Ytatí Valle editó su libro “Cuando el elefante blanco se metió en casa”, sobre cultura y política 1957-1976

 

Viedma.- (APP) María Ytatí Valle tiene una importante formación y trayectoria en el campo de la cultura y la docencia. Nacida en Viedma, donde sigue viviendo actualmente, es magíster en Estudios Políticos (UNR), licenciada y profesora en Historia de las Artes Visuales (UNLP), museóloga, premio Joaquín V, González al mejor promedio en la UNLP, se ha desempeñado como docente e investigadora en distintas universidades, así como en los niveles secundario y terciario en la Provincia de Buenos Aires, y es autora del proyecto de refuncionalización del Museo Tecnológico del Agua y el Suelo “Ing. Osvaldo Casamiquela”. Editó en el 2016 el libro “Cuando el elefante blanco se metió en casa-Cultura y política en Río negro: 1957-1976”, que constituye un aporte esencial para definir políticas culturales a nivel municipal y provincial.

En el prólogo del libro, Martha Ruffini (CONICET-UNQ-UNCo) indicó que “uno de los méritos más salientes de este trabajo” es utilizar el fondo nacional-provincial “para mirar lo local, lo que enriquece notablemente su interpretación”, donde la elección de Viedma “no fue azarosa”.

Destacó que la obra está encarada “con profesionalidad y rigurosidad científica” y significará “una referencia ineludible para futuras investigaciones”.

Ytatí Valle explicó a la agencia APP que “una de las deficiencias que uno ve en los estudios políticos es la falta de dedicación en las políticas culturales, se habla de política económica, política social, y la política cultural se la ve como un adorno, como un añadido, generalmente al funcionario que se manda al área de política cultura, es un área periférica”.

Afirmó que “todo bagaje de simbolización tiene que ver con las políticas culturales, entonces uno piensa generalmente que sólo las áreas de cultura hacen cultura, cuando en realidad en todas las áreas se hacen cultura”.

Señaló que siempre le interesó la relación arte-poder, cultura-poder, y el libro le permitió territorializar esto en Viedma y Río Negro, y su vinculación con la Nación.

Mencionó respecto a abordar esta temática, la cultura y la política en Río Negro desde 1957, cuando comienza la provincialización, hasta 1976, con el derrocamiento del gobierno de Mario Franco por la instauración de la dictadura militar en el país, que “Río Negro tiene una ausencia historiográfica, desde que se cerró la carrera de Historia en Viedma, el Centro de Investigaciones Científicas que no funciona”, entre otros.

Explicó precisamente que al hacer el libro –cuya base fue su tesis académica-que “una de las cosas que me pasó es que me faltaba el recorrido social por esta ausencia de la historiografía y me llevó quizás más esfuerzo que solamente dedicarme al área de cultura, y eso permite empezar a tejer redes entre ciertos temas que están en nuestro imaginario, como la relación Viedma- Roca, las relaciones que existían dentro de la provincia y el rol de Viedma”.

Al respecto explicó a la agencia APP que “fue importante el rol de Viedma en el área de políticas culturales, el municipio primero con una comisión, después con un departamento, primero estuvo Elvira “Chichita” Domínguez y después todo un grupo de gente de Viedma que fue aportando y se constituyó como un faro a nivel provincial”.

Dijo que “se trajo vanguardia desde Buenos Aires”, el aporte del Fondo Nacional de las Artes y el impacto que había tenido el Instituto Di Tella en los 60.

Mencionó que el libro aborda cómo surgió y se construyó el Centro Cultural en Viedma –del que surge el nombre del libro, ya que muchos lo veían como “un elefante blanco”-, la refracción que hubo en algunos sectores, “las discusiones que hubo”.

Dijo al respecto a la agencia APP que había visiones “que no se tenían”, ejemplificando que el arquitecto del Fondo Nacional de las Artes que proyectó estos centros culturales dijo en ese momento que “Viedma debía valorizar la costanera, mirar al río, no darle la espalda, algo que en ese momento no se visualizaba”.

Mencionó que en ese momento el lugar donde se proyecta el Centro Cultura quedaba “afuera de Viedma y algunos cuestionaban cómo lo iban a construir tan lejos (hay que recordar que la construcción comenzó en 1967)“.

Destacó que “no sólo fue el Centro Cultura, sino también una Escuela de Artes, hubo una comisión municipal de teatro, folklore también, y realmente fue un semillero”.

Valorizó también que la Casa de la Cultura en Roca se hizo con fondos públicos y terminó siendo privada, en cambio “acá se hizo con fondos del Estado y nunca se privatizó, son dos maneras de entender el Estado; critican por ahí a los viedmenses de estar tan ligados a la administración pública, pero ahí tenemos una presencia del Estado desde otra visión, un estado que construye en beneficio de la comunidad”.

Respecto a cómo fue evolucionando el tema de las políticas culturales, señaló a la agencia APP que si bien no adhiere a una concepción lineal “hay cambios de épocas, tuvimos la dictadura y la década de los 90, neoliberales, donde la cultura era un gasto, las políticas culturales se concibieron como industria, entonces apareció la figura del gestor cultural, donde la cultura es gestión y evento, muy del mercado, importan cuánta gente va, lo cuantitativo, no lo cualitativo”.

Agregó que implica discutir por “concepciones de cultura, de arte, y de allí definir políticas”.

De allí que el libro, especialmente marcó, sirve fundamentalmente como aporte para las políticas culturales a definir tanto a nivel municipal como provincial, mencionando que hubo políticas más populares, de arte popular, como a principios de los 70, como con la Cantata de Santa María de Iquique donde los propios obreros de la textil Viedma actúan, “ahí había una propuesta estética pero vinculada al arte popular que se debe rescatar”.

Adelantó que está trabajando una segunda parte, de 1976 a 1983, como una tesis para su doctorado. (APP)