{"id":9925,"date":"2017-07-19T14:17:19","date_gmt":"2017-07-19T14:17:19","guid":{"rendered":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/?p=9925"},"modified":"2017-07-24T12:25:29","modified_gmt":"2017-07-24T12:25:29","slug":"homenaje-a-juan-raul-rithner-el-maruchito-de-rio-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/homenaje-a-juan-raul-rithner-el-maruchito-de-rio-negro\/","title":{"rendered":"Homenaje a Juan Ra\u00fal Rithner: El Maruchito de R\u00edo Negro"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Viedma.- (APP) Como homenaje a Juan Ra\u00fal Rithner, escritor, autor teatral, acad\u00e9mico y comunicador social, quien falleci\u00f3 hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o, el 27 de junio del 2016, reproducimos su breve ensayo sobre El Maruchito, escrito conjuntamente con Ana Mar\u00eda Menni e incluido en el libro \u201cLa Patagonia tiene luces\u201d.<\/p>\n<p>Rithner fue un gran investigador y divulgador de las leyendas y mitos patag\u00f3nicos. El historiador y escritor Ram\u00f3n Minieri dijo de \u00e9l que \u201cse puede considerar una de las personalidades claves de la creatividad en la Patagonia;\u00a0 m\u00e1s all\u00e1 de campos disciplinarios espec\u00edficos, a \u00e9l se lo encuentra en la creaci\u00f3n literaria, haciendo narraciones para chicos, obras de teatro esclarecedoras para quienes somos m\u00e1s grandes y textos donde piensa temas vinculados a la cultura popular y a la comunicaci\u00f3n social\u201d.<\/p>\n<p>Por su parte, el periodista y escritor Claudio Garc\u00eda escribi\u00f3: Dej\u00f3 atr\u00e1s un gran legado de cuentos para chicos y grandes, de obras de teatro, de escritos, ensayos y ponencias sobre comunicaci\u00f3n social e investigaci\u00f3n en temas de cultura popular. Recopilador en muchos de sus trabajos de la memoria oral de pobladores de la Patagonia, testimonios que consideraba centrales para ir trazando ese universo de la diversidad cultural de la regi\u00f3n. Quiz\u00e1s el mayor conocer de los mitos y leyendas patag\u00f3nicas. Comprometido con la causa y la reivindicaci\u00f3n de la cultura y los derechos de las comunidades ind\u00edgenas, a veces me asombraba que, despojado ya de todo condicionamiento de una s\u00f3lida educaci\u00f3n y trayectoria universitaria, se sent\u00eda m\u00e1s cercano a la m\u00edstica y religi\u00f3n de esos pueblos originarios o lo que llamaba \u201cpresencias\u201d y \u201csensaciones presenciales\u201d de la cultura popular.<\/p>\n<p>Agreg\u00f3 que: Como escribi\u00f3 Walter Benjam\u00edn consideraba que est\u00e1bamos demasiados informados \u201csobre las novedades del planeta, pero sin embargo pobres en historias singulares\u201d. Una de sus tareas fue dedicarse a esa tarea contracultural de retrucar el incesante flujo de comunicaci\u00f3n e informaci\u00f3n dominante.<\/p>\n<p>\u201cOptimista, ten\u00eda la convicci\u00f3n que \u201c\u00a1La amanecida es posible!\u201d, aunque seguramente este \u00faltimo tiempo de retorno a ese neoliberalismo que repudiaba y a un presidente que reivindica a Roca le debe haber causado, como al admirado Osvaldo Bayer, indignaci\u00f3n y un sentimiento de frustraci\u00f3n\u201d, concluy\u00f3 Garc\u00eda.<\/p>\n<p>EL MARUCHITO DE R\u00cdO NEGRO<\/p>\n<p>Abundan las historias de amor y muerte en el imaginario popular. Aunque algunas de ellas no en forma evidente, todas est\u00e1n atravesadas por el reclamo no satisfecho de justicia o por la denuncia de la impunidad de un acto injusto.<\/p>\n<p>Esta presencia del valor Justicia se evidencia en forma notable en la historia de Pedrito Far\u00edas, el Maruchito rionegrino, personaje legendario de las primeras d\u00e9cadas del siglo pasado cuya memoria cuenta con el respeto tanto de los mapuches como de los blancos, ni\u00f1o de diez a\u00f1os ayudante de troperos de la L\u00ednea Sur, asesinado por su patr\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 oficio es \u00e9ste de ser maruchito? Era el a\u00f1o 1919 en el norte de la Patagonia. Los carreros, solos o en tropa para protegerse entre ellos, cargaban sus carros tirados por mulas con las mercader\u00edas que se tra\u00edan por el Ferrocarril del Sud hasta la actual ciudad de General Roca y despu\u00e9s cruzaban el r\u00edo Negro con la balsa de C\u00f3rdova o la de Farr\u00e9s rumbo a los parajes de la L\u00ednea Sur. Estos recorridos duraban entre 30 y 60 d\u00edas. Los carreros llevaban con ellos a chicos paisanos de entre 9 a 16 a\u00f1os para que les atendiesen los animales, les cebasen mate, buscasen le\u00f1a y los ayudasen a cargar y descargar. Se los llamaba \u00abmaruchos\u00bb. Consideraban pagas sus tareas con la comida y la ense\u00f1anza del oficio.<\/p>\n<p>Aquel 1919 era violento y convulsionado en la Argentina. Protestas obreras (y de empleados de comercio, de escritorio y del Correo) contra el d\u00e9bil gobierno de Yrigoyen y Luna, presiones de la oligarqu\u00eda porte\u00f1a que se extend\u00edan por todo el pa\u00eds a trav\u00e9s de la Liga Patri\u00f3tica y organizaciones juveniles similares legitimadas para actuar con violencia contra los reclamos y en forma especial contra los inmigrantes y los anarquistas, el asesinato de cincuenta obreros por la Polic\u00eda en<\/p>\n<p>Buenos Aires&#8230; En mayo de este 1919, en Neuqu\u00e9n, capital desde 1904, tambi\u00e9n hay manifestantes y protestas.<\/p>\n<p>El 26 de octubre, a dos leguas de Barda Colorada, en el puesto de Repunte, cerca de Aguada Guzm\u00e1n, se detiene una tropa de carreros que comanda un tal Onofre Parada.<\/p>\n<p>Mucho fr\u00edo, aire cortante, cielo grande, fuego y puchero en com\u00fan.<\/p>\n<p>Luego del fog\u00f3n, guitarras y vino compartidos, llegan el sue\u00f1o y la calma helada de una noche de luna llena a rabiar.<\/p>\n<p>Pedro Far\u00edas, Pedrito, el marucho Pedrito ve dormido al patr\u00f3n y se levanta sin hacer ruido. (Una versi\u00f3n dice que tom\u00f3 un pan porque se hab\u00eda quedado con hambre; otra asegura que fue una torta frita).<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s ha trascendido es que Pedrito va hasta el carro, lo destapa con cuidado, toma la guitarra del patr\u00f3n, se aleja unos metros con ella y empieza a rasgarla y a cantar, muy poco por lo bajo, una antigua canci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despierta el due\u00f1o del carro y, al verlo, se enfurece. Pedro no alcanza a reaccionar. El patr\u00f3n se ha arrojado sobre \u00e9l con un cuchillo en la mano.<\/p>\n<p>&#8211; Le canto a mi madre&#8230; Me mira desde arriba. Desde esa estrella, me mira&#8230;<\/p>\n<p>Y no dice m\u00e1s. No puede decir m\u00e1s. No alcanza a decir m\u00e1s.<\/p>\n<p>El patr\u00f3n lo acuch\u00edlla una, dos, tres, siete veces hasta desangrarlo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Para que aprend\u00e1s a hacerme caso, marucho e\u2019porquer\u00eda!<\/p>\n<p>Pedrito cae sobre la tierra fr\u00eda y sobre la guitarra que se ha quebrado contra el suelo, sola, callada para siempre.<\/p>\n<p>Despiertan los carreros. Dos de ellos (s\u00f3lo dos) llevan al ni\u00f1o hasta donde vive la curandera chilena Catalina Rieuser. Nada puede hacer la mujer contra la Muerte. Los otros carreros, preocupados por salvar al asesino de posibles juicio y castigo, lo escoltan hasta de la frontera con Chile.<\/p>\n<p>Entierran al ni\u00f1o en el mismo lugar donde fue muerto y dejan una cruz de palo sobre su tumba antes de partir.<\/p>\n<p>Se empieza a hablar del ni\u00f1o muerto. En los r\u00fasticos mostradores de las fondas. En los puestos de las tierras al sur del sur. En los fogones. En la balsa que cruza el r\u00edo Negro. De Pedro Far\u00edas se habla. De Pedrito, el Marucho, el Maruchito, el \u00e1ngel de los caminos&#8230;<\/p>\n<p>Alguien, una noche cualquiera, ve una luz cerca de la tumba.<\/p>\n<p>Muchos le piden alivio para sus penas. Otros creen ver la sombra del tropero, de rodillas, en noches de insolente luna llena. Muchos oyen rasguidos de guitarra en el aire de las noches claras de Barda Colorada.<\/p>\n<p>Los paisanos le levantan una ermita de barro en 1924. En el \u201836, se le construye una m\u00e1s grande: El bandido Carl\u00edn merodea la zona donde los Silfeni tienen un almac\u00e9n. Mar\u00eda Yunes, la esposa, est\u00e1 sola. Temerosa, reza al angelito y le pide protecci\u00f3n prometi\u00e9ndole construirle una ermita m\u00e1s digna para su tumba. Los bandidos piden tabaco y alimentos, y parten, respetando mujer y propiedad. Mar\u00eda Yunes cumple y la ermita es hoy lugar de plegarias, reverencias y homenajes.<\/p>\n<p>Contin\u00faan los comentarios de los milagros del peoncito asesinado. Desde localidades y parajes lejanos, se acercan cada vez m\u00e1s creyentes con ruegos y agradecimientos. Los \u00faltimos carreros y su herencia, los camioneros, empiezan a desviarse de sus rutas para visitar la ermita y pedir protecci\u00f3n para concretar un buen viaje. Pasan los a\u00f1os y contin\u00faan las curaciones de ni\u00f1os y \u00abda\u00f1os\u00bb, los recuperos de ganados perdidos, los reencuentros con lo que ha sido robado, la protecci\u00f3n a los viajeros.<\/p>\n<p>Se lo empieza a sentir y a nombrar como a un santo, como a un mediador, como al angelito de los caminos. Pasan los a\u00f1os y m\u00e1s se cree en \u00e9l. Su historia se cuenta mientras se anda en los caminos.<\/p>\n<p>Ya no hay carreros, pero s\u00ed camioneros y colectiveros y automovilistas y ellos no cesan de hablar de \u00e9l y de su historia. Cada vez son m\u00e1s quienes lo conocen y respetan. Nadie, sin embargo, recuerda el nombre del asesino.<\/p>\n<p>En Barda Colorada, por las noches, especialmente las de luna llena, el rasguido de una guitarra atraviesa el viento. Es el comienzo de la canci\u00f3n que intentaba cantar a la memoria de su madre, Pedrito, Pedro, Pedro Far\u00edas, el Maruchito de R\u00edo Negro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00e9cimas al Maruchito de R\u00edo Negro<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed en el sur sopla e! viento<\/p>\n<p>porque a un ni\u00f1o asesinaron<\/p>\n<p>y el crimen no castigaron.<\/p>\n<p>Sopla aunque pasen los tiempos<\/p>\n<p>y aqu\u00ed s\u00ed, se\u00f1ores, tiemblo<\/p>\n<p>porque lo que all\u00ed ocurri\u00f3<\/p>\n<p>no s\u00f3lo una vez pas\u00f3<\/p>\n<p>sino que sigue pasando<\/p>\n<p>\u00a1A chicos siguen matando!<\/p>\n<p>De memoria es mi canci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Contar\u00e9 el relato entero,<\/p>\n<p>sin que me tiemble la mano,<\/p>\n<p>del maruchito paisano:<\/p>\n<p>Pedrito Far\u00edas, Pedro,<\/p>\n<p>e! marucho que venero.<\/p>\n<p>Han hablado de esta historia<\/p>\n<p>Oreja, Bajos y Soria<\/p>\n<p>El\u00edas Chucair y Toledo,<\/p>\n<p>Casta\u00f1eda&#8230; y todo el pueblo<\/p>\n<p>que no vende la memoria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed inicio: Provisiones<\/p>\n<p>llegan hasta el Fuerte Roca<\/p>\n<p>en brit\u00e1nicos vagones<\/p>\n<p>cargados por criollos, peones<\/p>\n<p>pagados siempre muy mal&#8230;<\/p>\n<p>Solos o en tropa, da igual,<\/p>\n<p>carreros van a iniciar<\/p>\n<p>su viaje, sin olvidar<\/p>\n<p>la harina, tabaco y sal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya es L\u00ednea Sur: sequedad.<\/p>\n<p>En balsa, el Negro cruzaron<\/p>\n<p>(Un peso, el carro, pagaron).<\/p>\n<p>Ahora todo es arenal,<\/p>\n<p>alpataco y jarillal.<\/p>\n<p>Casi siempre, de un pe\u00f3n<\/p>\n<p>cada carrero es patr\u00f3n.<\/p>\n<p>Son chicos, \u00e9sos, que cargan,<\/p>\n<p>cuidan las mulas, descargan,<\/p>\n<p>trabajan de sol a sol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No perdamos la memoria:<\/p>\n<p>Pedro Far\u00edas, maruchito,<\/p>\n<p>diez a\u00f1os y paisanito&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Que Dios lo tenga en la gloria,<\/p>\n<p>y no se olvide su historia!<\/p>\n<p>En la Barda Colorada<\/p>\n<p>(cerca: lo de Guzm\u00e1n, la aguada)<\/p>\n<p>paran marucho y carrero.<\/p>\n<p>\u00a1Se duerme en el dobladero!<\/p>\n<p>Convida al fog\u00f3n&#8230; Parada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es rueda de vino espeso<\/p>\n<p>para el cansancio y el fr\u00edo<\/p>\n<p>(La inocencia va al martirio).<\/p>\n<p>Zapallo, papa, cordero&#8230;<\/p>\n<p>-\u00a1Compadres, ya est\u00e1 el puchero! \u2013<\/p>\n<p>-Chistes, bromas y contadas<\/p>\n<p>\u00a1y a dormir hasta ma\u00f1ana!<\/p>\n<p>Pedro, sin permiso, amarra<\/p>\n<p>sus manos a la guitarra.<\/p>\n<p>La estremece, toca&#8230; y canta!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despierta el patr\u00f3n, con ira,<\/p>\n<p>y, al ni\u00f1o, clava el pu\u00f1al<\/p>\n<p>hasta hacerlo agonizar.<\/p>\n<p>La muerte injusta es artera.<\/p>\n<p>Buscan a la curandera<\/p>\n<p>pero ya nada se puede:<\/p>\n<p>\u00a1Pedro, marucho, se muere!<\/p>\n<p>Lo entierran antes del sol<\/p>\n<p>y hacen huir al matador<\/p>\n<p>para que nadie se entere.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es el a\u00f1o diecinueve.<\/p>\n<p>Es veintis\u00e9is, y es octubre&#8230;<\/p>\n<p>pero el silencio no cubre<\/p>\n<p>a la verdad, que no cede<\/p>\n<p>y que el pueblo alza y remueve.<\/p>\n<p>Que fue un pan, se oye decir,<\/p>\n<p>lo que tom\u00f3 sin pedir<\/p>\n<p>(O torta frita&#8230; Tal vez&#8230;)<\/p>\n<p>pero en las noches, doy fe,<\/p>\n<p>guitarras se hacen o\u00edr&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, le alzaron<\/p>\n<p>una ermita, los paisanos<\/p>\n<p>con las gracias y las manos.<\/p>\n<p>Otra mayor levantaron<\/p>\n<p>cuando bandidos llegaron<\/p>\n<p>al negocio de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Estaba sola. Tem\u00eda.<\/p>\n<p>Le pidi\u00f3 ayuda a Pedrito.<\/p>\n<p>Huyeron, y creci\u00f3 el mito<\/p>\n<p>del que milagros hac\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para pedir protecci\u00f3n<\/p>\n<p>y llegar bien a destino,<\/p>\n<p>se desv\u00eda del camino<\/p>\n<p>quien viaja por la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Al Marucho \u00a1mi canci\u00f3n!<\/p>\n<p>Siguen negando memoria<\/p>\n<p>y repitiendo esta historia.<\/p>\n<p>Se contin\u00faa enga\u00f1ando<\/p>\n<p>y el crimen, disimulando.<\/p>\n<p>La justicia? \u00a1La justicia, sin victoria! (APP)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&nbsp; Viedma.- (APP) Como homenaje a Juan Ra\u00fal Rithner, escritor, autor teatral, acad\u00e9mico y comunicador social, quien falleci\u00f3 hace poco m\u00e1s de un \n<a class=\"moretag\" href=\"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/homenaje-a-juan-raul-rithner-el-maruchito-de-rio-negro\/\"> [...]<\/a>","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-9925","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9925"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9925\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9927,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9925\/revisions\/9927"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}