El nuevo libro de Carlos Espinosa:“Los oficios de don Guillermo”

 

Viedma.- (APP) Recientemente, el periodista y escritor Carlos Espinosa presentó en Viedma su libro “Los oficios de don Guillermo”, producida por el Fondo Editorial Rionegrino (FER).

Este trabajo hace justicia con la figura de Guillermo Yriarte,  quien merecía un homenaje de este tipo por  una larga vida donde logró  destacarse como investigador de tradiciones y folklore, siendo también miembro de la primera Legislatura de Río Negro tras la recuperación de la democracia en 1983.

Carlos Espinosa comentó en la presentación que la obra se gestó por iniciativa de Juan Raúl Rithner  cuando comandaba la recuperación del FER en el 2006,  y estuvo lista para su edición hacia fines del 2007. Pero los cambios de orientación y desaciertos en la política cultural del Estado rionegrino hicieron que la publicación quedara sólo como proyecto, sin que pudiera llegar a verla el propio Yriarte, quien murió en noviembre del 2012.

Cuando Daniel Welschinger tomó la dirección del FER, en diciembre de 2015, se recuperaron los originales del texto y fotografías del libro que habían sido extraviados, y se puso en marcha la edición, que fue presentada en noviembre del año anterior en la ciudad de Cipolletti.

El trabajo contribuye al mejor conocimiento de la figura y la trayectoria de Yriarte, que fue peón rural y esquilador; escribiente del Ejército recorriendo Santa Cruz en los años 40; agente de la policía del Territorio en rincones aislados de la región sur de Río Negro; juez de Paz en Cipolletti durante 18 años; fundador del Festival de Folklore de Choele Choel y jurado de la competencia nacional folklórica de Cosquín; recopilador de tradiciones populares del pueblo mapuche; y, como legislador provincial, impulsor de la creación del Fondo Editorial Rionegrino.

DE ELÍAS CHUCAIR

El libro tiene el prólogo de Elías Chucair, quien señaló sobre Don Guillermo que: “Un auténtico autodidacta diplomado en la universidad de la vida, que constituye todo un ejemplo de lo que puede alcanzar el esfuerzo propio, cuando las circunstancias niegan las posibilidades de llegar a las aulas de altos estudios”.

Destacó que “distintos congresos, simposios, festivales folklóricos y manifestaciones tradicionalistas lo tuvieron como protagonista de sus jornadas, brindando conferencias o integrando jurados. A la vez ha ocupado importantes cargos en organismos de esta naturaleza del ámbito nacional e internacional”.

“Don Guillermo Yriarte es de aquellos hombres que no transitan en vano los caminos de la vida y dejará la impronta imborrable de su paso”.

PARTES DEL LIBRO

La crónica de su incorporación a la Policía del territorio de Río Negro contiene detalles graciosos.

“Viajé a Viedma para presentarme en la Jefatura, allí me dieron una gorra, una chaquetilla, un par de botas y me largaron. ‘Usted ya es policía’, me dijeron, sin ninguna capacitación ni nada. Tiene que rpesentarse en el destacamento de Clemente Onelli.

Yo no conocía la zona, no tenía ni idea de dónde quedaba y cuando escuché el nombre de ese pueblo me confundí, pensé que se trataba de Stefenelli, en el Alto Valle, pegado a General Roca. Todavía me puse contento porque creía que iba a estar cerca de la familia de mi señora, que era de Choele Choel.

Puse en venta lo poco que teníamos y menos mal que mi suegra no me permitió vender el colchón. Arrancamos para Clemente Onelli y allá me presenté el 24 de febrero de 1945, una fecha que nunca podré olvidar”.

Su paso como Juez de Paz: “Don Guillermo cuenta con una sonrisa el caso de una letrada de Cipolletti, contrariada ante la abundante y bien documentada argumentación de sus fallos. La fue a ver a la casa a una de las empleadas del Juzgado de Paz, con quien se conocían desde la infancia, y le pidió que le contara quién era el abogado que me hacía los escritos. No –le contestó mi secretaria, me los dicta él personalmente. Pero la abogada insistía: no puede ser porque no tiene título. Todavía hoy la historia lo divierte, goza del momento como si fuera un chico.

En 1972, ya con 50 años de edad y más de treinta de servicios cumplidos en diversas tareas, decidió jubilarse. La liquidación del primer haber jubilatorio tardó más de la cuenta y en 1973, ante la necesidad de unos pesos, volvió al oficio de alambrador, en Neuquén.

“Cuando volví por Onelli y Anecón Grande, ya como investigador de los temas de la tradición y el folklore, los indios se sintieron obligados a darme atenciones especiales. Cuando había llegado la primera vez como policía me dieron todo lo que tenían, pero pensaban que no era suficiente. Entonces me invitaron a participar del camaruco y me sentaron junto al lugar del cacique, en un sitio de privilegio. He tenido mucha suerte, en ellos encontré una mejor correspondencia, así después durante casi 30 años seguí yendo todos los años al camaruco”.

El 10 de diciembre de 1983 cuando en Río Negro, al igual que en todo el país, asumían las flamantes autoridades de la recuperada vida institucional democrática, don Guillermo Yriarte asumió la alta responsabilidad de ser legislador provincial.

“Yo soy radical de toda la vida. A los 14 años ya era secretario de propaganda del comité de Río Colorado. Nunca había querido ocupar ningún cargo hasta que en 1983 vinieron unos amigos y vecinos de Cipolletti a buscarme para que integrara la lista de candidatos a diputados provinciales. Cuando salí a hacer campaña me detenía sobre todo en los prqueños pueblos y me acuerdo que en Anecón Grande lo fui a ver a mi amigo el cacique Faqui Prafil. ‘Así que va pa’diputado don Diarte, yo lo voy a votar porque usted siempre se acordó de nosotros’ me dijo; y ene sa elección la UCR por primera vez ganó en Clemente Onelli”. (APP)