{"id":8558,"date":"2017-06-08T14:53:02","date_gmt":"2017-06-08T14:53:02","guid":{"rendered":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/?p=8558"},"modified":"2017-06-12T12:29:32","modified_gmt":"2017-06-12T12:29:32","slug":"el-ganadero-urquiola-resulto-sobreseido-de-los-supuestos-tormentos-contra-un-menor-que-tenia-de-esclavopor-carlos-espinosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/el-ganadero-urquiola-resulto-sobreseido-de-los-supuestos-tormentos-contra-un-menor-que-tenia-de-esclavopor-carlos-espinosa\/","title":{"rendered":"El ganadero Urquiola result\u00f3 sobrese\u00eddo de los supuestos tormentos\u00a0 contra un menor que ten\u00eda de esclavo\/Por Carlos Espinosa"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Viedma.- (APP) En la primera nota sobre el llamado \u201cCaso Urquiola\u201d recordamos la difusi\u00f3n period\u00edstica de las condiciones de \u00a0esclavitud y malos tratos que habr\u00eda sufrido un chico hu\u00e9rfano, de 14 a\u00f1os, que cumpl\u00eda tareas de pe\u00f3n en un campo cercano a Carmen de Patagones. El suceso ocurri\u00f3 hacia fines de 1927, y el r\u00e1pido proceso judicial posterior culmin\u00f3 con el sobreseimiento del presunto causante de los malos tratos, pero la triste historia qued\u00f3 en el imaginario colectivo de los habitantes de esta ciudad austral bonaerense, transmitido por tradici\u00f3n oral de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u201cCaso Urquiola\u201d fue presentado por el semanario La Nueva Era, el m\u00e1s importante de los varios peri\u00f3dicos que se publicaban en ese tiempo en las ciudades de Carmen de Patagones y Viedma, con un extenso art\u00edculo en su edici\u00f3n del 24 de diciembre de 1927.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n del estado penoso en que hab\u00eda sido hallado el chico, la reconstrucci\u00f3n de los hechos a trav\u00e9s de la labor policial encabezada por el comisario H\u00e9ctor Haedo, la declaraci\u00f3n del vecino Andr\u00e9s Vidart \u00a0en cuya casa se hab\u00eda refugiado el menor despu\u00e9s de zafar del cautiverio en lo de Urquiola, y por supuesto el relato de la propia v\u00edctima \u2013Roberto Rodr\u00edguez- con detalles de los tormentos sufridos \u2013dec\u00eda que lo hab\u00edan atado a un cha\u00f1ar con una gruesa cadena que le ce\u00f1\u00eda el cuello-, compon\u00edan en\u00a0 su totalidad un relato sorprendente que generaba inmediato rechazo y fuerte condena social.<\/p>\n<p>La Nueva Era (LNE) en su publicaci\u00f3n inicial puntualizaba lo siguiente. \u201cNo puede admitirse bajo ning\u00fan sentido, que una criatura sea tratada en la forma que describe el menor Rodr\u00edguez. Si sus instintos eran malos, si ten\u00eda en su \u2018yo\u2019 una incorregible perversidad, Urquiola debi\u00f3 haber tomado las disposiciones necesarias para entregarlo, pero nunca imponerle los severos correctivos a que hacemos menci\u00f3n y que llegan a los l\u00edmites de la tortura\u201d.<\/p>\n<p>Sobre el estado f\u00edsico del joven Rodr\u00edguez, al momento de llegar a la comisar\u00eda de Patagones, LNE aseguraba \u2013seg\u00fan el m\u00e9dico forense Atilio J. Otero-\u00a0 que su cuerpo presentaba \u201csignos evidentes de los malos tratos recibidos y de los crudos castigos que se le inflig\u00edan\u201d, detallando que \u201csu cuello est\u00e1 llagado a causa del roce de la cadena y en la espalda tiene una larga herida en per\u00edodo de cicatrizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>La suma de estas expresiones conduc\u00eda, indefectiblemente al repudio del accionar de Manuel Urquiola.<\/p>\n<p>Pero el car\u00e1cter de la noticia y la actitud del peri\u00f3dico comenzaron a cambiar a partir de los primeros d\u00edas del mes de marzo de 1928. Un breve recuadro, titulado \u201cEl proceso contra Manuel Urquiola\u201d, informaba que el juez de Bah\u00eda Blanca a cargo de la causa hab\u00eda dispuesto el sobreseimiento definitivo del acusado en cuanto al delito de privaci\u00f3n ileg\u00edtima de la libertad, \u201cpor no estar previsto en ninguna disposici\u00f3n de la ley Penal, y declar\u00e1ndose incompetente para entender en el de lesiones leves, cuyo conocimiento compite a la justicia de paz\u201d.<\/p>\n<p>Tras esta novedad, que naturalmente ca\u00eda como tremendo baldazo de agua fr\u00eda sobre la comunidad de Patagones y Viedma sensibilizada por el caso, el autor de la nota (que muy probablemente fuese el director-propietario de la LNE, Mario Mateucci) opinaba al respecto.<\/p>\n<p>Estas eran sus consideraciones, que vale leerlas y analizarlas palabra por palabra.<\/p>\n<p>\u201cEl resultado de este asunto viene a demostrar que no ha revestido en ning\u00fan momento la magnificencia que la fantas\u00eda popular bord\u00f3 a su alrededor, desde los primeros momentos. Nosotros censuramos el hecho en si, pero nunca nos solidarizamos en forma completa con la opini\u00f3n de la mayor\u00eda que, f\u00e1cil al impresionismo, crey\u00f3 ver un gran delito y un mayor delincuente, en lo que no era m\u00e1s que un castigo \u2013severamente exagerado, tal vez-\u00a0 contra un menor de conducta incorregible. Los hechos han venido a demostrar ampliamente esta afirmaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Veamos. \u00bfLa \u201cmagnificencia\u201d bordada por la \u201cfantas\u00eda popular\u201d no hab\u00eda sido quiz\u00e1s estimulada, en la primera nota de LNE sobre el suceso, con aquellos p\u00e1rrafos dedicados al an\u00e1lisis de la conducta del presunto responsable de los malos tratos donde se mencionaba \u201ctipos morbosos que presentan los s\u00edntomas degenerativos de la especie\u201d? \u00bfAcaso el periodista se olvidaba de la calificaci\u00f3n de \u201ccrueles torturas\u201d asignada a los da\u00f1os sufridos por el menor Roberto Rodr\u00edguez, en aquella misma publicaci\u00f3n? \u00bfTampoco recordaba que, en aquella cr\u00f3nica del mes de diciembre de 1927, tej\u00eda la hip\u00f3tesis de \u201cla absoluta ignorancia\u201d y la \u201ctotal incapacidad mental que no ha permitido al autor (Urquiola) distinguir los l\u00edmites de la correcci\u00f3n a que ten\u00eda derecho con el delito mismo \u201d (en referencia a las supuestas inconductas del chico que ten\u00eda bajo su guarda), pero conclu\u00eda que ning\u00fan atenuante \u201cno alcanza ni puede alcanzar para eximirlo de un castigo que puede servir de ejemplo vigorizante para que no se repitan estos dolorosos hechos\u201d?<\/p>\n<p>No, sin dudas que La Nueva Era, m\u00e1s bien su editor responsable, hab\u00eda asumido r\u00e1pidamente una actitud meridianamente opuesta a la de su primera publicaci\u00f3n. Ya de nada serv\u00edan los dichos de la propia v\u00edctima (supuesta v\u00edctima, por efecto de la exageraci\u00f3n popular, a esa altura de los acontecimientos) que, surgidos de \u201ch\u00e1bil interrogatorio\u201d del comisario Haedo,\u00a0 dieran contenido a un macabro relato de malos tratos y tortura.<\/p>\n<p>Por otra parte esa breve nota, de principios de marzo, daba por aceptable la ins\u00f3lita resoluci\u00f3n judicial del sobreseimiento de Urquiola, sin recordar que unas pocas semanas antes desde las mismas p\u00e1ginas de LNE se le reclama a la Justicia que reaccionara con \u201cun toque de atenci\u00f3n para salvar de la desgracia a los tantos menores (bajo guarda o sin ella) que\u00a0 por ah\u00ed pululan\u201d.<\/p>\n<p>En definitiva: Urquiola ya no era culpable de nada y todo lo que hab\u00eda dicho sobre los vej\u00e1menes contra el chico eran puramente resultado de la imaginaci\u00f3n exagerada de la gente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El d\u00eda 24 de marzo de 1928 el semanario de Patagones confirm\u00f3 el fallo judicial sobre la absoluta inocencia de Urquiola, tanto en el \u00e1mbito Penal de Bah\u00eda Blanca (por inexistencia del delito de privaci\u00f3n de la libertad en el caso de referencia) como en el de la Justicia de Paz de Patagones (que hab\u00eda analizado la cuesti\u00f3n de las lesiones sufridas por el menor, sin considerarlas graves y adjudic\u00e1ndolas a percances de la vida rural).<\/p>\n<p>La exasperante conclusi\u00f3n del periodista era que \u201cel sumario no es m\u00e1s que un episodio pasajero, com\u00fan en la vida de los hombres, y del que ning\u00fan ciudadano est\u00e1 exento\u201d. Y subrayaba que, por cierto, la formaci\u00f3n del proceso no hab\u00eda afectado \u201cel buen nombre y honor\u201d de Urquiola.<\/p>\n<p>Una semana despu\u00e9s, como para dejar absolutamente zanjado el episodio y hechas las paces con el ganadero antes denunciado por actos salvajes y desquiciados, LNE le otorg\u00f3 una p\u00e1gina entera al caso, en forma de solicitada, con el amplio t\u00edtulo de \u201cSe hace luz sobre un sonado proceso\u201d, donde el propio acusado brindaba sus explicaciones y se reproduc\u00eda el lamentable fallo judicial.<\/p>\n<p>El texto firmado por Urquiola (tal vez redactado por su h\u00e1bil abogado defensor, Pascual Blasco Esterlich) contiene p\u00e1rrafos\u00a0 como el siguiente.<\/p>\n<p>\u201cTuve la desgraciada ocurrencia de condolerme de un menor que saqu\u00e9 del asilo. Quise elevarlo de nivel igual\u00e1ndolo a nosotros (a \u00e9l y su familia); pero sus perversidades ing\u00e9nitas pudieron m\u00e1s que mis sanos sentimientos y el chico bueno que yo me imaginaba formar result\u00f3 de la m\u00e1s inconcebible maldad\u201d.<\/p>\n<p>Bien suelto de cuerpo segu\u00eda diciendo.<\/p>\n<p>\u201cYo no conozco leyes, ni tengo m\u00e1s conocimiento que el de mi trabajo, y las primeras fugas del menor me parecieron de grave responsabilidad. As\u00ed fue que mientras hac\u00eda tr\u00e1mites para devolverlo al asilo (menciona que se los hab\u00eda encargado a su representante comercial en Bah\u00eda Blanca), resolv\u00ed atarlo en forma segura, pero no en la forma cruel que se me atribuy\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>El dictamen judicial fundamenta el sobreseimiento ya aludido, sobre la base del extenso escrito interpuesto por el defensor Blasco Esterlich. El letrado arrancaba calificando la denuncia de los malos tratos y vej\u00e1menes sufridos por Rodr\u00edguez como una \u201cuna versi\u00f3n (que) propalada con la vertiginosidad del rayo fue debidamente aumentada y corregida por la fantas\u00eda popular\u201d. A\u00f1ad\u00eda que durante la realizaci\u00f3n del sumario \u201cla polic\u00eda, f\u00e1cil tambi\u00e9n al impresionismo, sugestionada tal vez por la misma fantas\u00eda que ten\u00eda sugestionado al pueblo, perdi\u00f3 la serenidad que debiera guiar todos sus actos para que cumpliera con imparcialidad y eficiencia sus funciones\u201d.<\/p>\n<p>En este punto\u00a0 el defensor de Urquiola planteaba su objeci\u00f3n formal al procedimiento de inspecci\u00f3n ocular en el sitio de los hechos investigados, donde se tom\u00f3 la foto que ilustra esta nota que muestra al comisario Haedo junto a la presunta v\u00edctima, al lado del cha\u00f1ar donde el chico habr\u00eda estado encadenado. Del mismo modo Blasco Esterlich censuraba la estigmatizaci\u00f3n \u201ccon el sello de la c\u00e1rcel, de un vecino \u00a0dedicado por completo al trabajo, que honra y ennoblece.\u201d<\/p>\n<p>El alegato del defensor tiene un nudo importante en el p\u00e1rrafo donde se admite que Urquiola le peg\u00f3 al menor Rodr\u00edguez, justific\u00e1ndolo como el castigo apropiado por un presunto abuso sexual contra una ni\u00f1a de corta edad, hija del ganadero.<\/p>\n<p>\u201cEl castigo infligido por Urquiola a Rodr\u00edguez es la natura reacci\u00f3n de un padre que ve a su hija casi v\u00edctima de un atentado al honor\u00a0 por un chico que muestra sus instintos de bestia en sus tiernos 14 a\u00f1os\u201d puntualiza primero, y agrega que la conducta del menor es propia de \u201cdegenerados de la naturaleza, hijos del pecado o de nadie, (que) llevan en su sangre bastarda el pecado mismo que los ech\u00f3 al mundo y pretenden contaminar con su precoz lujuria la inocencia de cuantos lo rodean\u201d.<\/p>\n<p>En ese mismo sentido el abogado pon\u00eda en duda el dictamen de un m\u00e9dico que, tras examinar al chico, hab\u00eda opinado que \u201ces de sanos sentimientos, de buenas costumbres y de instintos educados\u201d; porque para trazar ese tipo de diagn\u00f3stico no alcanza \u201ccon las demostraciones de candor durante una visita m\u00e9dica\u201d.<\/p>\n<p>De resultas de todas estas argumentaciones el \u201cbuen vecino\u201d Urquiola no hab\u00eda hecho m\u00e1s que \u201ccumplir con su deber de padre y jefe de familia\u201d, al imponerle castigos \u201cs\u00f3lo leves\u201d al \u201cdegenerado Roberto Rodriguez\u201d.<\/p>\n<p>El menor era, seg\u00fan el an\u00e1lisis del abogado defensor (de hecho compartido por la Justicia) un exponente claro de ejemplares humanos que \u201causentes de conciencia, de mentalidad, de raciocinio, no conocen el agradecimiento que deben a quienes los sacaron del asilo, de la nada. Su psiquis es enfermiza, ab\u00falica. Para ellos no hay m\u00e1s fin que satisfacer sus criminales apetitos de sensualidad, y a ese objeto no se detienen a pensar en el crimen que pudieran cometer\u201d.<\/p>\n<p>La grosera diatriba de Blasco Esterlich contra el menor se completaba diciendo que \u201cafortunadamente a Rodr\u00edguez falt\u00f3le oportunidad porque lleg\u00f3 a ser descubierto antes de cometer el delito y de a ah\u00ed su castigo\u201d.<\/p>\n<p>Solamente le restaba agregar que Urquiola deb\u00eda ser condecorado como adalid de la justicia (por mano propia y dudoso criterio) \u00a0y que la comunidad de Patagones ten\u00eda la obligaci\u00f3n de rendirle homenaje imponiendo su nombre a un paseo p\u00fablico destinado a la infancia.<\/p>\n<p>Por supuesto que para entonces el ganadero ya hab\u00eda recuperado su libertad, sin perjuicio de su buen nombre y honor. En tanto el joven Rodr\u00edguez volver\u00eda al asilo del Patronato de Menores de Bah\u00eda Blanca, de donde sali\u00f3 al cumplir los 18 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Don Jos\u00e9 Fulgencio Goyenola, recordado vecino de Patagones, le dijo a este cronista \u2013durante una charla en el a\u00f1o 2010- que \u201cel chico entr\u00f3 a trabajar en un bar de Bah\u00eda Blanca como mozo y una vez le cont\u00f3 su historia a una persona de ac\u00e1, y le mostr\u00f3 la cicatriz en el cuello que le hab\u00eda dejado la cadena\u201d.<\/p>\n<p>Como ya se ha dicho el caso qued\u00f3 en la memoria de la gente. Don Francisco \u2018Coro\u2019 Ferr\u00eda, que falleci\u00f3 cerca de los 100 a\u00f1os, lo recordaba tambi\u00e9n y se refer\u00eda con un versito popular \u2013\u201cSegurola, segurola,como lo de Urquiola\u201d en ir\u00f3nica referencia al vuelco imprevisible que hab\u00eda dado la investigaci\u00f3n inicial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfHubo una p\u00e9sima actuaci\u00f3n sumarial de la polic\u00eda, que condujo a la construcci\u00f3n de un relato alejado de la realidad?; \u00bfTal vez la esclavitud del chico fue verdadera, pero hubo presiones sobre la justicia bahiense para dar por ciertas las argumentaciones de la defensa?<\/p>\n<p>Estas preguntas no pueden responderse a 90 a\u00f1os de los hechos. Las interpretaciones iniciales del periodista an\u00f3nimo de La Nueva Era (muy probablemente Mario Mateucci, de extracci\u00f3n pol\u00edtica conservadora) aparecen en claro contraste con las del abogado Blasco Esterlich y su demonizaci\u00f3n del menor atado con una cadena, que son aceptadas por el juez Domingo Grecco al dictar el sobreseimiento de Manuel Urquiola.<\/p>\n<p>En el campo argentino, en aquellos tiempos, un peoncito hu\u00e9rfano sacado del asilo para ser \u201cprotegido\u201d por su patr\u00f3n siempre era culpable \u2013sin juicio ni an\u00e1lisis de su caso-porque su mayor culpa era la de ser pobre y no tener familia. Las cadenas que ataban a Roberto Rodr\u00edguez a un cha\u00f1ar eran las que impon\u00eda una sociedad conservadora, injusta y excluyente, en la que los que ricos siempre ten\u00edan raz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&nbsp; &nbsp; Viedma.- (APP) En la primera nota sobre el llamado \u201cCaso Urquiola\u201d recordamos la difusi\u00f3n period\u00edstica de las condiciones de \u00a0esclavitud y \n<a class=\"moretag\" href=\"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/el-ganadero-urquiola-resulto-sobreseido-de-los-supuestos-tormentos-contra-un-menor-que-tenia-de-esclavopor-carlos-espinosa\/\"> [...]<\/a>","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-8558","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8558","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8558"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8558\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8561,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8558\/revisions\/8561"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}