{"id":8401,"date":"2017-06-02T14:12:26","date_gmt":"2017-06-02T14:12:26","guid":{"rendered":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/?p=8401"},"modified":"2017-06-08T13:59:37","modified_gmt":"2017-06-08T13:59:37","slug":"hace-90-anos-el-caso-de-un-menor-esclavizado-conmovio-a-patagones-pero-el-presunto-victimario-quedo-absuelto-por-carlos-espinosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/hace-90-anos-el-caso-de-un-menor-esclavizado-conmovio-a-patagones-pero-el-presunto-victimario-quedo-absuelto-por-carlos-espinosa\/","title":{"rendered":"Hace 90 a\u00f1os el caso de un menor esclavizado conmovi\u00f3 a Patagones, pero el presunto victimario qued\u00f3 absuelto \/Por Carlos Espinosa"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Viedma.- (APP) \u00a0Hace 90 a\u00f1os, entre fines de 1927 y comienzos de 1928, produjo fuerte conmoci\u00f3n en la zona la denuncia policial y posterior investigaci\u00f3n sobre el aparente caso de un menor que habr\u00eda sido tratado como esclavo en un campo cercano a Carmen de Patagones,\u00a0 atado con una cadena a un \u00e1rbol a la intemperie durante varias semanas.<\/p>\n<p>Fue conocido como \u201cel caso Urquiola\u201d, por el apellido del supuesto autor de los maltratos contra el chico de 14 a\u00f1os, hu\u00e9rfano de padre y madre, de quien era su \u2018guardador\u2019 por resoluci\u00f3n del Patronato de la Infancia de Bah\u00eda Blanca.<\/p>\n<p>El suceso trascendi\u00f3 al p\u00fablico a trav\u00e9s del peri\u00f3dico La Nueva Era, en una publicaci\u00f3n del 24 de diciembre de 1927 con\u00a0 el sugestivo t\u00edtulo de \u201cAnte un hecho ins\u00f3lito todo Patagones se conmueve\u201d, y un copete que se\u00f1alaba: \u201cUn menor hu\u00e9rfano, de 14 a\u00f1os, se presenta a la polic\u00eda acusando a su guardador por malos tratos\u201d.<\/p>\n<p>La nota arrancaba con fuertes consideraciones cr\u00edticas en torno al episodio, adelantando la calificaci\u00f3n de los presuntos responsables del hecho criminal. El periodista, seguramente Mario Mateucci, editor del semanario, expresaba que \u201cde vez en cuando la sociedad ve interrumpida su tranquilidad habitual por la presencia de fen\u00f3menos morales que por fortuna no se manifiestan sino en casos aislados y excepcionales\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, con aires de seudo-psicolog\u00eda, agregaba que \u201cdentro de esa abigarrada ola de cabezas humanas que se mueve entre los l\u00edmites del perfecto equilibrio psicol\u00f3gico y la alteraci\u00f3n, suelen con efecto destacarse tipos morbosos que presentan los s\u00edntomas degenerativos de la especie\u201d.<\/p>\n<p>Tras otras consideraciones disparatadas del mismo tenor (como\u201cbr\u00fajulas temibles sus cerebros no conciben m\u00e1s que pensamientos inciertos\u201d)\u00a0 el articulista entraba en la descripci\u00f3n de los hechos, a partir del momento en que la supuesta v\u00edctima, identificada como Roberto Rodr\u00edguez, llegara a la comisar\u00eda de Patagones acompa\u00f1ada por el vecino Andr\u00e9s Vidart.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la cr\u00f3nica el mencionado joven hab\u00eda llegado primero al campo de Vidart, , manifestando que estaba huyendo de los malos tratos a los que era sometido en el establecimiento de Manuel Urquiola, su guardador, ubicado a unas 12 leguas de distancia que acababa de recorrer a pie.<\/p>\n<p>\u201cA su llegada a la comisar\u00eda el menor Rodr\u00edguez presentaba un estado lastimoso. Su estado f\u00edsico evidenciaba encontrarse en un grado avanzado de inanici\u00f3n; sujeta al cuello y asegurada por un candado y alambre retorcido del que se usa para atar fardos de pasto, llevaba una larga y gruesa cadena de un peso estimado de 20 kilos y como \u00fanica ropa que cubr\u00eda su cuerpecito, ostentaba una sucia camisa hecha girones, un rotoso pantal\u00f3n y unas alpargatas completamente deshechas\u201d se explicaba, con detalles.<\/p>\n<p>El cuadro descriptivo se completaba de esta forma. \u201cSobre la cara sumida, donde los hundidos ojos han perdido ya toda vivacidad, y en \u00a0cuyo curtido cutis la acci\u00f3n de la intemperie ha dejado huellas inconfundibles, una abundante y larga melena se desparrama en el m\u00e1s descuidado desorden. Ante las personas que lo rodean el menor se muestra hura\u00f1o y como temeroso guarda un silencio hosco y desconfiado. Se alarma al menor ruido y reci\u00e9n al comprender que se le desea bien y antes las frases afectivas del comisario se resuelve a hablar para narrar toda su triste odisea\u201d.<\/p>\n<p>Los p\u00e1rrafos siguientes de la nota de La Nueva Era estaban dedicados a ese relato, tomado a partir del \u201ch\u00e1bil interrogatorio\u201d (sic) del comisario a cargo de la instrucci\u00f3n, H\u00e9ctor Haedo.<\/p>\n<p>De esta forma los lectores pudieron enterarse de que el muchacho estaba bajo la \u201cguarda\u201d de Urquiola desde cinco a\u00f1os antes (es decir desde sus nueve a\u00f1os de edad) y que en ese lapso habr\u00eda sufrido permanentes malos tratos tanto por parte del hombre, como de su esposa\u00a0 Esperanza M\u00e1rquez. Tomando la voz de la propia v\u00edctima, aunque en un tono discursivo poco cre\u00edble,\u00a0 el cronista afirmaba cosas como estas. \u201cSe me dec\u00eda que yo era malo. Me privaron de los alimentos indispensables y con frecuencia pasaba d\u00edas enteros sin que me dieran un solo bocado de pan\u201d.<\/p>\n<p>Se dec\u00eda tambi\u00e9n que el d\u00eda 26 de agosto (de ese a\u00f1o 1927) el menor hab\u00eda escapado para buscar refugio en el campo de don Bonifacio Gazzo, que le brind\u00f3 amable cobijo durante algunos d\u00edas hasta que Urquiola se hiciera presente y, haciendo valer su condici\u00f3n de guardador, lo obligara a volver a su destino anterior.<\/p>\n<p>En este punto la historia adquir\u00eda su mayor dramatismo, siempre a estar de los dichos del joven Rodr\u00edguez en la versi\u00f3n de La Nueva Era, porque una vez de regreso en su campo Urquiola le habr\u00eda dicho \u201cahora no te escapar\u00e1s otra vez\u201d, mientras lo sujetaba con una cadena y un candado, atados a un cha\u00f1ar ubicado a unos cien metros de la casa, totalmente al aire libre.<\/p>\n<p>Desde ese momento, que el menor pudo precisar como el d\u00eda 28 de agosto, su calvario fue may\u00fasculo, soportando fr\u00edos y lluvias apenas guarecido en una estrecha cueva que con sus propias manos pudo cavar al pie del \u00e1rbol, y p\u00e9simamente alimentado con una sola raci\u00f3n diaria de sobras de puchero. Seg\u00fan su propio relato reci\u00e9n casi cuatro meses despu\u00e9s el chico junt\u00f3 fuerzas para desgarrar las ramas del cha\u00f1ar y soltar la cadena de su atadura, lo que le permiti\u00f3 huir a campo traviesa, en la oscuridad de la noche y con la pesada rastra de eslabones todav\u00eda sujetada en su cuerpo.<\/p>\n<p>De esta manera el menor Roberto Rodr\u00edguez pudo llegar a lo de Vidart, quien lo aliment\u00f3 y despu\u00e9s de un breve descanso lo acompa\u00f1o a la dependencia policial de Patagones, para presentar la denuncia.<\/p>\n<p>El extenso art\u00edculo de La Nueva Era a\u00f1ad\u00eda que una comisi\u00f3n policial se hab\u00eda trasladado hasta el lugar de los presuntos malos tratos, comprobando la existencia del cha\u00f1ar y en sus alrededores la presencia de restos de arpilleras. Detallaba tambi\u00e9n la detenci\u00f3n de Manuel Urquiola, poni\u00e9ndolo a disposici\u00f3n del juez del Crimen Angel Torrent, con despacho en Bah\u00eda Blanca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con respecto al estado f\u00edsico del joven indicaba que, seg\u00fan\u00a0 datos proporcionados extraoficialmente por el m\u00e9dico policial Atilio J. Otero, en su cuerpo presentaba \u201csignos evidentes de los malos tratos recibidos y de los crudos castigos que se le inflig\u00edan\u201d, precisando que \u201csu cuello est\u00e1 llagado a causa del roce de la cadena y en la espalda tiene una larga herida en per\u00edodo de cicatrizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Todo esto ocurr\u00eda en diciembre de 1927 y naturalmente no hab\u00eda en Carmen de Patagones y\u00a0 Viedma ninguna otra forma de transmisi\u00f3n instant\u00e1nea de las noticias que no fuera el boca a boca. Pero el sistema funcionaba muy bien y, seg\u00fan consta en la cr\u00f3nica de La Nueva Era que tomamos como referencia, en la tarde del mismo d\u00eda en que el joven Rodr\u00edguez llegara a la comisar\u00eda para denunciar su penosa odisea un grupo numeroso de vecinos se reuni\u00f3 en las puertas de la sede policial, interes\u00e1ndose por conocer detalles.<\/p>\n<p>Puntualizaba el periodista que \u201cpero as\u00ed como es curioso el p\u00fablico demostr\u00f3 tambi\u00e9n su altruismo, haciendo peque\u00f1as donaciones en efectivo al menor, que al d\u00eda jueves hab\u00eda logrado recolectar alrededor de 500 pesos\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s hacia el final la nota informaba que el menor Rodr\u00edguez se hab\u00eda higienizado y cortado el pelo y se lo hab\u00eda provisto de vestimenta nueva\u2013\u201cun sencillo trajecito, una camisa color rosado y alpargatas blancas\u201d- como para que su aparici\u00f3n en p\u00fablico no fuese lastimosa.<\/p>\n<p>De todas formas, probablemente antes de ser adecentado en su aspecto, el chico fue llevado al campo de Urquiola, acompa\u00f1ado por el comisario Haedo y algunos de sus subordinados y un fot\u00f3grafo de la zona, con el prop\u00f3sito de tomar varias im\u00e1genes que lo mostraban rotoso, desali\u00f1ado y con la gruesa cadena de su cautiverio entre las manos. Estas fotos aparecieron en medios de comunicaci\u00f3n de Bah\u00eda Blanca (no se las registran en La Nueva Era) y tambi\u00e9n circularon de mano en mano, entre la poblaci\u00f3n patagonesa, \u00e1vida de detalles morbosos sobre la historia.<\/p>\n<p>Como ya se dijo el \u201ccaso Urquiola\u201d se instal\u00f3 en la gente a fines de diciembre de 1927 y fue obligado motivo de comentarios en \u00e1mbitos p\u00fablicos y privados. Fue el semanario La Nueva Era, a trav\u00e9s de su editor responsable el \u00fanico medio que presentara los hechos con graves acusaciones contra el guardador del chico, aunque sin m\u00e1s fundamento que los dichos del menor y del vecino Vidart que lo acogi\u00f3 en su campo y despu\u00e9s lo traslad\u00f3 hasta Carmen de Patagones. El an\u00f3nimo redactor (se puede presumir que era Mateucci) dec\u00eda que \u201cno puede admitirse bajo ning\u00fan sentido que una criatura sea tratada en la forma que describe el menor Rodr\u00edguez\u201d,\u00a0 y adelant\u00e1ndose a la interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica de la cuesti\u00f3n agregaba: \u201csi sus instintos eran malos, si ten\u00eda en su \u2018yo\u2019 una incorregible perversidad, Urquiola debi\u00f3 haber tomado las disposiciones necesarias para entregarlo, pero nunca imponerle los severos correctivos a que hacemos menci\u00f3n y que llegan a los l\u00edmites de la tortura\u201d.<\/p>\n<p>Pasaron algunas semanas de ese t\u00f3rrido verano y el 28 de enero de 1928 el peri\u00f3dico vuelve a ocuparse del asunto. Informa que el juez de feria, \u00c1ngel Torrent, ha dispuesto la prisi\u00f3n preventiva de Urquiola, que la car\u00e1tula del expediente es \u201cdetenci\u00f3n ilegal y lesiones leves\u201d, que como defensor del acusado fue designado el joven abogado Roberto Isnardi, \u201cque goza de s\u00f3lidos prestigios en el foro de Bah\u00eda Blanca\u201d;\u00a0 y que el mencionado letrado deja de lado la hip\u00f3tesis de alegar que su defendido tiene las facultades mentales alteradas, como recurso para librarlo de una eventual condena.<\/p>\n<p>En este \u2018suelto\u2019 period\u00edstico La Nueva Era ya no dispara con munici\u00f3n gruesa contra el presunto responsable de eventuales tormentos contra el menor Rodr\u00edguez. Esta suavizaci\u00f3n en el trato de la noticia y de su principal protagonista ir\u00e1 en aumento, con el correr de\u00a0 los d\u00edas, y llegar\u00e1 a su punto m\u00e1ximo el 24 de marzo de ese mismo a\u00f1o de 1928 cuando el t\u00edtulo de un recuadro sostiene \u201cFinal de un sonado proceso, sobreseimiento del se\u00f1or Urquiola\u201d.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado posterior, 31 de marzo, La Nueva Era le dedica una p\u00e1gina entera a una solicitada \u2013pedida por el propio Urquiola- donde \u00e9l mismo aparece haciendo algunas consideraciones (seguramente escritas en su nombre por el defensor Pascual Blasco Estelrich, que hab\u00eda tomado finalmente el caso);\u00a0 y despu\u00e9s se transcribe en forma completa el fallo del juez Domingo Grecco, presidente de la C\u00e1mara de Apelaciones de Bah\u00eda Blanca, con el sobreseimiento absoluto del inculpado.<\/p>\n<p>Esta resoluci\u00f3n\u00a0 absolutoria ten\u00eda fecha del 7 de febrero de 1928, es decir que en apenas cinco semanas \u2013feria judicial incluida- la justicia hab\u00eda echado luz sobre el caso, descartando la gravedad de las injurias que presuntamente se hab\u00edan cometido contra el joven Roberto Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00eda exagerado el editor de La Nueva Era en su primera publicaci\u00f3n sobre el caso?; \u00bfHubo quiz\u00e1s presiones pol\u00edticas para que Urquiola fuese absuelto?\u00a0 Estos interrogantes quedan sin respuesta, casi 90 a\u00f1os despu\u00e9s de los acontecimientos.<\/p>\n<p>En una segunda nota especial para la Agencia Period\u00edstica Patag\u00f3nica (APP) vamos a rese\u00f1ar el fallo del sobreseimiento de Urquiola, que contiene algunas consideraciones que hoy nos parecen aberrantes, pero tal vez en aquella \u00e9poca eran materia com\u00fan.<\/p>\n<p>Es importante apuntar que el joven Rodr\u00edguez, v\u00edctima de aquellos malos tratos que finalmente no parecieron demasiado graves ante los ojos de la justicia, volvi\u00f3 a Bah\u00eda Blanca y en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 40 trabajaba como mozo de un conocido caf\u00e9 de esa ciudad. Algunos vecinos memoriosos recordaban que ante quien quisiera escuchar contaba las penurias que hab\u00eda pasado en su infancia, y mostraba una cicatriz en el cuello que \u2013seg\u00fan dec\u00eda- era el triste recuerdo de aquella cadena que lo hab\u00eda tenido esclavizado durante varios meses. (APP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&nbsp; Viedma.- (APP) \u00a0Hace 90 a\u00f1os, entre fines de 1927 y comienzos de 1928, produjo fuerte conmoci\u00f3n en la zona la denuncia policial \n<a class=\"moretag\" href=\"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/hace-90-anos-el-caso-de-un-menor-esclavizado-conmovio-a-patagones-pero-el-presunto-victimario-quedo-absuelto-por-carlos-espinosa\/\"> [...]<\/a>","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-8401","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8401","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8401"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8401\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8404,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8401\/revisions\/8404"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8401"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}