fondo del local donde ten\u00eda otra mesa redonda, m\u00e1s chica, como de bar, sin nada m\u00e1s en su superficie que una peque\u00f1a l\u00e1mpara que arrojaba una luz tenue, amarilla, y un mazo de cartas de tarot. Hab\u00eda dos sillas enfrentadas y en el piso alfombrado algunos almohadones de colores, tirados, sin ning\u00fan orden ni funci\u00f3n aparente.<\/p>\n<p>Nos sentamos. Yo no ten\u00eda mucha idea del tarot. Como dec\u00eda el cartel del local, se supon\u00eda que me iba a decir algunas cosas de mi futuro: me va a pasar esto o lo otro. Pero para que me ilustrara sobre su oficio, antes de empezar le pregunt\u00e9: \u00bfpara qu\u00e9 me sirve el tarot?<\/p>\n<p>-Es una ciencia que viene de los egipcios, y permite guiarte hacia el futuro. Te marca qu\u00e9 cosas deb\u00e9s atender para solucionar tus problemas en el amor, en el trabajo, en tu salud&#8230; lo que te preocupa&#8230;-me dijo, con una voz medio afinada, como de bruja, casualmente.<\/p>\n<p>-Bueno, empecemos entonces&#8230;<\/p>\n<p>-Ten\u00e9s que mezclar estas cartas. Yo luego corto, y voy dando vueltas las cartas. Decime primero qu\u00e9 te preocupa.<\/p>\n<p>-Empecemos por mi trabajo, le respond\u00ed al azar.<\/p>\n<p>-Bueno, da vuelta la primera carta.<\/p>\n<p>La di vuelta, y ten\u00eda el dibujo de una mujer desnuda, que con una mano apuntaba hacia arriba donde hab\u00eda una estrella grande, brillante. Todo estaba rodeado de plantas de colores, y el cielo de un color muy azul. Pero sobre todo resaltaba la estrella. Abajo dec\u00eda, precisamente: \u00abLa estrella\u00bb.<\/p>\n<p>-Es una buena se\u00f1al. \u00bfSos propietario de un negocio?-, me pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1s entonces en relaci\u00f3n de dependencia?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>Entonces, pasar\u00e1s por un buen momento. Segu\u00ed trabajando como siempre, que las situaciones generales o derivadas de pol\u00edticas internas, no te van a afectar&#8230;..<\/p>\n<p>-No me dice mucho, le dije.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo que no?-, me respondi\u00f3 con un tono de molestia. Te estoy diciendo que en tu trabajo las cosas van a ir bien. Eso dice la carta. Del trabajo no te ten\u00e9s que preocupar.<\/p>\n<p>Yo me qued\u00e9 pensando que en realidad la vieja hab\u00eda meado fuera del tarro. Porque trabajaba de empleado administrativo, ten\u00eda un sueldo de mierda, y mi jefe me ven\u00eda persiguiendo, esperando cualquier error, cualquier llegada tarde, para echarme. Igualmente, me dije, vamos a seguir a ver qu\u00e9 otras cosas me dice&#8230;<\/p>\n<p>-Decime qu\u00e9 otra cosa te preocupa. \u00bfEl amor, quiz\u00e1?<\/p>\n<p>Yo asent\u00ed con la cabeza, y di vuelta otra carta.\u00a0 Era una torre invertida, y abajo dec\u00eda, precisamente: \u00abLa torre\u00bb.<\/p>\n<p>Ella sonri\u00f3, como adelantando que los augurios no eran tan malos.<\/p>\n<p>-Ten\u00e9s que ser precavido para no ser parte de una tormenta sentimental. Este es un tiempo poco propicio por las interferencias de terceros, especialmente de familiares pr\u00f3ximos, ellos pueden alterar la relaci\u00f3n y el equilibrio con tu pareja. Si esto llega a ocurrir la consecuencia ser\u00e1 un replanteo y tendr\u00e1s que aplicar toda tu sabidur\u00eda para poder imponer tu voluntad, tanto por la continuidad como por la ruptura de tu v\u00ednculo&#8230;<\/p>\n<p>Yo asent\u00ed otra vez, como si su predicci\u00f3n se correspondiera con lo que yo preve\u00eda de mi relaci\u00f3n. No le dije que en realidad andaba sin mujer, porque me hab\u00eda separado hac\u00eda unos meses. Pero pens\u00e9 que deb\u00eda seguir el juego hasta el final, total, sus errores confirmaban mi escepticismo en estas cosas y como hab\u00eda pensado al principio, era una manera curiosa de perder el tiempo y nada m\u00e1s. A lo mejor pegaba algo con alguna otra carta&#8230;<\/p>\n<p>En ese momento, pas\u00f3 algo imprevisto. Ella respir\u00f3 profundo y se qued\u00f3 como sin aire, se le entornaron los ojos, se llev\u00f3 una mano al pecho, y cay\u00f3 hacia atr\u00e1s con la silla. Yo tir\u00e9 a la vez mi silla para atr\u00e1s y me acerqu\u00e9 para ver qu\u00e9 hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>Pens\u00e9 enseguida que le hab\u00eda agarrado un ataque. Estaba respirando con dificultad y trataba con esfuerzo de abrir los ojos. Trataba tambi\u00e9n de decir algo, pero se quedaba en un murmullo inentendible. Yo me arrodill\u00e9 a su lado, corr\u00ed la silla en la que hab\u00eda estado sentada, y le puse bajo la cabeza uno de los almohadones que estaban en el piso. Le dije que no se preocupara, que tratara de respirar con calma que iba a pedir ayuda. Pero ella estir\u00f3 una de las manos y aferr\u00f3 mi\u00a0 brazo. Quer\u00eda decir algo y que yo acercara mi o\u00eddo a su boca. No intent\u00e9 desprenderme, porque quiz\u00e1 lo que me iba a decir era importante. Acerqu\u00e9 mi o\u00eddo y me dijo, murmurando esta vez con claridad: \u00abme ten\u00e9s que hacer el amor\u00bb.<\/p>\n<p>No pude evitar exclamar un: \u00ab\u00a1Qu\u00e9!!!\u201d<\/p>\n<p>-Prest\u00e1 atenci\u00f3n -volvi\u00f3 a hablar-. Me ten\u00e9s que hacer el amor, sino voy a morir.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 mudo. No sab\u00eda qu\u00e9 pensar. Deliraba quiz\u00e1 por el ataque o era como una especie de \u00faltima voluntad. Pens\u00e9, de manera delirante, que la vieja, ya que iba a morirse, quer\u00eda que le hiciera el favor, vaya uno ha saber hac\u00eda cu\u00e1ntos a\u00f1os que no cog\u00eda.<\/p>\n<p>Le volv\u00ed a decir: \u00abqu\u00e9dese tranquila, voy a buscar ayuda, usted no va a morir&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Me sujet\u00f3 del brazo con fuerza, a pesar de la debilidad que tendr\u00eda que tener en el cuerpo por el ataque al coraz\u00f3n\u2026 Bah, si era un ataque al coraz\u00f3n; yo no era un especialista y capaz era otra cosa. Era curioso c\u00f3mo, a pesar de la situaci\u00f3n dram\u00e1tica y de mi perplejidad por c\u00f3mo se iban desarrollando los acontecimientos, a mi cabeza se le daba por reflexionar.<\/p>\n<p>Empuj\u00f3 con su mano para que yo la siguiera escuchando. Tendr\u00eda que haberme soltado y salir corriendo a buscar ayuda. Despu\u00e9s de todo hab\u00eda otros locales y gente en la galer\u00eda que vendr\u00eda enseguida a ayudar, llamando al hospital y a la polic\u00eda. Pero no s\u00e9 por qu\u00e9, acerqu\u00e9 nuevamente mi o\u00eddo a su boca.<\/p>\n<p>-Escuchame, es muy importante -me dijo con una voz fr\u00e1gil pero audible-. Hace muchos a\u00f1os mi mejor amiga era una gitana. Yo hab\u00eda aprendido el tarot y ella le\u00eda las manos. Las dos hab\u00edamos aprendido estas ciencias de personas ancianas muy sabias. Nunca hab\u00edamos usado lo aprendido entre nosotras. Pero una vez, antes de separarnos, porque la vida nos llevaba a las dos por distintos caminos, decidimos que yo le tirara las cartas y ella leyera mis manos. Por la solemnidad de una despedida, quiz\u00e1, acordamos una especie de maldici\u00f3n. La que se equivocara en sus designios, tendr\u00eda un castigo. Y ya se sabe que entre adivinas, las maldiciones se cumplen.\u00a0 Cada una ten\u00eda que elegir la maldici\u00f3n de la otra. Yo le dije que si no se cumpl\u00eda lo que ella leyera en mis manos, morir\u00eda de vieja, pero con una enfermedad dolorosa. Y ella me dijo que si no acertaba con mis augurios, morir\u00eda tambi\u00e9n de vieja, de un ataque al coraz\u00f3n, pero no fulminante, sino con una agon\u00eda larga, de varios d\u00edas o semanas. Para mitigar el peso de estas maldiciones, ya que \u00e9ramos amigas, pusimos una especie de ant\u00eddoto. En el momento de empezar el fin va a haber un hombre y si ese hombre nos hace el amor, la maldici\u00f3n no se cumplir\u00e1&#8230;<\/p>\n<p>Yo la interrump\u00ed, totalmente asombrado de la locura que me estaba diciendo.<\/p>\n<p>-\u00bfMe est\u00e1 diciendo que este ataque que tiene es la maldici\u00f3n y que por eso le tengo que hacer el amor, como me pidi\u00f3 al principio?<\/p>\n<p>-S\u00ed- respondi\u00f3.<\/p>\n<p>-Est\u00e1 delirando, deje que vaya a pedir ayuda -insist\u00ed. Usted tiene una edad en la que es no es tan raro que le pueda ocurrir un ataque. Cu\u00e1nto m\u00e1s tarde en buscar socorro m\u00e1s posibilidades tendr\u00e1 de morir. Si me deja ir a pedir ayuda, se va a salvar.<\/p>\n<p>-No, no -insisti\u00f3-. Soy tarotista y conozco lo oculto. Estoy seguro, lo siento en todo el cuerpo, que esto es la maldici\u00f3n. Me equivoqu\u00e9 seguramente con los augurios a mi amiga y ahora estoy pagando. No te das cuenta que vos, un hombre, est\u00e1s justo en este momento. Es la maldici\u00f3n con la posibilidad del ant\u00eddoto. Me ten\u00e9s que hacer el amor&#8230;<\/p>\n<p>Estaba turbado, confuso. Mi cabeza, que segu\u00eda elucubrando sobre la situaci\u00f3n, barajaba las posibilidades que se presentaban por el pedido de la tarotista: \u00ab\u00bfHacerle el amor a la tarotista? No es una anciana, pero est\u00e1 bastante entrada en a\u00f1os. El cuerpo no lo tiene tan achacado, pero su cara est\u00e1 llena de arrugas. \u00bfSer\u00e1 verdad lo de la maldici\u00f3n? \u00bfY si no es verdad? Si le hago el amor y se muere, \u00bfc\u00f3mo explicar que le hac\u00eda el amor porque ella lo pidi\u00f3? Me van a ver como un monstruo, alguien que se aprovecha de una se\u00f1ora grande para violarla despu\u00e9s de un infarto. Casi rozando la necrofilia. \u00bfY si dice la verdad? \u00bfSer\u00e9 el culpable de su muerte?&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Yo segu\u00eda como medio paralizado atendiendo esa r\u00e1faga de pensamientos absurdos sobre una situaci\u00f3n absurda. En ese momento sent\u00ed que la mano de la vieja se soltaba del brazo y me agarraba la cremallera. Baj\u00f3 el cierre y meti\u00f3 la mano en mis calzoncillos, agarrando mi pene y mis huevos. Paralizado como estaba no puede evitar, es verdad, cierta excitaci\u00f3n. Con su mano me empez\u00f3 a franelear y de a poco sent\u00ed una erecci\u00f3n. Esta calentura enturbiaba m\u00e1s mis pensamientos e imped\u00eda actuar racionalmente, como tendr\u00eda que haberme comportado desde un principio: ir a pedir ayudar y liberarme de esta embarazosa situaci\u00f3n. Pero ella murmuraba \u00abpor favor&#8230; por favor&#8230; que voy a morir\u00bb y su mano hab\u00eda dado el resultado buscado de una gran excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No pude evitar dejar llevarme por la situaci\u00f3n, y sin todav\u00eda saber ad\u00f3nde me dirig\u00eda, una de mis manos, instintivamente, busc\u00f3 una de sus piernas, bajo la t\u00fanica. Eso aceler\u00f3 la calentura.<\/p>\n<p>Se me ocurri\u00f3 una locura, una defensa como a medio camino para no hacerle el amor.<\/p>\n<p>-\u00bfY si me chupa la pija, no bastar\u00e1 con eso para cortar la maldici\u00f3n?-, le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>-No&#8230; -me dijo con una voz un poco m\u00e1s firme-. Ahora que me est\u00e1s tocando ya siento una leve mejor\u00eda, pero no va a bastar con que nos toquemos o te chupe la pija. Me ten\u00e9s que hacer el amor&#8230;<\/p>\n<p>En verdad notaba que mejoraba un poco, que respiraba un poco mejor, que el murmullo se hab\u00eda transformado en una voz un poco m\u00e1s clara y segura. Y su mano firmemente apretaba mi pene ya erecto. Todo se desencaden\u00f3 como quer\u00eda la vieja: le sub\u00ed la t\u00fanica, le baj\u00e9 la bombacha, me puse sobre ella y le hice el amor.<\/p>\n<p>Cuando terminamos hab\u00eda mejorado su semblante. Se ve\u00eda igual que al momento de leer las cartas del tarot. Yo me encontraba avergonzado, turbado, y enojado conmigo mismo por hacer lo que hice. Ella me abrazaba y me acariciaba la cabeza y dec\u00eda sin parar: \u00abgracias, gracias, gracias, gracias&#8230;.\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente, nos pusimos de pie, nos arreglamos la ropa, y antes de que yo abriera la boca, ella me dijo: \u201csentate un rato m\u00e1s, vamos a hablar\u00bb.<\/p>\n<p>-De qu\u00e9 vamos a hablar&#8230;. Todav\u00eda no he logrado procesar todo esto que pas\u00f3 ac\u00e1&#8230; una locura.<\/p>\n<p>-Mir\u00e1, te lo puedo asegurar, pasan cosas m\u00e1s raras en el mundo&#8230; yo he conocido cada cosa&#8230; Si quer\u00e9s te termino de leer las cartas -me dijo, haciendo un gesto con la mano para que me volviera a sentar en la mesa-.<\/p>\n<p>-\u00a1Est\u00e1 loca! -no pude reprimir que le respondiera gritando- Despu\u00e9s de todo lo que pas\u00f3 cree que tengo ganas de que me siga leyendo las cartas&#8230;<\/p>\n<p>-Como te diste cuenta no es joda todo esto&#8230;<\/p>\n<p>-Todav\u00eda no estoy seguro que lo de la maldici\u00f3n y todo eso fuera verdad. Capaz fue todo un enga\u00f1o&#8230; Ya no s\u00e9 qu\u00e9 pensar&#8230;<\/p>\n<p>-Mir\u00e1, tuve un infarto, nada agradable, y si vos no me hubieras hecho el amor, me esperaban d\u00edas de agon\u00eda hasta la muerte. Despu\u00e9s, no voy a mentir, lo del amor estuvo bien, muy bien&#8230; hac\u00eda a\u00f1os que no hac\u00eda nada parecido&#8230; Ahora puedo leerte las cartas en serio, te debo por lo menos eso&#8230;<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo en serio?<\/p>\n<p>&#8211; Y s\u00ed. Yo no digo todo lo que veo en las cartas. La gente no viene a escuchar la verdad, sino que busca un placebo, que le diga cosas generales m\u00e1s o menos buenas. Yo hago eso. Digo las cosas m\u00e1s o menos buenas que veo, las dem\u00e1s me la guardo&#8230;<\/p>\n<p>-Mir\u00e1, lo que m\u00e1s refuerza que fue toda una farsa es que lo que me dijo no ten\u00eda nada que ver con lo que me pasa. Mi trabajo es una mierda, y de mi mujer estoy separado hace ya un tiempo&#8230;<\/p>\n<p>-Estaba jugando. Yo sab\u00eda que vos no te tomabas en serio esto y que estabas matando el tiempo. Estaba segura que en alg\u00fan momento ibas a saltar y decirme que lo que te dec\u00eda no ten\u00eda nada que ver con lo que te estaba pasando. Reci\u00e9n all\u00ed, cuando vos me dijeras la verdad de por qu\u00e9 entraste a mi local, yo te iba revelar, no toda, pero una parte de la verdad. Tu sorpresa iba a ser may\u00fascula. Yo ya sab\u00eda que tu laburo era una mierda y que ya no ten\u00edas mujer. Las cartas no me mienten. Si te dije algo que nada que ver, es porque estaba jugando, jodi\u00e9ndote para que vos en alg\u00fan momento me echaras en cara que estaba errada y que no cre\u00edas en el tarot y que esto es una supercher\u00eda, etc. etc&#8230;<\/p>\n<p>-Me parece muy rebuscado. Simplemente puedo pensar que est\u00e1 loca, que no ten\u00e9s ning\u00fan poder, salvo el del teatro, y que por su buena actuaci\u00f3n se gan\u00f3 un polvo&#8230;<\/p>\n<p>-Mir\u00e1. Tendr\u00e9 mis a\u00f1os, pero tan mal vos tampoco la pasaste&#8230;<\/p>\n<p>-S\u00ed, salvo todo el cagazo inicial cuando pens\u00e9 que estaba infartada&#8230;<\/p>\n<p>-Estaba infartada&#8230;<\/p>\n<p>-Seguimos dando vueltas sobre las mismas cosas&#8230; Ya que dice que sab\u00eda la verdad sobre mis cosas, d\u00edgame entonces cu\u00e1l era la verdad sobre mi trabajo y sobre el amor.<\/p>\n<p>&#8211; De tu trabajo te van a echar en unos diez d\u00edas. Te vas a deprimir, vas a pasarla mal un tiempo, y aunque las cosas est\u00e1n dif\u00edciles para un trabajo, en un par de meses vas a encontrar algo mejor. En una empresa de seguros, por recomendaci\u00f3n de un t\u00edo de parte de tu viejo. Un t\u00edo que hace mucho que no ves, pero que te lo vas a encontrar por azar y te va a dar una mano. Y del amor&#8230; Tendr\u00eda que tirar las cartas de vuelta. Esto que pas\u00f3 ac\u00e1 hoy cambia un poco las cosas. Lo \u00fanico seguro es que va a pasar un tiempo hasta encontrar una buena mujer. Vas a andar con putas, mujeres ocasionales, parejas inestables, pero en tres o cuatro a\u00f1os vas a volver a encontrar una buena mujer y te vas a estabilizar&#8230;<\/p>\n<p>-Todo esto puede ser un nuevo cap\u00edtulo del \u00abcuento de la vieja\u00bb&#8230; perd\u00f3n, no le quise decir vieja&#8230;<\/p>\n<p>-Est\u00e1 bien. No soy una pendeja, pero no me considero una vieja&#8230; medio vieja, puede ser &#8211; dijo sonriendo.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n se hab\u00eda distendido un poco. Y ahora ten\u00eda la sensaci\u00f3n que, despu\u00e9s de todo, mi tarde hab\u00eda sido interesante. Si hay pendejas que se encaman con viejos, no era tan terrible que yo me hubiera tirado a una vieja.<\/p>\n<p>-Quer\u00e9s que te tire las cartas de nuevo \u00bfs\u00ed o no? -me volvi\u00f3 a preguntar-<\/p>\n<p>-Ahora estoy medio confundido, me parece que lo que yo vine a buscar a este local, fuera lo que fuese, ya est\u00e1 hecho. Puedo pasar en unos d\u00edas.<\/p>\n<p>-Bueno -volvi\u00f3 a sonreir-. Pas\u00e1 a esta misma hora, que generalmente estoy sola. Los clientes generalmente vienen en otros horarios.<\/p>\n<p>Su sonrisa fue m\u00e1s grande, y, sin dudas, estaba sugiriendo que pod\u00edamos repetir el sexo. Por eso, yo me permit\u00ed bromear.<\/p>\n<p>-Pero sin el infarto&#8230;<\/p>\n<p>Aunque no s\u00e9 si realmente estaba bromeando.<\/p>\n<p>HISTORIA DE AMANTES, DE LA TIERRA A MARTE<\/p>\n<p>Sus miradas coincidieron en un horizonte que mor\u00eda. Le agarraba la mano y en su cabeza trataba de cerrar la frase acertada para decirle la verdad. No era, quiz\u00e1, un momento adecuado, pensaba tambi\u00e9n. Se ven\u00edan diciendo que se amaban desde hace muchos meses, y \u00e9l nunca sugiri\u00f3 que ya no sent\u00eda lo mismo. Que en realidad hab\u00eda conocido a otra mujer con la que se sent\u00eda mejor. Pero ella, como todas las tardecitas, cay\u00f3 a su casa. Se hicieron mimos como otras veces y hablaron de las pavadas del d\u00eda. Del laburo y de esas cosas. Cuando el sol se ocultaba ella lo agarr\u00f3 de la mano y lo llev\u00f3 al jard\u00edn. Y all\u00ed estaban, con las manos sujetas, mirando ese horizonte rojo que se tragaba un d\u00eda caluroso. Como le pasaba muchas veces, \u00e9l no habl\u00f3 para decir la verdad. Comenz\u00f3 a hablarle de cualquier cosa. Pero en el fondo ten\u00eda la intenci\u00f3n de que la propia charla se fuera encaminando lentamente al terreno del adi\u00f3s.<\/p>\n<p>-Vistes las im\u00e1genes de Marte&#8230;<\/p>\n<p>-Las im\u00e1genes de qu\u00e9&#8230;-, respondi\u00f3 ella sorprendida por las palabras de su amante que rompieron de pronto la contemplaci\u00f3n del lejano cielo que se cerraba sobre la tierra.<\/p>\n<p>-Las del Spirit, la m\u00e1quina esa que envi\u00f3 la NASA a Marte&#8230;. Un paisaje rojo y seco como de meseta&#8230; extra\u00f1o&#8230;<\/p>\n<p>-Ah, s\u00ed&#8230; Impresionante. Dicen que quieren encontrar restos de agua. Yo me acuerdo que en las primeras especulaciones que hicieron los cient\u00edficos sobre Marte hablaban de canales que pod\u00edan verse en la superficie y que supuestamente bajaban agua de los polos al centro del planeta. Despu\u00e9s todas esas im\u00e1genes resultaron fruto de la imaginaci\u00f3n y del atraso de los telescopios de la \u00e9poca. Pero todos est\u00e1n seguros que puede haber agua&#8230;.<\/p>\n<p>-No quiero verte m\u00e1s&#8230; amo a otra mujer-, acot\u00f3 \u00e9l&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1\u00bfQu\u00e9?!!!<\/p>\n<p>Fue como un mazazo. En lugar de ir llevando la charla hacia lo que le quer\u00eda anunciar, lentamente, enganchando un tema con otro, salt\u00f3, como un disco rayado, del di\u00e1logo marciano a sus intenciones de romper la pareja&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1Me est\u00e1s cargando! \u00a1\u00bfC\u00f3mo que me quer\u00e9s dejar e irte con otra mujer!?<\/p>\n<p>Ella habl\u00f3 con un tono fuerte, sobreponi\u00e9ndose a la sorpresa de lo que hab\u00eda escuchado y lo mir\u00f3 de frente, solt\u00e1ndole las manos.<\/p>\n<p>-No lo quer\u00eda decir as\u00ed -respondi\u00f3, agachando un poco la cabeza-. Pero es verdad. Ya no te quiero como antes, y si bien no lo busqu\u00e9, el azar trajo a mi vida otra mujer con la que me siento mejor&#8230;<\/p>\n<p>-Hijo de puta&#8230; No. No estoy preparada para escuchar nada de esto -dijo nerviosa e indignada-. Me voy&#8230; Me voy y ma\u00f1ana hablamos. Tengo que asimilar todo esto&#8230;<\/p>\n<p>\u00c9l la trat\u00f3 de detener.<\/p>\n<p>-Quedate, tomemos algo y charlemos como adultos&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Hijo de puta!&#8230; -repiti\u00f3 con m\u00e1s \u00e9nfasis-. Me ven\u00eds con Marte y la NASA, para despu\u00e9s salir con un \u2018Houston, hay problemas\u2019&#8230; Me tir\u00e1s de pronto una bomba, sin comerla ni beberla. Sin que me anticiparas nada. Sin que me mostraras en los \u00faltimos d\u00edas alg\u00fan gesto de desamor. \u00bfC\u00f3mo quer\u00e9s que ahora me sienta tranquila y tome algo? Quer\u00e9s que te felicite y te desee suerte por esta nueva etapa en tu vida\u2026<\/p>\n<p>\u00a1And\u00e1 a cagar! Voy a pensar a mi casa y ma\u00f1ana hablamos&#8230; O te mato&#8230; \u00a1\u00bfQu\u00e9 se yo?!<\/p>\n<p>\u00c9l a veces se comportaba como un idiota. Soltaba frases de las que luego se arrepent\u00eda. Por eso le dijo:<\/p>\n<p>-Mejor hablamos, no tengo ganas de morir&#8230;<\/p>\n<p>Un chiste totalmente descolocado.<\/p>\n<p>Ella reaccion\u00f3 tir\u00e1ndole una patada a los tobillos. Se dio media vuelta, agarr\u00f3 su bolso del comedor y se fue de la casa, con un portazo.<\/p>\n<p>\u00c9l qued\u00f3 dolorido, masaje\u00e1ndose el tobillo con una de sus manos y arrepinti\u00e9ndose de c\u00f3mo hab\u00eda obrado. Del poco tacto que hab\u00eda tenido.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 al comedor, se sirvi\u00f3 un whisqui, prendi\u00f3 la tele y se tir\u00f3 en un sill\u00f3n.<\/p>\n<p>Busc\u00f3 un noticiero y casualmente encontr\u00f3 un informe de la exploraci\u00f3n a Marte, el tema que hab\u00eda dado pie -o mejor dicho un puntapi\u00e9- a su desprolija declaraci\u00f3n de desamor.<\/p>\n<p>Mientras mostraban im\u00e1genes de las fotos del Spirit, un periodista daba sesudas explicaciones, con mucho lenguaje t\u00e9cnico. Quiz\u00e1 por eso, o por el whisqui, o por el stress de la ruptura que plante\u00f3 a su novia, se fue quedando dormido y las im\u00e1genes de Marte en el televisor se trasplantaron a su sue\u00f1o y de pronto se vio solo y perdido en ese paisaje desierto y rojizo.<\/p>\n<p>Curiosamente no se sorprendi\u00f3 de estar en Marte, rodeado de ese paisaje desolado y que a pesar de ello, del marco de un ambiente planetario desconocido, respirara normalmente, sin la ayuda de ning\u00fan traje extra\u00f1o, de esos que suelen verse en pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n. Respiraba como en la tierra, pero ten\u00eda mucho calor. En su sue\u00f1o Marte permit\u00eda respirar ox\u00edgeno como en la tierra, pero hac\u00eda much\u00edsimo calor, 40 grados o quiz\u00e1s un poco m\u00e1s, como en no tantos lugares de la tierra. Ante tanto calor se sac\u00f3 la ropa que llevaba, una camisa ligera, un pantal\u00f3n de vestir, el calzoncillos, las medias y los zapatos. Fue prudente, la camisa se la arroll\u00f3 en la cabeza como si fuera un \u00e1rabe, y los zapatos se los volvi\u00f3 a calzar.<\/p>\n<p>En esos momentos, fuera del sue\u00f1o, las cadenas de televisi\u00f3n comenzaron a transmitir im\u00e1genes asombrosas de Marte remitidas por la NASA que mostraban a un ser vivo, el descubrimiento hist\u00f3rico de un extraterrestre, aunque nadie pod\u00eda explicar por qu\u00e9 ese supuesto marciano era semejante a un terrestre, a un ser humano, s\u00f3lo que vestido en forma extra\u00f1a, desnudo, calzado con unos zapatos similares a los que se suelen usar en la tierra, y un turbante en la cabeza.<\/p>\n<p>Todo el mundo estaba desconcertado, porque parec\u00eda un fraude, una edici\u00f3n de las im\u00e1genes reales del paisaje marciano y las de un tipo com\u00fan parcialmente vestido en forma rid\u00edcula. Pero la NASA juraba y perjuraba que esas im\u00e1genes eran reales, que las transmit\u00eda el Spirit y que no hab\u00eda ninguna posibilidad de fraude, que alguien hubiera interceptado la se\u00f1al de video entre el Spirit y la NASA y le hubiera agregado por computaci\u00f3n la imagen de ese tipo en bolas con turbante y zapatos.<\/p>\n<p>En el sue\u00f1o, despu\u00e9s de armarse un burdo turbante y de calzarse los zapatos,\u00a0 camin\u00f3 hacia lo que parec\u00eda una especie de cr\u00e1ter peque\u00f1o, y al llegar al borde result\u00f3 que en verdad no era de grandes dimensiones, sino una circunferencia perfecta de unos 15 metros de di\u00e1metro y una profundidad plana de unos tres metros. Lo curioso es que en el fondo se encontraban las dos mujeres que formaban parte de la encrucijada pasional en que transitaba su vida real, en la vigilia. Su novia,\u00a0 por un lado, a la que hab\u00eda anunciado que no quer\u00eda m\u00e1s y de la que recibi\u00f3 un peque\u00f1o edema en su tobillo, y la otra, una de las secretarias en su trabajo, la que en un principio fue una aventura y ahora pensaba que lo un\u00eda sentimientos m\u00e1s fuertes de los que ten\u00eda con su pareja formal. Las dos estaban desnudas, acostadas de espaldas, con las piernas abiertas, ofreci\u00e9ndose descaradamente para copular. No hablaban, pero hac\u00edan gestos ostensibles invit\u00e1ndolo a que las poseyera. Aunque estaba en el sue\u00f1o se dio cuenta que, adem\u00e1s de la erecci\u00f3n, se planteaba una elecci\u00f3n. La mujer que eligiera era la que verdaderamente amaba o, por lo menos, la que prefer\u00eda en sentimientos. Su verdadera novia, la que desplazar\u00eda a la otra definitivamente.<\/p>\n<p>En la NASA, en las estudios de televisi\u00f3n, en bares y en los hogares que sintonizaban los canales de noticias, todos miraban asombrados y estupefactos la im\u00e1genes de un peque\u00f1o cr\u00e1ter marciano, con un extraterrestre muy parecido a un humano, en bolas, turbante y zapatos, viendo a dos mujeres marcianas desnudas, sin diferencias con la mujer terrestre, en una situaci\u00f3n muy parecida a una pel\u00edcula porno. Algunos incluso, sobre todo en los bares, r\u00e1pidamente se sobrepon\u00edan a la noticia del milenio, y ya apostaban sobre la mujer que elegir\u00eda el marciano para coger.<\/p>\n<p>En el sue\u00f1o, el calor le enrarec\u00eda los pensamientos y no pod\u00eda definir claramente a quien le har\u00eda el amor. Si bien en la vigilia ya se hab\u00eda decidido por aquella que ven\u00eda protagonizando el papel de amante, ahora que ten\u00eda una al lado de la otra, dudaba. Sobre el calor, la progresiva excitaci\u00f3n de ver a las dos mujeres desnudas incit\u00e1ndolo a tener sexo le nublaba a\u00fan m\u00e1s el razonamiento, as\u00ed que lo que hizo fue bajar y en forma desordenada le termin\u00f3 haciendo el amor a las dos, primero con quien ven\u00eda ejerciendo de novia oficial, luego acerc\u00f3 a la secretaria, y todo termin\u00f3 en una \u201cmenage a trois\u201d que rompi\u00f3 la marca de audiencia mundial que tuvo el \u00faltimo mundial de f\u00fatbol.<\/p>\n<p>Dos mujeres sin embargo, como parte de la audiencia, estaban enfurecidas por ver que en realidad las dos marcianas eran ellas y el marciano su hombre, novio en un caso, amante en el otro. Y aunque no pod\u00edan explicarse c\u00f3mo aparecieron all\u00ed en esas im\u00e1genes, una y otra, la novia despechada recientemente porque su novio quer\u00eda romper la relaci\u00f3n, y la secretaria que de amante hab\u00eda llegado a conquistar el amor de su jefe, se sent\u00edan totalmente avergonzadas y enfurecidas a la vez. Avergonzadas por verse haciendo el amor para las pantallas de medio mundo y enfurecidas porque cada una de ellas se sent\u00eda traicionada de que su hombre tranquilamente hiciera el amor con otra mujer.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en el sue\u00f1o marciano, \u00e9l, pleno de gozo y ya sin poder contenerse, lleg\u00f3 al orgasmo. A partir de all\u00ed el sue\u00f1o se fue diluyendo y de a poco retorn\u00f3 a la vigilia, a su sill\u00f3n, a la tele prendida, al whisqui volcado en el piso y a la conciencia que hab\u00eda tenido un sue\u00f1o h\u00famedo, que no recordaba.<\/p>\n<p>En la NASA y en el mundo se pas\u00f3 de la sorpresa a la desaz\u00f3n. Las im\u00e1genes de los marcianos desaparecieron de Marte y la b\u00fasqueda de las c\u00e1maras del Spirit result\u00f3 infructuosa. Mientras tanto las dos mujeres corrieron a la casa del que cre\u00edan culpable de esas im\u00e1genes que recorrieron el mundo.<\/p>\n<p>Las dos llegaron casi al mismo tiempo ante la puerta del amante, se miraron con furia pero con cierta solidaridad, por sentirse ambas traicionadas por el mismo tipo. Se dijeron casi al mismo tiempo:<\/p>\n<p>-\u00bfSos vos?<\/p>\n<p>Y sin decirse nada m\u00e1s golpearon la puerta con sus pu\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00c9l no entendi\u00f3 nada cuando al abrir la puerta se encontr\u00f3 con las dos mujeres a las que ven\u00eda amando y que supuestamente no se conoc\u00edan.<\/p>\n<p>Sin que le dieran tiempo a nada, las dos mujeres empezaron a pegarle al un\u00edsono, y entre pu\u00f1os, cachetadas, rasgu\u00f1os y patadas, el tipo entr\u00f3 en la inconsciencia y en el coma.<\/p>\n<p>No muri\u00f3, pero como ha pasado en otros casos, estuvo meses viviendo en forma casi vegetativa. Cuando despert\u00f3 las enfermeras no entendieron sus primeras palabras: \u201c\u00a1Qu\u00e9 caro que sale viajar a Marte!\u201d.<\/p>\n<p>En todo ese tiempo, en la NASA estudiaron las im\u00e1genes del marciano desnudo con zapatos y turbante, las dos marcianas desnudas y la c\u00f3pula de los tres, sin llegar a ninguna conclusi\u00f3n, ya que no se detect\u00f3 fraude, pero tampoco se hab\u00edan vuelto a descubrir esos seres ni otros marcianos en el desierto paisaje del llamado planeta rojo. 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